Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


11/05/2022

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RECORDAR


Nano Stern comenzó su gira en Argentina para presentar su nuevo disco “Aún creo en la belleza” y la primera parada fue en Córdoba. Allí también presentó su libro “Décimas del Estallido”, una crónica en verso de la rebelión chilena en 2019. A continuación, lo que pasó en dos jornadas de un disfrute total a pura poesía y canciones llenas de belleza, para no dejar de creer.

  Mi verso es un fusil en esta sociedad  
El martes 03 de mayo por la noche, con el libro en una mano y la guitarra en la otra, el Centro Cultural Graciela Carena lo recibió para escucharlo, pero recitando su libro. Con la presencia del poeta sanluiseño Jorge “Puchi” García, quien hizo las veces de interlocutor, el cantautor chileno fue describiendo los momentos del libro y cómo lo fue haciendo a medida que en Chile la gente tomaba las calles. La historia de “El derecho a vivir en paz”, canción nuevamente grabada por los nuevos artistas que se fue gestando en medio del estallido en las calles de Chile; el tema viral que escribió y grabó en un hotel de Australia para Gustavo Gatica, luego de que el joven chileno perdiera sus ojos a manos de los carabineros; su visión del actual gobierno chileno, fueron algunos de los temas de los que habló.

Más allá de lo ideológico de sus canciones, que le causaron por primera vez miedo cuando se enteró que el Comité Anti-Terrorista de su país estaba analizando una de sus canciones, lo que significaba que podría haber quedado arrestado al volver a Chile, Stern se centró en la poesía y cómo desde las décimas, desde la importancia de la rima la posibilidad de reinterpretación y de búsqueda de versos, palabras y métricas para abrir nuevos “campos simbólicos”. Aunque lo más importante sea el decir algo: “Más allá de las formas la poesía es fluir como un río, todas llegan a un mismo cauce”.

“¿Nos vemos mañana?”, tiró al final, para que la invitación fuese casi obligatoria ante semejante preámbulo de palabras y melodías.

  El mañana es Nano  
Pez Volcán se llama el espacio de Córdoba, donde actuó Fernando Stern Britzmann el miércoles 04 de mayo. Y pareció a propósito el lugar, porque si la poesía es como el fluir de un río, Nano se movió como pez en el agua (de La Cañada) con letras que erupcionan en el pecho y en la mente. Este lugar antes se llamaba El Vecindario y algo de eso fue el clima que se fue generando, con tantos músicos, periodistas y amigos entre el público.

Presentar al músico que “queremos, admiramos y que es necesario” fue tarea de Lucas Fernández, uno de los periodistas de Mamá Rock: “Hay cantautores que son bellos poetas, grandes músicos o buenos instrumentistas. Pero están estos artistas, emergentes de un tiempo y un pueblo, únicos, impares, que reúnen todas estas condiciones y, además, tienen la lucidez de reconocerse como parte de los procesos que los vieron nacer y poder trovarlos, explicarlos, comunicarlos…”.

Una noche muy especial por varias razones, en palabras del protagonista, que volvía a tocar a La Docta “después de un estallido social, una pandemia mundial y una guerra”. Por eso “Inventemos un país” el primer tema del nuevo trabajo, fue la invitación a realizar el trabajo para que “toda esta locura se elimine de raíz”. El viaje iba a ser hermoso y recién nos empezábamos a embarcar.

Absurdo acordarse de los antepasados sin hablar de los pueblos originarios, por eso tomar un té con barba de piedra es el argumento para cantar Lágrimas de Oro Y Plata, para no olvidarse

lo primordial: “mucho más vale el amor”. Mil 500 vuelta, en ritmo de “chequerara no chacarera” para saber cuál es el camino que debe seguir un artista, por más que lo tenga muy claro; y Caracol, un soneto amoroso “producto del encierro y la cuarentena, que además en Chile había toque de queda”. Entre tanto y tanto levantaba su copa con sus “queridos cordobeses”. Y en una de esas dijo, para resumir ese primer momento: “Brindo por estar aquí donde mi corazón crece”.

   Necesitamos una canción  
Esta fiesta de miércoles por la noche tuvo como primera invitada a Micaela Vita, con quien cantó dos huaynos para contar y cantar las dos caras de la moneda del amor: el final triste con Flor de cactus y el empezar bien con Presente: una “canción sin apuro”, un manifiesto de amor de estos tiempos, para compartirlo con esa persona que te regala el presente y hace florecer los mejores momentos. Y para quienes florecen el recuerdo, Nube, la canción que Pedro Aznar incluyó en su repertorio y que es para aquellas personas que con el viento han cambiado su forma: llámese Carlos o Mabel.

Soncollay, tema ancestral y Necesito una canción finalizaron la primera parte del show. Perdón, el encuentro musical. “Que fea la palabra show”, dijo un Nano siempre claro.

El doliente y Casualidad, culminaron la creencia de que las segundas partes no son buenas, cuando comenzaron a sonar luego de la pausa. Con músicos que había conocido el día anterior, Sei Nou Mandi (Andres y Juan Pablo y Fede Seimondi) y Clara Presta – quien había tocado hermosamente en la previa-, ayudaron para que ese comienzo fuese “escapar de la realidad” o definido como “Say no More”.

Punta de lanza, en honor a Cristina Calderón, última hablante de la lengua Yagan; dio lugar a la “voz desde Córdoba” que necesitaba para uno de los temas del disco, en medio de la pandemia. Así fue como Raly Barrionuevo, presentado como “una persona profundamente luminosa y poderosa”, subió para hacer Cierra los ojos y El cigarrito de Víctor Jara y para que les hiciéramos casos y “nos dejáramos volar”. No pareció casualidad que ellos cantaran eso: Porque son discípulos de aquellos autores que cantaron al pueblo y desde el pueblo. Después de Raly, otro que sigue esa senda: Ramiro González, quien subió para hacer Dele retumbar y para que Nano subiera todos sus dotes de multi instrumentista, ya con su violín, y su aprendizaje sobre “el ritmo y las palabras esdrújulas riojanas”.

Agua clara, para que en el país trasandino so se roben incluso ese recurso natural; Carnavalito del ciempiés, con parte del público en el escenario; Aún creo en la belleza, dedicada a Emiliano Monti, “quien echó a andar la profunda fe en la belleza” fue el cierre luego de que Stern dijera: “Vivimos en un mundo tan lleno de información falsa y fea, que no somos capaces de mirar más allá y poder ver la belleza del día a día. La belleza de los oficios simples y complejos, la belleza de la poesía, de ese tipo que está dentro y que no se ve”.

El final de la noche llegó con los bises Florecer, para sentir “el calor de la tierra por entre las venas”; Teneme en tu corazón, de Violeta Parra y Un gran regalo. Para saber que la vida es uno de ellos, más si en ella está Nano creando y trovando. Porque el chileno hace “florecer en silencio”, desde lo más profundo la esencia más pura de la palabra; porque aún creemos en la belleza y es más fácil si la canta él; porque en este mundo de falsedades y mentiras su poesía es la única verdad; porque como escribió Cerati alguna vez, “sacar belleza de este caos es virtud”… Y Nano Stern es un artista hermosamente virtuoso.


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