Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


27/01/2022

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RECORDAR


La quinta luna tuvo un ritmo vertiginoso, como la cantidad de agua que ca sobre el Valle de Punilla y muchos valientes que hicieron el aguante pese a la tormenta.  


Miércoles 26 de enero. Se cumplen 25 años del verdadero “quien pudiera”, de poder haber sidotestigo de una de las mejores noches en toda la historia de Cosquín. Cuando Charly García se presentó como invitado de Mercedes Sosa. Aquella vez mientras el jurado consagraba a Soledad, la historia de la música argentina lo hacía con “La Mecha” y a Charly. Por entonces, en medio de la polémica y en tiempos mucho más conservadores en el folklore, García se hacia presente por cumplir la “orden” de “un General de la Bondad y de las cosas buenas” como lo era la Negra… 


Miércoles 26 de enero. Veinticinco años después, en la quinta luna de la edición N° 62, no hay ningún tipo de bondad por parte de la lluvia que de todos modos dejó postales inolvidables.
 


Como las primeras veces 


La noche se encendió gracias a Guitarreros, quienes empezaron muy arriba para un público que los disfrutó y festejó recordándoles su consagración de 2010 y con ello, aquellas “mariposas en la panza” de los primeros amores. Su vuelta al Festival se coronó con una versión del Himno a Cosquín y, tal vez, deseando un poco más.


Parecía que las amenazas de la lluvia eran las responsables del frenético andar de los primeros artistas, que no se opusieron a la falta de bises.


“Me dicen que es la última canción” dijo Flor Paz antes de “sacarse el sombrero” por Santiago del Estero en su canción. En una puesta que impactó desde el primer momento, su vozarrón y su estilo se hicieron notar en el Atahualpa Yupanqui, para que el público se sacase el sombrero frente a ella.


En ese tramo de la noche siguieron Mangia Virasoro, pareja de baile estilizada ganadora del pre Cosquín, cumpliendo su sueño de bailar en Cosquín y siendo ella y el un sueño bailando; Gabriel Macías, el coscoíno, que jugó de local y brindó varias canciones que el público acompañó con gusto y el dúo vocal ganador del Pre Ramiro Cabral y Valentín Benítez, quienes sehabían presentado en las instancias previas solamente para vivir la experiencia y terminaron cantando en una de las lunas.


Del desconcierto al disfrute


Hubo que “estirar el tiempo” para que Luciano Pereyra entrase al escenario. “Estas cosas pasan” dijo Claudio Juárez, mientras se veían corridas y todo tipo de gestos de los técnicos a sus espaldas. Cuando el nacido en Luján salió, daba a entender que ya estaba todo solucionado… Pero no.


Después de un comienzo con claros problemas de sonido, instrumentos que no se escuchaban, acoples y el malestar notorio del cantante, agarró su guitarra y regaló una versión sentida de “Córdoba sin ti”, en homenaje al periodista Mario Pereyra.


En medio del show y cuando ya se había relajado le agradeció al público por ayudarlo a enfrentar las adversidades y ni siquiera la lluvia, que para ese entonces empezaba a caer con fuerza, impidió que diese un show de esos que “se guardan en el corazón”. Las postales de Luciano mirando al cielo y agradeciendo quedaron hermosas porque ya le había cambiado el semblante. En la conferencia comentó: “En un momento no importaba ni el sonido, ni la lluvia. Es Cosquín, con eso ya está”. Mientras que a muchas de las personas que estaban tampoco le importó mucho la lluvia ni el sonido. Era Luciano y con eso ya estaba.


Ser como el agua 


“Un Ahyre fresco para disfrutar nuevas fusiones” fue la presentación de los conductores para que los salteños arribaran al escenario. La lluvia siembre bienvenida y agradecida, en este momento empezó a molestar a quienes querían ver a los ganadores del Gardel a mejor álbum de folklore en el 2021. Por más que muchos, varios, se quedaron a hacer “el aguante por el amor a la música” como dijo Juanjo Vasconcellos, eran muchos tambiénquienes querían disfrutar de esta banda que cada vez gana más adeptos. Como también, aunque en otros ámbitos, Natalie Pérez una de las cantantes del momento y con quien cantaron “La luna”. “Solo quiero regalarte las caricias de la lluvia” decía la canción. Bueno, la lluvia para ese momento no era una caricia, pero sí la voz de Natalie que permitió que “nos olvidemos del mundo” o del agua.


Agua Escondida es un bello tema instrumental que Atahualpa Yupanquicompuso en 1959. Para cuando salió Jorge Rojas a presentar su último disco “Viaje”, lo que menos se había escondido era el agua en el escenario mayor y había algunos viajes cortos de la gente que empezó a “esconderse” en algún techo cercano, para poder seguir escuchando.


La fiesta siguió con quien iba a cerrar la primera luna, cantando cerca de los paraguas; con los fotógrafos haciendo malabares para poder retratar este momento y periodistas cerca de Rojas, pero mirándolo a través de la transmisión.


“Si llegamos hasta acá, vamos a seguir dándole” le dijo al público, sólo para que al obtener una respuesta positiva les confesase: “Que acompañen de esta manera este Festival lo hace más especial”. Y más especial se volvió todo cuando hizo subir suevamente a Ahyre, a quienes Jorge vio crecer “desde changuitos”. Para ese momento no había que esconderse de nada. Ni de la lluvia, ni del viento, ni del momento. Había que ser testigos de uno de los momentos más intensos de este Cosquin, ser como el agua y dejarse llevar.  


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