Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


Fotos: Juan José Coronell

16/06/2022

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RECORDAR


Jorge Fandermole volvió a Córdoba para presentar “Fander Solo”, un espectáculo hermoso donde estuvo acompañado tan solo de sus dos guitarras. El CPC Argüello, el viernes 11 y el sábado 12, vivió dos noches únicas que trataremos de describir en palabras.

Existen algunas personas y/o artistas que se las define con tan sólo una palabra. Muchas veces esa palabra es su propio nombre o apellido, ya sea por vida o su obra. Al decir esa palabra se entiende que es para aunar una cantidad de cualidades, características, virtuosismos, genialidades que de otro modo sería imposible hacerlo. Pero hay algo más, cuando a alguien se lo define por el nombre o apellido de otra persona que haya dejado una huella, también se entiende que es de un respeto absoluto. Por ejemplo, decir que alguien es como Lionel Messi, es hablar de alguien totalmente destacado y destacable. De ese modo comienza esta nota que a su vez comienza en el colectivo yendo al CPC Argüello para ver a Jorge Fandermole, donde una pantalla repetía los cinco goles de “Leo” con la Selección a Estonia, luego de diez años de haberlo hecho en el Club de por entonces. Eran tiempos donde uno empezaba a “ayudarse” con Fander, para escribir algunos poemas, que empezaba a generar tantísimas sensaciones que no conocen el paso del tiempo.

Algo así como lo que pasa con Messi, pasa con Fandermole; sucede con ese tipo que puntualmente a las 21:30 de un sábado entra a un escenario, despacio, cuidadosamente, casi como pidiendo permiso, para tomar por sorpresa a la gente y sentir una “alegría de ver que de la nada sube una poesía”. Entonces Jorge Fandermole se sienta y comienza a cantar Ay, deseo, “que es lo que nos ayuda a seguir vivos” y Cuando, para escuchar “esas previsiones esperanzadoras, respecto a lo que viene, inclusive siendo uno un pesimista”, para cortar un poco con “tristeza de que no vayan juntas verdad y belleza”.

  Pintar la noche con rigor de artista  
“Gracias por estar acá acompañando, acompañándonos y acompañando…se”, le dijo al público el artista que después regaló “la forma más honesta de decir lo que es”, en sus Décimas de identidad, donde se escucha que sus cantares “del corazón se levantan y se quedan sonando como el mar en la garganta”. Entonces, de golpe la noche fue un barco, navegando por tantas sensaciones y canciones: Alunados, en honor a la luna que nos mantiene en eje; Mi gran amor, un tipo de canción de “las que más se componen, porque la contrapartida existe, pero no hay nadie que quiera componerle, porque el odio no vende”; cantándole al desamor en Solo; y a ese tipo de amor impresionante, infinito e inabarcable que es a los hijos en Lo que Ud. Merece, en donde Fandermole hizo una canción de cuna a partir de un deseo: “el sueño de uno para que el mundo sea lo mejor posible para que el siga viviendo”.

Los otros cuentos y Siempre que te digan nunca, fueron terminando el comienzo de un espectáculo que fue eso: una hermosa contemplación a la mente, a la voz, a las manos de Fandermole; a la simpleza y complejidad de este santafesino que se puede comparar, en otro sentido, con la del futbolista nacido en Rosario.

  No sabemos qué hacer con tanta luz  
Hay algo que tiene Fandermole y que no pasa con cualquier artista: es hipnótico. Cuando empieza a desandar de a poco sus creaciones es un viaje de ida. “¿De qué incendiado silencio vendrá? ¿De qué punto del mapa estelar?” Es casi como decir: “Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?”. Perdón, por un momento me confundí, porque lo venía comparando con Messi, no con Maradona. Pero bueno, eso es necesario tenerlo presente, cuando suena un tema como Diamante, cuando esa canción hace apretar más fuerte la mano de tu compañera que “quién sabe por qué elige mi pecho para anidar”; para preguntarse a medida que sigue sin entenderse cómo es que hizo para escribir semejante obra, para hacer ese gol de mitad de cancha musical…

“Tal vez, de vez en cuando, haya que hacer un esfuerzo de imaginación, cambiar las cosas cambiar el orden de causas y consecuencias, no pensar siempre del mismo modo, para que ocurra la poesía, para que ocurra un milagro o una revolución”, dijo antes de cantar la canción que se basa en “la lección de la diuca”, esa historia que contaba el poeta pampeano Edgar Morisoli, que cuenta cuando le consultó a un amigo cómo sabía ese ave cuando estaba por amanecer, para ponerse a cantar y este le respondió que la diuca no cantaba cuando iba a amanecer, si no para que amanezca. Lo que tiene el creador de “Era en Abril”, es eso: hace ocurrir a la poesía, hace milagros, hace revueltas melódicas y de líricas. Para que Florencia diga que le gustaba que cantase canciones de amor, no tan protestonas, aunque sabemos como dijo el cantautor alguna vez que “las canciones de amor son políticas” … son revoluciones hermosas.

  Tengo el color del río y su misma voz  
Canto versos, con la compañía del público: “todos van a coro, maravilloso”; Sábado, un tema para cantarle a “la decepción sabática, porque no siempre suceden en ese día hechos extraordinarios”, por más que él lo estaba hermoseando; El amor y la cocina, para homenajear a “especialidades que si van asociadas son felices”, comenzaron con la parte final de la presentación. Fueron la previa a cantar una “chacarera torcida” para cuando la razón está de ese modo, pero que se endereza cuando llega el “Cantar del viento” y en coplas trae luz a las oscuras palabras.

“Uno de los gustos que me di, fue poder componer en co - autoría con Raúl Carnota ´La Luminosa’” dijo para presentarla. “Hago coplas que me alarguen, la luz cuando me haya ido” retumbaba por toda la sala y dejo el aire del mejor modo para Oración del remanso, esa especie de “himno fandermólico”, que nos lleva al paisaje y nos lo trae: “Siempre me preguntan si me canso de cantarla, y no me canso de hacerlo. Ni con la chacarera anterior ni a esta canción que tengo la suerte que la hayan cantado tantas veces” dijo. Y es cierto. Nadie se puede cansar de estos temas. Son algo así como los compilados de los mejores goles de Lionel Messi. Son obras de arte ideales para ponerlas en un loop hermoso, para verlos y escucharlas ad infinitum.

Hispano, “una celebración del patrimonio compartido que es el idioma”; Canción del Pinar esa canción de amor que tuvo en la voz de Silvina Garré a su mejor intérprete y en las manos de Jorge a su mejor creador y Sueñero, concluyeron casi dos horas de una velada conmovedora.

Porque el nacido en Pueblo Andino no es uno más, créanme. Diez años después de aquel primer poema en donde lo utilicé, cada vez que vuelvo a él genera lo mismo. Algo así como los cinco goles del “10” de la Selección al igual que una década atrás. Porque sus coplas “se levantan y se quedan sonando como el mar en la garganta” o como el Río Paraná; porque es una criatura que fulgura con su precioso don; porque canta versos del corazón, encendiéndolos en canciones; porque “es la cuerda que se debe tirar para comenzar el vuelo”. Porque cuando no puedo saber cómo describirlo, recuerdo lo que me dijo una vez Painé Nocetti, que lo conecta siempre con uno de los máximos ídolos deportivos y que desde entonces lo utilizo para describirlo de la mejor manera: “Si Atahualpa Yupanqui es el Maradona del Folklore, Fander es Messi”. O simplemente Fandermole.


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