Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


31/01/2022

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RECORDAR


La última luna se despidió entre premios, reconocimientos y la Chaya. Con las emociones, por la despedida, a flor de piel y la promesa del volver.


Desde temprano había gente en la Plaza. Lo mismo que en el patio de la Piry donde la gente se amontonó desde las 19 hspara disfrutar de uno de los rincones más hermosos de Cosquín. En la antesala de otra noche en ese lugar que se enciende, más allá de sus lucecitas, Flor da una mano (o las dos), mientras “La Piry cocina y dirige y el Maxi hace empanadas con un repulgue que -fiel a su estilo- son un poema.


En la Próspero Molina y en las calles se respira un aire diferente. Cosquín esta a punto de escuchar las últimas campanadas del 2022 y la luna se llena de nostalgia, al ver los últimos abrazos sentidos por parte de quienes cubrieron el Festival, antes de que cada uno tome su ruta. El lucero también quiso hacer lo mismo, por eso antes de despedirse regaló una noche como lo merecía esta edición


Y el ganador es…


La Plaza se puso de pie, al igual que en su show de la cuarta luna, cuando anunciaron que Nahuel Pennisi era Consagración Cosquín 2022. El aplauso y la sonrisa gigante de Nahuel se mezcló con la de un público que veía como el también Consagración en Jesús María, con estas dos estatuillas, demuestra que no tiene techo ni límites.


El Festival de poesías, músicas, danzas y reencuentros también premió a varios artistas, como Juan Fuentes quien recibió la mención especial luego de una actuación pasada por agua, en lo que fue su debut en la Capital Nacional del Folklore. Que tuvo su Revelación en la voz Sofía Assis, en reconocimiento a la historia a Las Voces de Orán con el Premio Camin y a Marité Berbel, reconocida con el premio “Nelly Omar”, quien ya se había llevado el máximo galardón en la tercera luna.


Los galardonados se completaron con el Dúo Herederosiendo el Destacado de la Peña Oficial, mientras que la banda que sobresalió en los espectáculos callejeros fue Vale el Trago.


Los premios siempre dejan a muchos insatisfechos, pero esta vez no fue el caso. Se pensaba que podría llegar a ser Nahuel: por su presente y sobre todo por lo que se le viene a futuro.


Cátedra musical


“La Docta” fue la que parió la idea de este dúo, tal vez por eso saben dar cátedra de fiesta, peña en cualquier lugar y una carrera que ha sabido afirmarse con el paso del tiempo. Todo esas fueron razones para que recibieran la "Cinta coscoina" a la trayectoria, al finalizar el show. La sorpresa en el rostro de Julio Paz, fue parecida a cuando empezaron a tocar y se le rompió el bombo. Un poco de confusión, un poco de humor para pasar el rato y varios de sus éxitos para justificar el reconocimiento, no sólo del Festival si no de la gente.


El mismo público que se dejó llevar por la dulzura, la forma de ser y de cantar de Yamila Cafrune quien hace 30 años está en el sendero de la música, “gracias al camino que le abrió su padre”. Pero Yamila no sólo es “hija de”, si no que es una artista con todas las letras, con todos los ritmos, sabedora,hacedora y cumplidora de expectativas. Jorge Cafrune en la memoria de ella y del pueblo, la presencia femenina en el escenario y en la historia con Juana Azurduy y la versión donde participó el Tango Jazz Quartet y la sonrisa constante de Yamila, regalaron un hermoso momento de la noche.


Otro momento del mismo tenor se dio cuando Las Voces de Orán fueron a festejar los 50 años de su Consagración en 1972. Chaya de los pobres, con la que fueron reconocidos aquella vez también sirvió para el aplauso de toda la gente y la emoción de Federico Córdoba quien recordó siempre a Roberto Franco, fallecido por Covid-19.


Nicolás Verón, nuevo integrante, fue testigo del cariño irrompible de tantos años, que se demostró en los bises pedido por el público luego de que Córdoba dijera: “Lástima que los gauchos tenemos poco tiempo”.


No me sueltes Cosquín


Facundo Toro, Los Alonsitos y Los Trajinantes fueron allanando el camino para que el cierre de esta edición fuera como debía ser: a puro festejo, después de tanto tiempo sin vernos.


Sergio Galleguillo llegó para que viajásemos al futuro, a mediados de febrero, cuando la Chaya se festeje en La Rioja, lo mismo que hicieron noches anteriores desde la peña oficial del festival riojano, en la Sociedad Española.


Mucha harina, mucha espuma loca y mucha gente que enloqueció apenas pisó el Atahualpa Yupanqui, que para ese momento debe haber estado enharinado en algún lugar para estar acorde.


Fue una fiesta donde no faltó nada ni nadie: le dio permitió la “revancha” a Juan Fuentes de cantar con una Plaza colmada “Estoy de vuelta”; sumó a Facundo Toro y Daniel Campos para La Cerrillana y Carpas de Salta; llevó al nuevo cantante del grupo cuartetero Trulala Gino Rodriguez y al también a Las Voces de Orán, para que el “Carnaval de La Rioja” con una puesta impactante tuviese todos los ingredientes. Enamorate en la Chaya, enamorate hasta el alma” sonó casi al final, para que todo haya sido amor a primera vista o a primera albahaca.


En la noche de los premios, los premiados también fuimos nosotros, con la emoción desbordante y desbordada a diez años de mi primera cobertura. Marina, una de las personas más importantes que me regaló el Festival diría que fue nuestra década ganada. Sintetizada en músicas, bailes, peñas, el folklore vivo, los abrazos, los encuentros y reencuentros, los recuerdos. Por eso la emoción en esta última luna. Así terminó Cosquín, así finalizó la edición 62, aunque sea una forma decir, porque Cosquín no termina, sino que en cada despedida -como dijeron en la apertura - está “la promesa tácita de volver”.


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