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NOTA DE INTERÉS


16/02/2021

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RECORDAR


“El  hombre cuando quiere ser feliz,  cuando quiere renovarse,  cuando quiere sentir el espaldarazo de una esperanza realizadora, tiene que hurgar ese niño que cargado de emociones, de intuiciones positivas,  le dejó  la marca -como grabada en plomo,  la impronta- de todas las vivencias felices que fueron compartidas junto a la costa del Cabayú Cuatiá, en ese pago empinado,  pleno de verdores que se llama La Paz, Entre Ríos.

Dicen que el diablo sabe por diablo,  pero más sabe por viejo. Y a pesar de los problemas que tengo,  no he perdido ni postergado mis humildes vicios, que son la poesía,  la pintura, el dibujo,  la música. Eso que me alentó tanto y que me ha hecho tanto bien. He tratado como pude de devolvérselo a mi pueblo.

Quiero que el pueblo de La Paz sepa que todo lo que tengo en el alma y en mi ser realizador -no puedo decir creativo porque son palabras mayores, pero hay una intención creativa porque es mía- se lo debo a la ciudad de La Paz,  Entre Ríos”.

La voz que corre en el grabador, como un tesoro que regresa a la vida es la de Don Linares Cardozo, en una entrevista   del Gestor cultural y conductor radial, Carlos “Mange” Casís, que nos prestó las palabras para traerlas de vuelta  porque un 16 de febrero de 1996, hace ya 25 años, el mítico hacedor entrerriano partía hacia el infinito.

Guitarrista, compositor, poeta, pintor y docente, creador de más de 200 canciones y cultor de la chamarrita. Rubén Manuel Martínez Solis, -ese era su verdadero nombre-, nació en La Paz, el 29 de Octubre de 1920.  Fue profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación. Adoptó su seidónimo   de un paisano que así se llamaba y era capataz de la estancia de su tío Manuel Martínez, "hombre dotado de todas las virtudes del gaucho cabal.." y agregaba una copla picaresca que este gaucho solía decir: "Yo soy Linares Cardozo, maniao al distrito Yeso, si una moza me acaricia, yo no me enojo por eso".

Artista emblemático de nuestra cultura, amigo de poetas de la talla de Juan L. Ortiz y creador de versos propios de extrema hondura , Linares Cardozo escribió, entre muchas otras, la  "Canción de cuna costera", "Peón de estancia" y "Soy entrerriano", considerado el himno provincial.

Con foco en su obra y en su vida, FolkloreCLUB, convocó a diversos artistas que así recordaron al maestro.

 Liliana Herrero: “Abrazó a la tierra entrerriana” 
Linares Cardozo fue uno  de los compositores más importantes y más conocidos de Entre Ríos. Sin duda,  un hombre que vivió las dos orillas que tiene Entre Ríos: en la costa del Paraná y  en la costa del Uruguay. Es decir,  abrazó a esa tierra entrerriana ligada y unida por dos ríos maravillosos que él amó  y a los que les cantó y les compuso. Recuerdo con mucho cariño a Don Linares Cardozo

  Facundo Torresán: “Sus obras se incorporaron dentro del cancionero popular nacional” 
Si alguien supo de vuelos, “Como los Pájaros” entrerrianos, es el maestro Rubén Martínez Solís, conocido como “Linares Cardozo”.
A 25 años de su partida en este mes de febrero. Y en el año que estamos celebrando el centenario de su natalicio sigue cobrando vida en sus creaciones y en el corazón de su pueblo.
Una obra que lleva la identidad entrerriana en el ADN de su guitarra y su voz. Esta manera de interpretar música es una tradición que se construyó en más de un siglo en la Selva de Montiel (selva de espinales de Entre Ríos). Ese ser especial que fue el maestro Linares, entrelazó en sus creaciones el paisaje de flora y fauna, río y monte, ave y vuelo, pueblos y parajes, mujer y hombre en el entorno. Creó un sin fin de canciones que abrieron un panorama y un camino a seguir para las nuevas generaciones del canto provincial. El chamamé, la chamarrita, la milonga, e inclusive la chacarera o la huella, dieron sentido musical a la poesía maravillosa y luminosa que regalo a su terruño.
Su decir sencillo y profundo, como es del entrerriano, fue abriendo la melga de canciones como: Peoncito de estancia, Como los Pájaros, La Lindera, Soy Entrerriano, Canción de Cuna Costera, Coplas Felicianeras y muchísimas más , que Entre Ríos y el país incorporaron dentro del cancionero popular nacional.
Para nosotros, los más jóvenes, Linares Cardozo es presencia constante en la referencia de la creación y el Ser Entrerriano. Es ir a cada minúsculo rincón del paisaje de esta provincia, situada entre dos ríos (el Paraná y el Uruguay) a buscar la explosión del verde, el agua y el cantar de las aves, rebalsando de esperanza, para darle luz a los sentidos. Es ver en lo más sencillo como el yuyo de “La Biznaguita” (una de sus canciones) la riqueza de esta tierra, y de esa manera describir a nuestras mujeres y hombres en la vida diaria con dificultades y maravillas como habitantes de este lugar. Es la sensibilidad en la ternura misma de la “Canción de Cuna Costera” o la rebeldía en el “Alsao' de las Islas”.
El maestro pintó a este pueblo en la canción y también en la acuarela. Escribió poesía, pero también ahondó en la educación y en la filosofía, con su libro “Jubilo de Esperanza”, haciendo honor a su título de profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación. Investigó, creó y proyectó.
La inmensa figura ,y a la vez la sencillez de Linares Cardozo,  invita a descubrir una obra llena de encanto inspirada por esta región de verde y agua. Deja un claro camino para las nuevas generaciones de creadoras y creadores que tomen la identidad del canto de raíz folklórica entrerriana.
Recordamos los 25 años de su partida física este 16 de febrero,  pero traemos al corazón vibrante de las entrerrianas y entrerrianos, y a los amantes del folklore argentino, la música que llena de vida el presente y el futuro de una provincia que se afirma sobre las creaciones de sus maestras y maestros. Despediremos en este 2021 los “100 años del nacimiento de Linares Cardozo” para recibir en diciembre los “100 años de Abelardo Dimotta”, otro emblema en la música folklórica entrerriana.
Hoy , el vuelo de Linares sigue tan vivo y en alto “Como los Pájaros” que describió tantas veces y se hace realidad en cada gurí que cante uno de sus clásicos, o en cada creadora o creador que elija llevar en su repertorio chamarritas, chamamés o milongas,  como lo hacía Rubén Martínez Solis: el maestro “Linares Cardozo”.

