Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA

UN HOMBRE FELIZ


08/06/2009

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RECORDAR


El viernes 5 de junio el Chango Spasiuk realizó la presentación oficial de su nuevo trabajo “Pynandi”, Los descalzos, el octavo disco en su cosecha, a sala llena en el Teatro Coliseo.

El Chango entró en medio de una ovación vestido de negro, tomó asiento rodeado por su banda que estaba distribuida a lo largo del escenario, colocó el tradicional poncho rojo sobre su falda para apoyar el acordeón y comenzaron a  tocar “Señor O”.

En otros conciertos habló un montón con su público, entre tema y tema, pero esta vez junto a sus músicos Sebastián Villalba (guitarra y voz), Marcos Villalba (cajón, percusión, guitarra y voz), Víctor Renaudeau (violín y viola), Helleen De Jong (Violonchelo) y Juan Pablo  Navarro (contrabajo) realizaron seis interpretaciones seguidas sin parar como “Tierra colorada”, “El camino”, “Infancia”, “Tío Marcos” (hermano de su padre con el cual aprendió a tocar la acordeón a los nueve años), “Doña Fidencia”, que era una de esas vecinas con la cual se escapaba y se trepaba a comer frutos de los árboles, “Panandi” que significa mariposa.

Spasiuk eligió el nombre del disco porque proviene del Guaraní que significa pie descalzo y esa imagen lleva al músico a situaciones de su niñez donde hacía mucho calor, un lugar como Misiones donde él, seguramente, se sentiría despojado y libre. Si partimos de la premisa que señala que el hombre es feliz cuando se puede expresar con lo que hace, podemos dar cuenta que el Chango es feliz sobre el escenario. La libertad que sentía del aire en sus pies la transformó para construir su propio mundo donde vuelve a traducir en sonidos sus recuerdos de infancia entre inmigrantes. 

Recién terminadas estas canciones, habló: “Voy a presentar al primer invitado de la noche, se llama Héctor Chávez”, y juntos hicieron el “Viejo Caballo Alazán” que cuenta cómo un hombre grande está pensando como era su caballo y su niñez, pero en realidad está extrañando como se ve el mundo a través de los ojos de un niño. También tocaron “Canto de mi raza” y más adelante presentaría a Tilo Escobar para que haga “La ratonera”. Bob Telson, el autor de la canción de Bagdad Café, productor del CD, entró para sentarse en el piano para interpretar “Sólo para mí”.

Las clásicas demostraciones de afecto del auditorio como siempre se hicieron escuchar en gritos como: “Vamos Piazzolla del chamamé o Tesoro nacional de los argentinos”.

“La otra vez en este teatro escuché un cuarteto de cuerdas sin micrófono así que no veo por qué nosotros no podemos hacerlo”, decía el Chango antes de invitar a sus músicos para que lo acompañaran al borde del escenario dónde hicieron “Libertango”, de Piazzolla, para culminar una noche cargada de sensaciones auditivas./asweds.com/ur.php>


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