Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


30/10/2008

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RECORDAR


Para no permitir la pérdida de dar un asiento, decir buenos días, en definitiva de las Buenas costumbres, tal como lo dice el nombre de su último material, el viernes 24 y sábado 25 de octubre Facundo Saravia se presentó en el Teatro Coliseo de la Ciudad de Buenos Aires.

Con la sencillez y calidez de un encuentro de amigos, el hijo del legendario Juan Carlos Saravia, demostró que, como dice la cueca:“es alegre y de buena cepa”.

Con dos noches a teatro lleno, el ex integrante de Los Chalchaleros presentó su primera placa que edita de manera independiente. Buenas costumbres es el séptimo disco como solista de este referente de la música popular argentina. Incluye una selección de temas equilibrados que permiten resaltar la belleza de las zambas, chacareras y demás géneros folclóricos de grandiosos autores como Alfredo Zitarrosa, Hermanos Ábalos, Polo Jiménez, Eladia Blázquez, Atahualpa Yupanqui y hasta una versión folklórica de "Vagabundeando", canción de Joan Manuel Serrat.

Ajeno a tener visitas, en esta oportunidad Facundo invitó con orgullo a Don Juan Carlos Saravia a compartir el escenario. Fue uno de los momentos más emotivos y cómicos de la noche, sobre todo cuando el gran Chalchalero reconoció  que su familia le había pedido que no sea extenso a la hora de hablar. Juntos hicieron honor al fallecido Chango Nieto y cantaron la zamba “Cuando me acuerdo de Salta”.

Luego de la ardua tarea para lograr que Juan Carlos suelte el micrófono y baje del escenario, Facundo eligió honrar a su padre con la canción que el mismo escribió. Fuertes sonaron las palabras “Si hay grandes entre los grandes, padres como mi padre tienen su lugar”…

En el intercambio con su público, que lo sigue a todos lados, Facundo se animó a imitar a Sandro saludando a sus “gordas”. Aprovechó la oportunidad para contar una anécdota ocurrida en algún aeropuerto cuando viajaba con Los Chalchaleros donde quisieron quemarles un bombo. Dejó en claro que no permitiría jamás que se queme este instrumento y entonó “Paisaje de Calamarca” sin la guitarra, sino como bombisto.

No faltó oportunidad para hacer también honor al país y mención a la situación actual que estamos viviendo. Con el estribillo de la canción “A mi país” - Yo he nacido en este país y aquí también quiero morir pero quisiera alguna vez verlo reír. Dejemos toda la ambición el egoísmo y la maldad llegó la hora de darle un poco de paz- y “El campo te está esperando” no hubo mucho más para decir.  Los fuertes aplausos de la sala respaldaron las opiniones.

Si bien, en estos años transcurridos desde que se inició como solista ha sabido ganarse su lugar en el escenario, sigue teniendo ese sello del cual resulta imposible desprenderlo: Facundo Saravia es Chalchalero de alma y por siempre, en él vivirá el recuerdo de la leyenda Los Chalchaleros.


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