Notas
ENTREVISTA

“Cuando compongo no me pongo limites”


09/12/2007

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Correr de canal en canal y de emisora en emisora para promocionar el lanzamiento de un nuevo disco suele ser un trabajo demoledor. Pero en su rostro no hay síntomas de cansancio. “Cuando ganás un premio la gracia no es recibir la estatuilla sino el proceso que hiciste para llegar a eso, como componer las canciones, tomar la decisión de sacar o poner un tema o hacer prensa, como ahora”, aclara Abel Pintos. “Cuando lo logras sos feliz, sonreís y al otro día empezás algo nuevo porque esa es la vida. Hoy yo me levanto, voy al escritorio de mi casa, veo los premios y a lo sumo los agarro para limpiarlos pero nunca me detengo a decir este Gardel lo gané por tal motivo”. Abel -a los 23 años- acaba de editar el sexto disco de su carrera. La llave es una placa auto referencial que habla de las cosas que lo emocionan y le calan muy hondo. Este, como el anterior Reflejo Real, tiene 14 canciones escritas por él mismo y lo encuentra en un momento de decisiones. “Mi carrera se desarrolla como mi vida. Todo lo que aprendo en forma personal es lo que me nutre musicalmente”, reconoce. “Con este disco demuestro a todos que la decisión de continuar como autor y compositor está tomada. Cuando yo arranqué mi carrera como intérprete tenía muy distintos objetivos de los que tengo ahora”. De hecho no te animabas a grabar canciones propias ¿Qué hizo que cambiaras de opinión? -Tiene que ver con un cambio personal. Cuando era más chico era muy tímido, retraído y hasta rozaba lo soberbio por la timidez. Se me complicaba dar notas y me costaba mucho hablar de mí, sólo quería que me preguntaran de la carrera artística porque había muchas cosas que no entendía. ¿Cómo cuáles? -La inquietud de tener que mostrar a todos la conexión de mi vida y de mi carrera. Será porque mis músicos referentes siempre fueron eso, hasta que los conocí personalmente. Pero después cambié. Hace años que me encargo de nutrirme espiritualmente dando espacio a las cosas que pasan adentro mío para poder compartirlas. Ahora no tengo problema de hablar del tema que sea y mirar a alguien a los ojos. Eso es lo que uno necesita para poder escribir canciones y mostrarlas porque son ellas las que te desnudan espiritual o intelectualmente. Vaya si fue un cambio, acá hay muchas letras que hablan de vos… - Yo quería componer un disco que hiciera mucha referencia a la concepción que tengo del amor en todas sus formas, a las emociones que me genera el público y a las cosas que vivo en las giras con la gente que viaja conmigo. ¿Cómo fueron apareciendo los temas? -A diferencia de los dos discos anteriores en donde también compuse, para este los cree primero en concepto y después empecé a escribir en base a eso. Pensé primero las cosas que quería decir y después se me hizo muy fácil. De hecho Crónica, De amor y de guerra, Simple canción, Todo y lo que no tengo, fueron temas que ya tenían música pero terminados recién en el estudio. No me costó escribirlas porque ya tenía muy claro lo que quería decir, sólo tenía que encontrar las palabras que mejor reflejaran y ubicarlas del modo que mejor me pereciera a mí. Hablando de las canciones, La voz del olvido tiene un mensaje muy comprometido… -Habla del abuso infantil. La escribí porque en una gira de veinte días, cada vez que me ponía a mirar tele, daba la casualidad que alguien la dejaba en un noticiero que mostraba un caso de abuso. Además me di cuenta que en tres meses junté ochenta cartas y diez eran casos de abuso. Entonces entendí que ese mensaje estaba llegando a mí por algo y lo sentí como un grito que pedía ser escuchado. ¿Y De amor y de guerra? -Ahí quise expresar el mensaje de que las guerras no dejan nada bueno. Hablo de las guerras que tienen que ver específicamente con lo bélico y las que uno no siente la herida en la piel o que no hay armas en el medio pero igual modifican el mundo, como la guerra informática. Este nuevo trabajo discográfico, que cuenta con invitados como Peteco Carabajal y Raly Barrionuevo, no sólo significa una apertura mayor de los sentimientos del artista sino que también tiene una búsqueda más profunda en el sonido con elementos netamente electrónicos. “El hecho de crear me da la posibilidad de poner todo lo que siento y me pasa. Los dos estilos musicales que me influencian son el rock y la música centroamericana y cuando compongo no me pongo limites”, confiesa Abel Pintos.


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