Notas
ENTREVISTA


07/05/2022

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RECORDAR


Silvina Garré habló con FolkloreCLUB en la previa del festejo de los 40 años de la Trova Rosarina en Córdoba, cuando se presenten con Juan Carlos Baglietto, Fabián Gallardo, Jorge Fandermole, Rubén Goldín y Adrián Abonizio esta noche en Espacio Quality. Una charla donde el eje fue entender el movimiento y las sensaciones cuatro décadas después de aquel “mayo rosarino”.

El 14 de mayo de 1982 Juan Carlos Baglietto llegaba al Estadio Obras Sanitarias, acompañado de un grupo selecto de músicos de Rosario. Eran “Tiempos Difíciles”, tal como se llamó el disco en que se dieron a conocer al país y al mundo quienes se convirtieron en la Trova Rosarina. Un movimiento que le puso canciones hermosas a un momento horrible. Mientras la guerra en las Islas Malvinas era feroz y las explosiones cortaban la juventud de los soldados, las radios argentinas se negaban a pasar música en inglés, lo que significó otro tipo de explosión, una comercial, para que la música de artistas que tenían más o menos la misma edad llegase a todas partes.

Pero no solamente ese contexto ayudó a que a 40 años después de aquel lanzamiento, la gente siga queriéndolos y emocionándose con esos himnos. Y se encargará de contarlo una de las voces de ese fenómeno, Silvina Garré, quien atiende del otro lado del teléfono con la misma calidad y calidez que lo hizo hace un tiempo, de forma personal.

Juan José Coronell: El 14 de mayo, se cumplen 40 años de la salida de Tiempos Difíciles. Empezaron a festejar este aniversario en el Teatro Ópera, hace unas semanas. ¿Qué sensaciones tuviste?
-Silvina Garré: Fue muy emotivo. Primero porque estuvieron repletos los dos conciertos, con una energía y un público muy emocionado. Nosotros también y muy contentos. Parecía un concierto de adolescentes y había muchas familias. Mucha gente que nos sigue desde aquellos tiempos, con hijos que conocen nuestras músicas. Multiplicaron nuestras emociones ya alegrías.

-¿Y cómo se preparan para la presentación en Córdoba?
-S.G.: Siempre me gusta cantar en Córdoba. Siempre soy muy agradecida con Córdoba y con el público, porque fue el único lugar donde a nosotros cuando recién empezamos, antes de la salida de “Tiempos Difíciles” también, nos recibió cuando teníamos poco trabajo en Bs As y en Rosario. Inclusive antes de lo que fue el suceso en el país, yendo a lo del “Tito” Acevedo (quien tuvo el bar emblemático “Tonos y Toneles”, en la capital cordobesa desde 1976 hasta 1993) con Lalo de Los Santos o con Fito Páez. Siempre lo repito: Córdoba tiene uno de los públicos más entusiastas, cariñosos y expresivos del país.

Pero lo que une a la Trova Rosarina con Córdoba es un amor a primera vista y a primera escucha. Cuenta la historia que en el festival de La Falda Rock 1982, fueron la gran revelación. Había ayudado que el locutor Mario Luna había pasado algunos temas en su programa, por lo que cuando les tocó subir al escenario la gente ya coreaba algunas partes. Un día después les toó cantar de nuevo, porque Pedro y Pablo tuvieron problemas para llegar. En esa oportunidad “Mirta, de regreso”, el tema que abría el disco fue cantada completamente por el público cordobés.

  El secreto rosarino  
No parece ser casualidad que una ciudad como Rosario haya dado a tantos artistas diversos e importantes. “Es una ciudad donde surgen gran cantidad de artistas y cultura. Antes de nosotros ya tenía enormes artistas, ya sea en teatro, danza, música… En Rosario nace el Rock Nacional porque allí nació Litto Nebbia, creador del rock en español y argentino de alguna manera, porque fue el primero que compone canciones originales en español. Por ese lado heredamos una cultura maravillosa de grandes artistas de nuestra ciudad”, acota Silvina. Y más allá de que al principio no tuvieron tanto éxito en su ciudad, ya que “hasta que no se tuvo éxito en Buenos Aires no se pudieron llenar grandes espacios en Rosario”, parece que puede haber una explicación:

S.G.: A lo mejor la única respuesta que tengo es que, en nuestro caso, tiene que ver con lo que tuvimos para escuchar y para ver… También Rosario es una ciudad muy mágica, de alguna manera, su arquitectura… Yo siempre pienso también la cercanía con el río. Es una ciudad que está cerca de Buenos Aires, pero no es Buenos Aires. De alguna manera, por eso, también había que esforzarse para ser escuchados y a partir de eso nos fuimos agrupando los músicos, por la necesidad de dar a conocer lo nuestro. No tengo una respuesta clara, pero que hay calidad, la hay.

