Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


13/10/2008

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RECORDAR


Ver y escuchar a Lorena Astudillo entonar una baguala, solamente acompañada del sonido de una caja, nos hace reafirmar una y otra vez que la música está siempre emparentada con la emoción, con el corazón. Después, claro, para terminar de completar la máxima, a esa voz fresca y natural hay que sumar el aporte de su banda: Guillermo Paulucci, piano; Claudio Solino, bajo y Horacio Cacoliris, percusión.

El encuentro se produjo el último viernes 10 de octubre a las 22 en el rincón folklórico por excelencia de Buenos Aires: La Peña del Colorado, ubicada en pleno Palermo. El tema “La Salamanca” abrió la noche. Siguieron con “Zamba de Lozano”, de Manuel José Castilla y Gustavo "Cuchi" Leguizamón.

“Iba Don Armando Tejada Gómez de viaje con su familia y una de sus hijas le preguntó: ‘si el verde tuviera otro color, cómo se llamaría’”, Lorena eligió contar esta anécdota para introducirnos en “Zamba del Laurel”, y más adelante hicieron “Corazonando”, también del disco Lorena canta al Cuchi.

Ella siempre selecciona su repertorio con temas que le quedan bien decir, por eso expresó antes de cantar “Pancita hueca”, de Javier Sánchez: “Los compositores están para recordarnos cómo es la realidad tan dura que nos golpea”, una canción de letra que abofetea: “Buscando entre los tachos un porvenir de cartón…..van subiendo los peldaños anestesiando el dolor”.

Luego de un breve intervalo, llegaría el primer invitado: Renzo Baltez en la guitarra y su entrañable amiga Dorita Chavez para hacer “El seclanteño”.

A Lorena siempre le interesó la esencia del folclore y la armonía del jazz, por eso a lo largo de la noche se pudo escuchar un solo de batería y cajón peruano, y un bolero que cantó Dorita: “Un poco más”. “Ahora estoy en una etapa de juego, nutriéndome de distintas influencias, los músicos con los que toco así lo demuestran. Actuar  en la Peña del Colorado es una fiesta, se vive un ambiente familiar, donde puedo invitar al escenario a mis seres queridos y talentosos”, explicaría más tarde.

Para el cierre quedaba “Chacarera del Triste”, “El Surco” (Chabuca Granda), del disco Tras una ausencia, “La Arenosa”, y del disco Ojos de agua “Canción de lejos” (Cesar  Isella / Armando Tejada Gómez) que inmortalizaran Los Trovadores.


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