Notas
ENTREVISTA


01/08/2008

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RECORDAR


El cantante comenzará hoy con una serie de recitales en el Teatro Gran Rex. Aquí reflexiona sobre el poder de la música y el amor, habla de su paternidad y asegura que detrás de cada canción hay una responsabilidad.

No hace mucho, respecto de los cortes de ruta, dijiste que a los argentinos nos falta madurez…

-Creo que, a veces, vivimos cosas innecesarias. Puedo estar equivocado, obviamente, pero estas circunstancias sociales y políticas que tiene como historia nuestro país –no hace falta que empecemos a recordar las cosas tan crueles y tristes que vivió nuestro país- deberíamos empezar a mirar al futuro y a tratar de reconstruir desde la esperanza y la fe; y no desde el rencor. Porque a veces somos demasiado intolerantes, nos negamos a dialogar pacíficamente, a buscar soluciones poniendo siempre por delante al ser humano y las buenas acciones.

No comparto que tengamos que ponernos violentos para hacernos escuchar. También sé que somos una sociedad joven, que tenemos mucho camino por recorrer, para aprender a respetarnos y darnos el lugar que nos corresponde a cada uno y pensar siempre un poco más en los demás, más allá de nuestras propias aspiraciones e intereses.

Estos días han sido difíciles para mí, al igual que para todos los argentinos. Mucho más para nosotros que trabajamos en el interior, que usamos la ruta como un lugar indispensable para nuestro trabajo. Yo me traslado todos los días de un lugar a otro para cantar y aparte cantamos en todas las fiestas que tienen que ver con la actividad del campo: La fiesta de la agricultura, del lechón, del cabrito. Nuestra música está vinculada a todas las vivencias del campo. Entonces para mí ha sido difícil trasladarme, he tenido que levantar fechas. He estado horas y horas parado en la ruta porque no podía pasar de un lado a otro, donde tenía que ir a cantar. En medio de eso, obviamente, escuchando todas las opiniones y los discursos. A veces siento que todas estas cosas son innecesarias, después de tanto dolor que ha sufrido nuestra sociedad desde hace tantos años, con tanta represión, con tanta discriminación, con tanta falta de respeto, que todavía no tengamos la suficiente madurez como para resolver las cosas de otra manera es una pena.

Seguramente en mis discos hasta hoy encontrás letras de cosas que nos suceden, de cosas que uno siente como ser humano. Quizás no las hago tan explícitas ni denuncio, simplemente las comento en una canción.

Asegurás que en tus canciones trata de anteponer la esperanza. ¿Alguna vez escuchaste una canción que fuera una bisagra en tu manera de ver la vida?

-Hay muchas canciones de referencia para mi vida, la canción tiene el poder de hacerte emocionar. Por supuesto que hay canciones muy metidas adentro mío, que me emocionan por lo que dicen, hay grandes autores que han dicho cosas maravillosas. De hecho, las canciones tienen la magia, el poder de emocionarte, de cruzar las fronteras, de poder cambiar cosas. Admiro a mucha gente, hay canciones que son puntos de partida para muchas cosas.

¿Hay algunas en particular?

-Hay una que para mí es la canción más grande y más significativa. Es de un autor argentino a quien admiro muchísimo. Para mí es la canción más bonita que se escribió. El se llama León Gieco y escribió “Sólo le pido a Dios”. “Sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacío y solo sin haber hecho lo suficiente”. Después de esa canción, ¿qué más?

Hay canciones muy grandes, de autores que dejaron pensamientos y legados muy importantes para la humanidad.

¿Cómo te preparás para las fechas en el Gran Rex?

-Tratando de vivir todo esto desde lo emocional. He apredido que todas estas cosas hay que disfrutarlas. Hoy estan, hoy son así. Hoy estamos ocupando un lugar muy importante en el corazón de la gente que nos brinda mucho cariño. Eso nos da la posibilidad de venir a la calle Corrientes, donde está la cartelera del mundo, con nuestras canciones y nuestra música folklórica, para compartirla con gente que también considera que es importante para ellos.

Trato de disfrutarlo, de no detenerme a preocuparme por pequeñas cosas. Trato de disfrutar de este momento, porque después de tanto andar cantando, uno termina entendiendo que esto debe ser así . Hoy el cariño de la gente está latiendo junto con nuestras canciones y en lo único que pienso es en disfrutarlo.

Hablás del cariño de la gente; y una muestra de ello fue lo que sucedió en Cosquín con vos...

-Esa es una muestra de cariño impresionante, la gente estuvo horas y horas. Y uno canta con mucha más razón, con mucho más amor, por todo eso, por todo lo que te hacen sentir. Imaginate esperar tantas horas por tu cantor, por esas canciones, por ese momento. Yo sé que la gente vive momentos importantes de su vida detrás de esas canciones, de lo que significan las cosas que decimos a través de la música.

Ese día desde temprano empezó a llover a la mañana y hacía frío. Vi que después del mediodía la gente ya empezaba a hacer cola para entrar; y yo estaba mirando, seguía todo eso porque estaba en Cosquín. A veces no lo querés aceptar de esa manera, de que sea así. LLegó la noche y seguían ahí: familias enteras con sus chicos tapados con plásticos para no mojerse, con semejante frío. Ahí uno termina entendiendo y aceptando que ocupa un lugar importante en el corazón de la gente, que se aferra a las cosas que uno dice detrás de una canción. De la misma manera que yo me emociono cuando escribo canciones, cuando digo cosas como en “La vida”, “Vuelvo”, “Coplas.com” o “Las alas de la libertad”. Porque significa mucho para mucha gente, como para mí. Te da mucha más fuerza, ánimo. Sentís que tenés que devolverle a la gente todo eso y a salir y cantar y entregarte con el alma.

Nombrás a familias enteras que te ven cantar, ¿Cómo sos con tu propia familia?. Tuviste hijos siendo muy joven, ¿cómo sos como padre?, ¿te modificó la paternidad para escribir?

-Sí, obviamente. Detrás de lo que escribo está mi forma de ser, pensar y sentir y en eso mi acción. Creo que es una de las cosas importantes, más allá de las palabras: la coherencia entre lo que uno dice y lo que uno hace. Yo fui padre muy joven, no estaba preparado, no tenía idea qué hacer. Detrás de eso, le falté a mis hijos. Sé que les falté muchísimo porque no estaba preparado para ser padre. Hoy sé que ellos leen mis cosas, escuchan mis canciones, ven cómo vivo, lo que hago y por qué lo hago. Esa creo que es una de las cosas importantes que les puedo dejar. En un momento estuve ausente como padre, pero cuando ellos, como adultos comiencen a entender muchas cosas, quizás puedan entender que ha sido solamente porque no era el


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