Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


07/02/2009

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RECORDAR


El Club Sarmiento de La Banda  cobijó la segunda noche salamanquera en una jornada que consagró a los artistas Marcela Morelo y Luis Salinas. El Festival destacó con un presente a Alfredo Ábalos y Dúo Suárez-Palomo.



Abriendo las puertas del fin de semana, ayer fue una noche de expectativas por los números a presentarse, por el asomo del fin de semana y el clima fresco que bendijo, por fin y luego de la tormenta nocturna, a todos los santiagueños.

“Haceme sufrir” y “A orillitas del río” fueron con Los de La Banda, las canciones que abrieron una nueva jornada del Festival La Salamanca, que siguió con Blas Sansierra y a su término, la primera presentación esperada de la noche: el porteño Luis Salinas llegó hasta el Jacinto Piedra para sentarse ante el público y rendir examen.

Nuevamente se observa un romance con las cuerdas, el amor eterno que deja su imaginación al aire cuando la velocidad de sus dedos le hace cerrar los ojos y deja al viento todas las escalas de los clásicos de la música argentina como “Nostalgias santiagueñas”, “Agitando pañuelos”, “Criollita santiagueña” y “La amorosa”, en continuado homenaje a la tierra que lo estaba ovacionando.

“Esta noche no la olvidaremos nunca”, comentó sentidamente el experto guitarrista de Montegrande que se despidió sobre un colchón de aplausos con “Zamba de mi esperanza”, “Viene Clareando” y “La juguetona”.

Continuando por Buenos Aires, Alfredo Abalos, el hijo adoptivo del 8 de abril volvió para darle una clase de experiencia y sabiduría a los pocos espectadores que no lo conocían y les regaló “Corazón Atamishqueño”, “Quién levanta las cosechas” y “La Yuya”.

Su forma de decir las canciones es de lo mejor del país y la Comisión Organizadora, en el momento oportuno, le entregó un presente, una talla sobre El Nacimiento de la Chacarera, creado por el escultor bandeño Pedro Ramírez y como respuesta les entregó otras canciones de su extensa discografía como “Por unas pocas monedas”, “Como urpilita perdida” y “La Doble sentenciosa”.

Hubo historia en el escenario y la de la música santiagueña, por eso el Dúo Suárez Palomo le regaló alegría al pueblo de la chacarera, con sus bailes provocadores y un “Meta mierda” de Morenito Suárez, tan característico y festejado por los santiagueños. 

“La Salamanca es nuestra” gritaba Suárez con el sombrero en la mano y junto con Pedro Palomo, también se le entregó la talla del Nacimiento de la Chacarera por la entrega a la cultura folklórica, por la trayectoria que se remonta desde el comienzo de Los Tobas y por la pertenencia a su Santiago Querido.

Desde Quimilí, el humor de Pochi Chávez es una tradición de calurosas tardes y noches atrás de los fanáticos tomadores que, nativamente, entienden los chistes del humorista santiagueño, por eso, como cada jornada de festivales y reuniones, Pochi siempre se gana la ovación de la gente.

Hubo tiempo de cerrar el telón, de reír y preparar otro de los números esperados, la presencia de Marcela Morelo, la humilde servidora del canto que entregó toda su garganta para que la sonrisa presencial sea plena y feliz. Fue un show en que recorrió sus seis discos y presentó el último, su producción en vivo llamada Fuera del tiempo.

“La tortuga”, “Dicen”, “Corazón salvaje”, “Tormento de amor” y “Ponernos de acuerdo” solo fue un poco de lo que iba a venir.

La juventud femenina, fanática de Morelo, no dejó de bailar al ritmo de “Luna Bonita”, “Una y otra vez” y “Te está pasando lo mismo que a mi” hasta que la anfitriona cantó “Argentina, te quiero”, en una muestra de amor, ejemplo y respeto por la tierra argentina y por la bandera, que al final de la interpretación, desplegó para perfumar el cálido aire madrugador. El final con “La fuerza del engaño”, fue un cierre de un show inolvidable para todos los espectadores que esperaron su presencia por mucho tiempo.

No había tiempo para respirar y Marcelo Toledo ya estaba en el escenario con la herencia de Alito Toledo para agarrar su guitarra de media caja para hacerle cantar chacareras como “La enredadora”, “La penadora” y “A la sombra de mi mama”, así también llamó a los bailarines a ocupar los espacios para bailar “Gatito Silipiquero” y recordando la puerta a la fama, cantó “Gustito a mistol”.

Aplausos interminables fueron devueltos a la interpretación de Los Bandeños y Mullieris, con su puesta y presencia escénica hasta que la juventud se dispuso a entregar las piernas en la danza, y la garganta en el canto con Terral y Dúo Coplanacu.

El ex dúo Presagio no paró de tocar una tras otra con “Mi tierra sigue latiendo”, “Tiu Chacra”, “El milenario”, “En la unión de las almas”, “Tata Nachi”, “El sacherito”, “Nuestra tierra” y la lista interminable que quedó en el corazón de los presentes en la cancha de Sarmiento.

La emoción no se cortó ni cinco minutos y el Dúo Coplanacu en el Jacinto Piedra entregó un repertorio bailable con el que la gente ovacionó, especialmente con “Retiro al Norte”, en una melodía honesta de viaje en tren llevándose la ilusión para otra ciudad distante de la tierra natal

El grito de los fanáticos con “Olé, olé, olé olé, Copla, copla” a las 5.45 de la mañana era un símbolo de la música y la fiesta santiagueña.

El cierre estuvo a cargo de Cuti y Roberto Carabajal quienes presentaron algo de lo nuevo como “Imposible” y “Corazón de Quebracho” y pisando las 6.40 el cierre con “Dejame que me va


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