Esta calidad de la que habla Silvina se materializó en el disco que cumple cuarenta años y que tuvo su sucesor a pocos meses de que saliera. En agosto saldría “Actuar para Vivir”, para que el mundo conociera más canciones y cantautores que en esos años escribieron “La vida es una moneda”, “Puñal tras puñal”, “Los nuevos brotes” y más.

J.J.C.: Queda claro que hay un antes y un después de la Trova, por lo que significó y el momento que apareció. A lo mejor le pusieron voces a una generación, un momento de la historia. ¿Pero ese quiebre se dio el 14 de mayo del 82 o ya en las juntadas en Rosario, como por ejemplo en el bar Saudades?
S.G.: En ese bar se armaron espectáculos, nos mostrábamos canciones. Ahí nace lo que después fue ese movimiento, que no se organizó para que sea la Trova. Si no que fue espontáneo. Nos conocíamos, porque tocaba un músico u otro y nos íbamos a ver. Alguien invitaba al otro… Y de alguna manera un productor lo escuchó a Juan Carlos, en el Café de la Flor, que iba a hacer un festival y nos invitó a representar a Santa Fe.

Pero para mí la salida del disco es el antes y después, porque ahí tiene que ver con lo del conocimiento, sobre todo de Baglietto y con él de esas canciones, de los autores de Rosario, que llegaron a todo el país.

J.J.C.: Una vez dijiste que a los 25 años de la Trova te diste cuenta lo que habían marcado, como habían aportado e influido con canciones hermosas y un estilo propio. ¿A los 40 años de qué te diste cuenta?

S.G.: Ahora confirmo eso y me doy cuenta de que sigue siendo una influencia. La gente nos vuelve a acompañar y los más jóvenes gustan de las canciones. Hay una vigencia como artistas y del repertorio y de esas canciones.

J.J.C.: Y en lo personal y sobre todo a través del tiempo, ¿cambió tu forma de sentir o ver alguna de las canciones (ya sea en apreciarla más ahora o menos, sentirla con más pasión y más ternura con el paso de los años, o quizás alejarse de ella por lo mismo)?
S.G.: Para mí siempre “Era en abril’ (canción de Jorge Fandermole y tercera del disco) será el tema principal, porque fue el primero que armamos con Juan y fue uno de los primeros de difusión de aquel disco y donde la gente me escuchó cantar por primera vez. Al día de hoy me emociona cantarla, además de que es una gran y hermosísima canción.

J.J.C.: Alguna vez Baglietto habló de una cierta “inocencia del interior” que tenían ustedes y que en parte explica parte del fenómeno. De no dejarse llevar por el monstruo de la industria musical. ¿Pero cómo hicieron, justamente por esa inocencia, para que la fama no se le subiera a la cabeza?
S.G.: Me parece que tiene que ver con nuestra personalidad y como fuimos educados por nuestras familias. Inculcando valores hermosos y buenos de lo que es la humildad, agradecimiento, trabajar duro para conseguir cosas… Y como decís: éramos jóvenes. Pero en vez de agrandarnos fuimos más que nada agradecidos. Estaban sucediendo cosas que no soñábamos que podrían suceder. Éramos personas sencillas y con los pies sobre la tierra pese a ser muy chicos.

J.J.C.: A pesar de haber sido Disco de oro al mes, uno de los mejores del 82 y hasta Charly García diciendo que era el mejor disco. Hay que estar muy centrados para no creérsela…
S.G.: Sí, pero también en esa primera etapa el líder, el más famoso, que era Baglietto fue quien tuvo y mantuvo la humildad. El resto éramos un grupo de músicos que, si bien éramos conocidos y queridos, la gente no tenía un fanatismo para con nosotros como para con él. Y él mantuvo el perfil bajo y esa inocencia.

  La Máquina de hacer pájaros  
En alguna oportunidad Juan Carlos Baglietto, dijo que en la actualidad la Trova Rosarina no era “una máquina de repetir hits”. La palabra “mágico” vuelve a aparecer en la entrevista y hace que Silvina se tome unos segundos para responder. Porque en una misma pregunta se hablan de dos tipos de magia: la primera es la de hace cuatro décadas, cuando la primera vez que entraron a un estudio de grabación surgió semejante disco; la segunda, la magia de las canciones. Pero sobre todo de las canciones del movimiento, que no se agotan ni agotan al escucharlas.

“Lo del Estudio es cierto” dice Silvina, para continuar: “Era la primera vez que entrabamos a uno para grabar. También hay que decir que tuvimos una ventaja y fue el que logró todo:

Julio Avigliano, manager de Baglietto, quien consiguió contrato con la discográfica EMI. Él creía mucho en nosotros y sabía que Juan tenía ese ángel y carisma que iba a traspasar generaciones. Entonces él nos apoyó y nunca nos dijo qué cantar, lo mismo que Juan Carlos Portunato productor del disco. Los dos aceptaron el repertorio y nos dejaron ser auténticos.