 Carlos “Mange” Casis: “ Representa la memoria que hay que agitar permanentemente” 
Don Linares Cardozo ha trascendido no sólo por su labor como compositor y poeta, sino también como artista plástico. Su obra paisajística terruñera es de gran mérito en la cultura de Entre Ríos.
Dedicó su vida a la música, la poesía y la investigación. Nos dejó un ritmo que es representativo de nuestra  provincia en el país: la Chamarrita. También fue un gran recopilador de versos anónimos. En 1942 escribió su primera obra:  Semblanza de mi madre maestra, donde evoca con ternura a su mamá Delicia Bernabela Solis, correntina, y que daba clases en la vieja Escuelita de los hornos en La Paz. Luego vendrían sus primeras grabaciones: La Lindera, Canción de Cuna Costera (referencia fundamental del Cancionero Entrerriano, y con trascendencia internacional), Peoncito de Estancia, Evocación Entrerriana  Lázaro Blanco, Mi Cabayú Cuatiá, Cómo los pájaros, Chacarera de Río Seco, Chamarrita de Alcaraz, Canto a La Paz, Entre Rios", La Hernandiana, Soy Entrerriano El Alzao, Canción de la.buena estrella, y muchas más.
Entre sus obras literarias, figuran los libros El Caballo Pintado y la Paloma (poesías,  dedicado a su pueblo de La Paz) y , Júbilo de Esperanza (dedicado a la docencia). También participó de la antología llamada Paraná, pariente del mar. Tiene además una recopilación de versos anónimos llamado Coplero del Paraná.
Don Linares Cardozo falleció el 16 de Febrero de 1996, en la ciudad de Paraná. Sus restos fueron llevados a La Paz y sepultados bajo un hermoso timbó que él mismo había elegido. Y tal como lo dispusiera en vida, no hubo ceremonia alguna.
Por disposición del Poder Ejecutivo de Entre Ríos, se instauró el 29 de Octubre, Día de la Chamarrita Entrerriana.
Su último poema Desprendimiento, es la despedida, un final presentido ....hacia la profunda guitarra madre, de la noche estrellada.
Don Linares Cardozo es la memoria que hay que agitar permanentemente.

 Chango Ibarra “Se prendó de la chamarrita y abarcó múltiples senderos” 
Por LT38 radio Gualeguay me llegaban “A dónde está el negro Díaz…, entre guitarras templadas” o  “de la costa el Gualeyán, entrerriano y buen cantor” Los Hermanos cuestas, o el dúo Calandria,  que vivían al otro lado de la vía.
 Fui creciendo y la chamarrita se me hacía algo sencillo, llegué a subestimarla, era solo “tin tata tita, tin tata tita”, nada más.
Cuando me comprometo con mi paisaje, las voces, los aromas y el transitar de esa gente,  de ese lugar de donde vengo, pensando en plasmar musicalmente y poéticamente desde mi tiempo en este mundo, descubro que no había escuchado bien a la chamarrita, que la había tocado por arriba nomas, y empiezo a tratar de empaparme en sus vericuetos, prestándole atención a su síntesis en las guitarras herederas de los Hermanos Cuestas, y de tantos hacedores más.
Sintiendo que podía nadar ya en esas aguas me llega un nombre que era un rumor para mí, estaba ahí, pero escondido, ese nombre es Linares Cardozo. Empecé a descubrirlo, sin entender de qué se trataba, un poco confundido, descubrí también que solo había metido las patas hasta los tobillos nada más, no estaba nadando inmerso en la chamarrita.
 Linares Cardozo es  el que se prendó de la chamarrita y le siguió cientos de rumbos, el que abarca múltiples senderos con su guitarra para contener a ese manojo de palabras, de  poesía como un tropero baquiano del paisaje. Linares Cardozo, el nombre que nos sigue diciendo que las cosas no son solo cosas si se miran más allá.
Rubén Manuel Martínez Solís, el hombre que le puso el cuerpo a una idea, tal vez pensando que uno puede ser todo lo que lo rodea, un peón de estancia, una leñita para calentar los hogares de los humildes, una Gallineta, y hasta un río que no está en los mapas, con varios potenciales brazos para que no se agote su caudal.


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