Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


31/07/2008

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RECORDAR


El sexteto salteño desplegó su talento en el reconocido teatro porteño. Entre sus invitados estuvieron Ricky Maravilla y Facundo Saravia. Ahora los espera una gira que los llevará hasta Bolivia.

Huayra significa “Viento” y pareciera que Los Huayra se tomaron su nombre muy en serio: arrasaron con el Ateneo. Y no es una metáfora. La sala estaba colmada. Muchos comprovincianos aprovecharon las vacaciones para apoyar a los jóvenes salteños. El concierto se inició con un clima de alegría y fuerza que se sostuvo toda la noche.

Apenas transcurridas las primeras canciones, Sebastián Giménez aclaró: “Nos hacemos los machos, pero nos transpiran las manos”. Pero el público se ocupó de de que los músicos se sintieran como en casa y los acompañó coreando los estribillos de “Cuando llegue el alba” y “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, dos de las canciones más emotivas del show.

Luego, llegó el turno de la chacarera con “Sin condiciones”, “La Sixto violín” y “Árbol solo”. La sala entera era una fiesta y fue entonces que Juan Fuentes recalcó: “Sentimos un gran respaldo y nos sentimos orgullosos de hacer música argentina”.

El concierto se tornó reflexivo con la profundidad de la letra de “Civilización”, una canción honda que analiza algunas de las miserias de la actualidad.

El amor no podía faltar y se escucharon canciones como “Cuando te vi”, “Por si acaso” o “Por tener tu amor”.

Mediando la noche, la sala se pobló de la enorme fuerza de “La voz del viento”, que le da nombre al último trabajo de los salteños y en donde se destacó la potencia de Álvaro Plaza en la batería.

El sexteto abandonó su formato más eléctrico y se dispuso sobre el escenario “de entrecasa” entre bombos legueros y guitarras para entonar algunos clásicos, como “Cuando” de Jorge Fandermole, “Ojalá” de Silvio Rodríguez o la “Zamba para Olvidarte” de Daniel Toro.

Pero los clásicos insistián con quedarse y el ND Ateneo se transformó en la mismísima Salta con “La cerrillana”, que contó con invitados de la talla de Facundo Saravia y Ricky Maravilla. El ex Chalchalero aseguró que “con sólo dos discos han logrado muchísimo y es una alegría estar con ellos”. En tanto, el padre de “Qué tendrá el petiso” dijo que “Los Huayra tienen espalda de sobra”. Y todos juntos, con una mezcla justa de admiración, conmoción y calidad entonaron junto a los presentes la canción típica de Abel Mónico Saravia y  Marcos Tames.

La noche siguió con “La Solís Pizarro”, “Adiós que te vaya bien”, “Noche de bodas” y la “Zamba del negro alegre”. Casi una treintena de melodías había trancurrido cuando los presentes aclamaban los bises entre aplausos y cantos como “Olé, Olé, Olé, Huayra, Huayra”.

Los salteños, emocionados y felices, no se hicieron rogar. Complacieron a sus seguidores con la energía y calidad que caracteriza a su música y su show concluyó con “MI estrella predilecta” y una festiva versión de “El diablo de Humahuaca”. Agradecidos y con la plenitud de vivir de aquello que se ama, Los Huayra dejaron el Ateneo para seguir con su música por los caminos: los espera Bolivia y el interior de nuestro país.

Hernando Mónico, Juan FuentesLuis Benavidez, Álvaro Plaza, Juan José Vasconcellos Sebastián Giménez van donde los lleva el viento, con su arte a cuestas y dejan por donde pasan una brisa fresca de música y palabras, entre zambas, chacareras y canciones de amor y esperanza.  


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