Y con respecto a las canciones, con The Beatles me pasa -más allá de las diferencias- que podés escucharlas y no te cansas. Cuando una canción está bien hecha es atemporal. Creo que también, la permanencia tiene que ver con la calidad de los autores y compositores, además de lo interpretativo y que todavía tenemos muy bien las voces, estamos bien como intérpretes”.

Cuando se envalentona Silvina se le nota cierto brillo en la voz. Porque el show de este sábado tiene mucho para ser especial: “Baglietto tiene el carisma que aún estremece, una voz mejor y los seis que estamos haciendo los conciertos también. Están pensados los arreglos vocales a seis voces, con canciones de esos tiempos y de nuestras carreras individuales, un show largo y variado…”.

  Los “Bitles” de Rosario  
En un momento de la charla, las ganas de entender el misterio se apropiaron de las consultas. Por eso, necesitaba a alguien que canta en rosarino (como alguna vez le dijo Nebbia, y es el mejor piropo que Garre recibió) que me contase qué es la Trova.

J.J.C.: Alguna vez Migue Granados los llamó Los Beatles de Rosario. Por mi parte en una crónica que hice del show en 2019 puse: “La sensación de que son un “un ¡cross! de amor pantera al plexo trópico” de música, si esto lo escribiera Girondo; los mejores creadores de canciones para no estar solos (…) que escuchar a la trova rosarina es alimentarse con una quimera.

S.G: Qué lindo eso…

J.J.C.: Ahora bien ¿para vos qué es la Trova Rosarina?
La Trova es un grupo de apasionados amantes de la música, que estamos muy agradecidos de poder compartirla. Mantenemos pasión, amor por lo que hacemos, somos gente trabajadora y por supuesto está el compartir con la gente… La gran compañera es la música, por eso estoy de acuerdo con eso de que nadie estará sólo.

J.J.C.: ¿Lo mejor de la Trova es que tienen canciones sin apuro, como canta Nano Stern, o que son canciones sin demorarse parafraseando a Adrian Abonizio?
S.G.: Tengo un disco que se llama “Canciones sin tiempo”. Yo creo que hay algunas que son para siempre, que pueden acompañar a los padres, a hijos, a nietos. Que van a perdurar en el tiempo. Y que siempre habrá alguien que se identifique con ellas. Por eso algunas canciones serán eternas.

  Trovadores de la magia  
Silvina Garré se pone seria para responder sobre la posibilidad de una nueva Trova Rosarina, o algo que se le parezca. “No lo sé. Desconozco” introduce, para después argumentar en profundidad: “Creo que cada expresión musical tiene que ser original. Ojalá no salga nada igual, si no otra cosa. Aunque no va a haber algo igual porque se tiene que dar la conjunción de determinadas personas, autores, maneras de cantar, canciones. Cada movimiento, ya sea Brasil, Cuba, o donde sea es que sea representativo de la gente de su lugar”.

En ese lugar que representó tan bien, “la” Silvina de los 20 comenzó con una carrera que la mantiene vigente. Por eso es lindo jugar con el paso del tiempo y de la música.

J.J.C.: ¿“La” Silvina de ahora que le diría a la de los 20 y a sus compañeros de la Trova?
S.G.: Le diría, en general: “Vamos que estamos haciendo las cosas bien! Sigan siendo auténticos. Vamos para delante que estamos haciendo lo que amamos”.

J.J.C.: ¿Y la del 82 que te hubiese dicho?
S.G.: Eso no lo sé. Es un misterio. Yo ahora puedo decirle a aquella Silvina, porque recuerdo muy bien como era. Pero esa Silvina no podría haber sabido cómo es la de ahora. Yo no he soñado con grandes cosas, he amado cosas. No soñé estar en un escenario, si no que amaba cantar. Era lo que me hacía más feliz. Cuando sos joven no tenés proyección tan larga, vive el

presente, el día a día. Ese era mi momento actual por entonces. No podía pensar que pasaría después de los 50.

J.J.C.: “No sé más qué hacer en esta tierra incendiada sino cantar” escribió Fandermole.
S.G.: Claro, qué canción hermosa…

Al final de la charla, pareció que la pregunta sobre qué tiene Rosario, la Trova Rosarina y ellos para haber llegado a ser lo que son surtió efecto.

S.G.: Te voy a decir qué tenemos: buenas canciones, pasión, buenas voces, talento musical y supimos armar un grupo que funcionara. Nos pudimos juntar. Tenemos unión, que explica este fenómeno. Y sobre todo tenemos que pudimos construir a partir de diferentes personalidades, que venían de diferentes estilos musicales, un sonido personal y original… Y propio que es el sonido de la Trova. Esa es la explicación de lo que pasó en todos estos años.

J.J.C.: Silvina, ¿te puedo sumar otra característica? Tienen magia.
S.G.: Bueno, sí. Eso no se estudia. Se tiene o no se tiene. Lo demás se puede aprender, la magia no.


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