Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


16/07/2023

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RECORDAR


Escuchar a Franco Luciani es siempre una celebración y el sábado, en pleno barrio de San Telmo no fue la excepción a la regla. Es que, cerca de las 21, el rosarino convidó a su público con las delicias de su última producción, en el Teatro Margarita Xirgu-Untref.

La ocasión, que es parte de los festejos por sus dos décadas con la armónica, dejó en claro el espíritu criollo y peñero de quien escribe las mejores páginas en la historia del instrumento que supo empuñar el pionero Hugo Díaz.

Así, la sala -con los músicos y los asistentes dispuestos en círculo- emuló la ronda propia de los patios de tierra y amigos, en un ámbito íntimo y profundo a la vez. Entonces, la banda desplegó cada una de las postales de este trabajo, en el orden en que se grabaron: primero Por seguir, del infinito Raúl Carnota, luego el escondido Adiós que te vaya bien. Entre el silencio y los aplausos se abrió un instante para el baile, con una mixtura entre En sombras tú y Canta zamba: Noelia Confalonieri y Javier Rodríguez danzaron con sus pañuelos al aire, mientras Luciani mostraba su faceta de vocalista.

“Este es un disco que teníamos muchas granas de hacer, de este género que es mi vida, que está en mi vida desde siempre, más criollo” explicó para avanzar con la Chacarera del Polear, de Cristóforo Juárez, y La Yacu Chiri; creada a partir de la dupla conformada por Carlos Carabajal y Elpidio Herrera. En ese momento, casi en formato didáctico, el músico describió las particularidades de la sacha guitarra, una versión “salvaje, de monte” del instrumento con tímbricas que, por momentos, se asemejan a las de un violín.

En seguida, todo estuvo dispuesto para recibir a Eduardo Spinassi como invitado en piano para versionar Juntito al fogón, en un dueto donde el diálogo entre la armónica y las teclas enriqueció la pieza de Napoleón y Adolfo Ábalos.

“Cuando se enciende el amor, las llamas buscan el cielo, el mundo es de otro color y es vertiginoso el fuego”, entonó Luciani más tarde en Brasitas, un bailecito propio, compartido con el poeta Oscar “Chico” Décima. Y a continuación, otra vez la danza y de nuevo Noelia y Javier, entre avances y retrocesos para la mítica Chacarera del Chilalo, de Fortunato Juárez.

Unos minutos después, todo se volvió hondura cuando se hermanaron la Zamba del arribeño y Horizonte de octubre, con un solo notable de Leonardo Andersen en guitarra y ciertos ecos cercanos blues, a cargo de Pablo Motta en contrabajo.

La fiesta prosiguió con Gatónica, una pieza instrumental creada por el armonicista, Para los ojos más bellos, con Spinassi otra vez en escena, que se quedó también para marcar la diferencia también en Esquina al campo.

En ese momento, con los últimos acordes de la zamba de Juan Carlos “Canqui” Chazarreta , concluyó el trayecto del disco editado por Aqcua records: “En este álbum busqué una manera criolla y directa a la hora de interpretar estas obras de nuestro folklore. Melodías y danzas

populares del centro y noroeste argentino cómo la chacarera, la zamba, el gato, el escondido y el bailecito, algunas ya clásicos del folklore, en un formato tradicional, manteniendo las formas y el lenguaje característico pero siempre abierto a las influencias del presente”, le dijo a la prensa el rosarino, antes del Xirgu.

  FIESTA CON INVITADOS  
En ese punto, el cuarteto que completa Bruno Resino en percusión, estuvo listo para continuar con un ramillete de canciones que incluyó diversas participaciones: un tríptico de chacareras se comenzó con La Pedro Cáceres junto a Juan Martin Di Salvo, después una sorpresiva reversión de la del 55, con la potencia de Leo Garzón en voz y un cambio en los tempos. Todavía más, Laura Molina agregó el color de la flauta traversa para La sensiblera en un interesante contrapunto de metales.

En paralelo, Ferni de Gyldenfeldt, primera cantante trans no binaria de folklore en llegar al Pre-Cosquín, conmovió a los presentes con Grito santiagueño al tiempo que Damián Lemmes aportó sensibilidad a la poética de Cantor del cielo azul.

Mientras los padres de Franco sostenían a Arandú- su nieto- en brazos Victoria Birchner, compañera del artista, madre de su hijo y exquisita cantante, revisitó el clásico “Como pájaros en el aire”, para emoción de los presentes que, tal vez fuera doble, al interior de esa familia abrazada por la música.

La noche llegaba a su fin, tras casi una veintena de canciones, que marcaron el mapa sonoro del centro y el noroeste argentino. Fue allí que aquel que integrara el proyecto Sanluca y compartiera escenarios con los artistas más resonantes, dentro y fuera del país, propuso: “Vamos a hacer un breve homenaje al caballero de la guitarra y vamos a cantar todos” y emergieron, para el centenario de su natalicio, los hitos de Don Eduardo Falú: Las golondrinas y la Tonada del viejo amor coreadas por los invitados y la sala entera.

Escuchar a Franco Luciani es siempre una celebración: conjuga humildad y talento, sensibilidad y técnica, en él y en cada uno de los miembros de su banda. El sábado, en pleno corazón, de San Telmo no fue la excepción, lo saben quienes se acercaron el Xirgu y podrán comprobarlo quienes lo vieron nace: El sábado 22 de julio a las 21, Frutos del país será presentado en Galpón 11, en la ciudad de Rosario, donde continuará la cosecha.


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