Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


10/05/2009

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RECORDAR


Caía la tarde de viernes y con ella, gente de todas las edades y distintos puntos porteños se acercaban al Teatro ND Ateneo para ver un poco de historia en un show de más de una hora y media lleno de tradicionalismo, criollismo folklórico santiagueño y ejemplo en una cátedra representada por Martín Paz, Alfredo “Alito” Toledo, Onofre Paz y Guillermo “Fatiga” Reynoso. Los Manseros Santiagueños, en una cursada que nació en 1959 y que en la actualidad, la vigencia en el tiempo la trasmiten con el nombre de su último disco Mejor que Nunca.

Algunos minutos pasados de las 21, y la multitud que revolvió y agotó las boleterías en la semana se ponían a punto con la danza de dos parejas con fondo de malambo y “Chacarera del violín” hasta que el conductor Marcelo Iribarne presentó y  ofreció un pequeño relato histórico del conjunto rescatando los momentos más trascendentales de la trayectoria: “Los primeros cuatro Manseros Santiagueños fueron Onofre Paz, Leocadio del Carmen Torres, Carlos Carabajal y Carlos Leguizamón” y con tal introducción fue presentando a cada uno de los integrantes, primero Martín Paz y a su lado, “Alito” Toledo: “Hace 24 años que está en el conjunto, nacido en el barrio Banfield de La Banda…”; a continuación lo presentó a “Fatiga” Reynoso evocando una anécdota: “Fatiga me dijo: ‘Yo nací en Provincia de Atamishqui….’”; y por último, al creador de Los Manseros, nacido en Gramilla, Onofre Paz.

El show no tenía una estructura teatral y ni aparentaba basarse en una pauta pero sí, poseía una idéntica semejanza a las mesas familiares que unen abuelos, padres, hijos, nietos y amigos tras una asado y un vino de trabajo semanal tras de la guitarra siestera; fue una peña tradicional sin jefes y con compañeros que participaban, hablaban, cantaban y por supuesto, el público era parte de ello; fue un sueño para los santiagueños que extrañan el pago pero sintieron la tierra quemada y dorada en cada poesía que trasmitieron Los Manseros Santiagueños.

“Tu regreso” y “Monte Milenario” fueron las primeras canciones pero la impresión que dejó en la gente, el primer rasguido mansero nocturno y porteño de Onofre Paz, fue un griterío perdido en aplausos y compases de chacareras.

Cada uno de los integrantes se presentó con una canción distinta: Martín Paz con “Zamba para tu adiós” transmitió una emoción incomparable bordeando las lágrimas; Fatiga vidaleó unas estrofas populares y Onofre Paz se presentó con la chacarera “Ashpa Sumaj”, Alito con “Desde Siempre y para siempre” introdujo el momento de romancear con la polka “Eterno amor” y enseñar sobre amor y vida en pareja en el hijo que vendrá con el poético carnaval “Siembra y labrador”.

“Vamos a homenajear a Don Sixto Palavecino con una chacarera que hizo conjuntamente con Felipe Corpos”, comentó Onofre Paz y bien bailable sonó “La ñaupa ñaupa” pero en medio, una ronda de dichos populares entre chistes y palabras santiagueñas llegó en la gente que eran partícipes activos del espectáculo; Onofre, claramente anticipó que sus “dichitos” eran medio atrevidos, pero se animó con uno: “Las mujeres en el pecho…. tienen medio kilo de miel…. más abajo está el diablo…Dejame pelear con él….”.

Tras ofrecer un pequeño espacio para que la hija de Onofre, Florencia Paz, se muestre con las canciones “Letra por Letra” y “Pregón Misionero”, el líder de Los Manseros saludó a su hija Mercedes Silvina que estaba entre la multitud y le cantó improvisadamente una porción de una polka dedicada a ella, pero la tuvo que interrumpir por el llanto y la emoción.

Un momento clave en el recital fue la ovación del público cuando los músicos interpretaron “Desde Siempre y para siempre” y para Alfredo Toledo, compositor de la canción –junto con Felipe Rojas-, que “dejaba el alma” cuando cada estrofa fluía de sus ojos y manos.

El primer invitado de la noche fue el virtuoso violinista bandeño Néstor Garnica quién acompañó a los colegas en la chacarera doble “Para los ojos más bellos” y luego se lució con la zamba “La 7 de Abril” y “Chacarera del violín”, que provocó a los casuales bailarines a ocupar los pocos espacios libres de la alfombra roja de los pasillos.

“Canto a Monte Quemado” fue cantada por los espectadores que no dejaron de aplaudir y luego, haciendo un poco de historia, subió al escenario el ex Mansero Cuti Carabajal -quién le dejó el lugar a Alito- para cantar el vals “Ciudad de La Banda” y “Entre a mi pago sin golpear”.

El cierre traía tristeza pero a su vez, algarabía incontrolable y más aún, cuando el Himno Santiagueño de Julio Argentino Jeréz “Añoranzas”, dejó atrás el protocolo y los espectadores se abalanzaron al pie del escenario para admirar a los artistas y sacarles fotos.

El tiempo se cumplió pero semejante ovación no dejaba ir a Los Manseros, por lo que interpretaron “Entre a mi hogar” y “Chacarera del Rancho”, con Néstor Garnica incluído. La tercera despedida fue la más emotiva con “Sangre de mistol” que provocó en algunos espectadores una emocionante lágrima santiagueña.

Simplemente fue un encuentro maravilloso en que los propios presentes no dejaban de aplaudir desde el primer acorde y tal actitud es, sinceramente, la traducción de la vigencia de Los Manseros Santiagueños con tres guitarras y un bombo legüero en un ambiente folklórico distinto desde la época dorada hasta la actualidad. 

Muchos años pasaron para que estos intérpretes vuelvan a pisar la calle asfaltada de Capital Federal, pero su paso, nuevamente quedará impregnada en los privilegiados que pudieron sentirse viajar a Santiago del Estero y cantar con ellos con el sonido tradicional.


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