Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


Fotos: Tomás Magnien

01/09/2021

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RECORDAR


Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale están celebrando 30 años de hacer música juntos y una hermandad musical y creativa pocas veces escuchada. Esta gira, que sirve para que toda la gente festeje con ellos, llegó a Córdoba y a Alta Gracia. A continuación, un poco de la fiesta en la capital cordobesa el viernes por la noche.

Viernes por la noche. Fresco y un poco más a orillas del Río Suquía. La Plaza de la Música se prepara para recibir a un público que llega tranquilo, observando como si fuesen turistas lo cambiado que está todo desde que la pandemia llegó. Es un lugar tantas veces visitado de otra manera, pero ahora está en modo teatro para cumplir los protocolos. Un lugar muy conocido pero que ahora parece hasta lejano. Hay una parrilla de luces imponente en el medio del lugar, pero hasta Lucas Fernández que tantas veces fue entra a dudar: “Che, ¿esto estaba antes de la cuarentena?”. Un poco para olvidarnos de los últimos meses es que fuimos a ver este show. Un poco para acordarnos lo que era ir antes del Covid-19 a un recital, también.

  PINTAR POSTALES  
Los primeros aplausos recibieron a Lito Vitale, Juan Carlos Baglietto, que se sentaron para empezar a disfrutar y hacernos disfrutar. Cuando Jano Vitale se colgó el bajo y Julián Baglietto se sentó en la batería, Dios y el Diablo en el café, comenzó una noche donde “el verso casi un verso de verdad” fue la verdad hecha verso.

Las manos de Vitale y la voz de Juan Carlos fueron armando cada tema de un modo inconfundible, con el sello propio de estos “activistas para un mundo estrafalario”, con temas como Príncipe en el manicomio. El piano de Lito y la guitarra, las pezuñas o el carillón de Baglietto, fueron creando un ambiente ideal para cada canción, como en D.L.G. uno de los primeros momentos intensos y emotivos, por una lista necesariamente pensada, elegida y compartida para tratar de resumir tres décadas de compañía en algo más de una hora y media. Para repasar treinta años de un dúo que sabe cómo pintar de la mejor manera “Postales de este lado del mundo”. Que se convirtieron en “Postales del Alma” con el color de las luces cuidadosamente manejadas para cada instante, que se mezclaba con la musicalidad de cada instante.

“Buenas noches. ¿Cómo les va? Qué bueno es volver a vernos”, dijo Juan Carlos para después anticipar que el recorrido sería por toda la discografía de ellos dos, como “Parado” de Rubén Blades, Qué he sacado con quererte de Violeta Parra y Vámonos de José Alfredo Jiménez.

  LA MÚSICA BAJO LA PIEL  
“Nosotros desde el comienzo descubrimos que una de las cosas que más nos seducía era interpretar tangos, entonces siempre lo hubo. Ahora un super segmente tanguero” anticipó Lito. Pero podría haber dicho “tangos que suenan súper”, o “tangos que siempre fueron insuperables” y con ellos aún más. Pero no. Dijo “segmento tanguero” para que el resto lo entendiésemos nosotros con Los Mareados, Renaceré (Preludio del 3001), Cafetín de Buenos Aires, Nostalgias (con una intro tremenda de Lito) y una versión de Nada, con la explicación previa de Baglietto de que el tango fue la maravillosa música que los padres quisieron ponerle bajo la piel a ellos dos, que al principio eligieron otras cosas, pero con el tiempo se sintieron orgullosos de tener una cosa más en común con los viejos: la música.

Pero en ellos dos la música no sólo está bajo la piel, sino que es parte del cuerpo. Es como una extensión más, una extremidad llena de calidad y calidez. Si no, no se entiende que Vitale “cante con las manos”. Porque cuando sonó “Ese amigo del alma”, todo lo que uno quisiera decirle a un amigo se lo podría decir sin palabras. Sería un “déjate llevar por el tema de Lito”. Un apretujado abrazazo musical, acogedor, firme, una emoción andante amigable para esos “hermanos del alma”.
 
  REINVENTÁNDOSE SIEMPRE  
“Historia de mate cocido” y “Dorotea, la cautiva” comenzó el último segmento que bien podría llamarse clásico. Pero sería mejor decir de temas que se reinventan y conmueven como la primera vez que los descubrimos.

Ellos dos, que fueron a festejar la hermandad, empezaron a darle lugar a los “sobrinos”, cuando Julián le dejó la batería a su padre y Juan Carlos le dejó la guitarra y el micrófono a su hijo para un dulcísimo “Veo Amor”.

“Canciones de amor, grandes autores y compositores. Pilares fundamentales de nuestra queridísima música popular. Como es el caso de Eduardo Falú y Jaime Dávalos que hicieron esta hermosa ´Tonada de un viejo amor’” en palabras de Juan Carlos, fue la bienvenida al cancionero de raíz, al que nos entregamos por completo. Y más cuando el “mayor exponente del Folklore” fue homenajeado en con Piedra y Camino. De golpe Atahualpa Yupanqui invadió todo el lugar con una versión media rockera, con una suavidad y una hondura muy fuertes.

   INOXIDABLES  
“Muchas gracias a quienes nos bancaron en estos primeros 30 años” dijo Juan Carlos Baglietto, antes de que el lugar explotara – por así decirlo- con “El Témpano”. A esta altura la gente poco caso les hacía a los láseres de los guardias que apuntaban para que se sentaran.

Como la familia (musical) se agranda, el que fue invitado fue Fermín Baglietto, quien se mostraba nervioso no sólo por cantar bajo la atenta mirada de su padre, sino porque esa misma noche salía su primera canción en las plataformas: Canción de madrugada.

Y como las “cosas tienen movimiento” todos hicieron una versión sentida, íntima y hermosa de ese temón. De ese himno que dos amigos/hermanos cantaron en la distancia, que es una forma de decirse “siempre estarás en mí”. Algo así como le dijimos a Lito Y Juan, cuando sonó retumbó en toda la Plaza “Tratando de crecer”. Algo así como ellos que son de esas ciertas voces que todavía emocionan. Que siguen haciendo “Más de lo mismo”, pero conmueven como la primera vez allá en 1991. Ellos dos “Canciones inoxidables” que van andando. O andantes inoxidables haciéndose canción, una y otra vez.

Ellos dos. Que vinieron a festejar su hermandad para cumplir la primera de las normas:
“Los hermanos Juan Carlos y Lito sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan música verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos la generan los disfrutan los de ajuera.”


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