Notas
ENTREVISTA


01/05/2008

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RECORDAR


Mientras se preparan para presentar su nuevo disco en La Trastienda, Los Copla hablan del compromiso que asumieron en este trabajo y denuncian que el desmonte se convirtió en una postal de Santiago del Estero.

“Metemos muy hondo la mano y sacamos el sonido de la tierra”. Así explica Julio Paz, que junto a Roberto Cantos desde 1985 conforman el Dúo Coplanacu, la misteriosa fórmula que emplearon para entretejer la trama estética y sonora de su nuevo disco “Taquetuyoj”, el octavo registro de su carrera.

Parece simple y hasta fácil de imitar, como muchas de las declaraciones que harán a lo largo de esta charla, pero, a decir verdad, encierra mucho más de lo que uno puede imaginarse a primera vista.

“Este trabajo tiene el paisaje interior de nosotros y muestra una parte onda de Santiago (del Estero)”, agrega Julio un dato más, hasta que Roberto interviene: “En la canción Desmonte hablamos de ese monte que dramáticamente ya no está, de la gente que vive ahí y se quedó sin él. Es un drama que tiene forma de denuncia, pero no deja de ser un paisaje de hoy, porque esa devastación, que es el desmonte, también es un postal de nuestra provincia”.

Roberto Cantos es el autor de esa chacarera junto a otros tres temas incluidos en Taquertuyoj. Sin encontrar un por qué ni brindar demasiadas explicaciones, rompió su propia marca de registros en un mismo CD -en los anteriores el máximo fueron tres-.

¿Qué esperás de estas nuevas composiciones, algo similar al éxito de las anteriores, como Retiro al norte y Peregrinos -el himno del Dúo-?

Roberto-
Uno hace las canciones, las prepara, las mastica, las canta y las pone en un disco. Lo que pasa después ya no depende tanto de uno. Esperamos que la gente piense, disfrute, baile y que se ría. Si les ayuda a pensar, nos parece bárbaro, pero tampoco es mérito nuestro o de las canciones, sino de la música y de la gente que se dispone a eso.

Pero estos santiagueños ya conocen de memoria la predisposición que les brinda su público. Y sino, sólo basta con remontarnos a algunas de las noches de sus concurridas peñas que realizan en la ciudad cordobesa de Cosquín, en el marco del Festival Nacional de Folklore.

Allí pareciera que son unos santos adorados por una peregrinación de hombres y mujeres que no paran de corear y bailar sus canciones. Por suerte, La Peña de Los Copla llegará también a La Trastienda de Buenos Aires los días 29, 30 y 31 de mayo, y contará con invitados como, Bruno Arias, Demi Carabajal, Dúo Terral y Franco Ramírez.

¿Podrías describir la sensación que sienten cuando en sus peñas interpretan Peregrinos y el público hace pogos y no los deja bajar del escenario?

Roberto-
Es muy loco el sentimiento de complicidad con la gente en ese momento. A veces, a mí me preguntan que me pasa cuando tanta gente canta un tema mío y esperan que hable de mí, pero la sensación que yo tengo es otra. La posibilidad de componer una canción de la que la gente se hace dueña es una fortuna indescriptible que no me engrandece el ego, engrandece a la música. Por eso yo ya no diría que Peregrinos es un tema que me pertenece, sino que es de mucha gente que se conmueve, que salta y que nos hace vibrar muy intensamente cuando la cantan.

Seguramente eso se repetirá en La Trastienda cuando presenten Taquetuyoj, un disco que incorporó el sonido del bandoneón tal como lo hicieron con el piano en el anterior “Inti Sumaj”. Como los otros trabajos, este tampoco fue programado y el nombre fue puesto luego de la grabación.

¿Por qué ese nombre de la placa y que significado tiene?

Julio-
Es un paraje de Santiago del Estero, como otros muchos que hay, con el cual nos hemos vinculado de cerca a partir del Festival de las Teleras (tejedoras). Es un lugar que pasamos siempre, desde hace treinta años, cuando viajamos de Córdoba a Santiago. En quichua quiere decir agrupación de árboles chicos y nos gustó mucho esa idea, que en esa desolación, en la tremenda dureza de la salina, crezcan árboles agrupados. Aunque sean chiquitos pero juntos hacen algo grande.

Además nos gustó lo tierno de las tejedoras, la simpleza de la gente del lugar y nos conmovió en las condiciones feas que trabajan los chicos al costado de la ruta.

Además de los temas propios, hay clásicos…

Roberto-
Si, eso junto con el violín y la incorporación del bandoneón hacen que sea un disco bien santiagueño. Hemos grabado temas como Velay no se, La causaleña, Zamba de los mineros y Zamba alegre, que son canciones viejas pero clásicas también.

¿Por qué vuelve a aparecer en un CD de ustedes un tema de Violeta Parra, “Volver a los 17”?

Julio-
Ella junto con un montón de otros cantores y autores es de esa gente de mucha grandeza. Violeta pintaba, hacia telar, dibujaba, cantaba, bailaba y cuando decía algo lo hacia con una claridad muy tremenda. Es una canción que ha dado vuelta por el mundo y nos pareció oportuno y lindo tener la posibilidad de cantársela para los más chicos.

¿Qué más tiene que tener una canción para que suene en la voz de Coplanacu?

Roberto-
 Hemos intentado muchas veces explicar por qué una canción está en nuestro disco y nos ha resultado difícil. Pero debemos hablar del placer que nos produce cantarla. Tienen que ser temas que hayamos escuchado mucho desde chicos, que hayamos cantado de adolescentes y, sobre todo, que  lo podamos transmitir sensiblemente. Más ahora cuando uno larga un disco para que vuele por ahí.


 


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