Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


15/12/2020

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RECORDAR


El domingo, José Luis Aguirre estrenó “Canciones para este tiempo”, una propuesta audiovisual que traza un itinerario por geografías y melodías  diversas, que estará disponible hasta el 31 de diciembre en passline.com.  Por eso, se lo anunció como  “el último concierto del año” del cordobés.

Todo comienza. La música despunta  a plena luz del día, camino a Villa la Paisanita, una localidad situada en el departamento de Santa María. Mientras  camina, el compositor describe: “Cuando me nace una nueva canción, me gusta visitar a mi gente querida, caerles así -sin horarios y calendarios- y mientras están haciendo sus cosas cotidianas: cocinando,  preparando los bártulos para un viaje, construyendo su casa, amasando el barro;  me gusta cantarles esa nueva canción,  ofrendar a lo cotidiano, a lo de todos los días,  el trabajo sagrado de uno,  de la creación. Así quisiera ofrendarles a ustedes estas canciones que nacieron durante este tiempo,  que nos toca vivir como seres humanos,  como sociedad,  como habitantes de este tiempo y este planeta; intencionado con ellas la esperanza y el abrazo,  el trabajo y el reencuentro. Canciones para este tiempo”, asegura.

Sentado sobre un tacho de pintura en desuso, con absoluta sencillez y hondura, Aguirre dibuja en su charango las notas de la inédita "Canción y simpleza", y musicaliza la jornada de una obra en construcción, en medio de las sierras, en un gesto que fusiona la tierra y el trabajo.

Luego, la acción se muda a la capital provincial, puntualmente  al  auditorio del Centro Cultural Graciela Carena , donde junto a su cuarteto, teje las texturas  que mezclan los universos de   “Córdoba morena” y “La vuelta larga”. Allí, con un sentido inicio a capela, el cantor fusiona la potencia y la plegaria, la chacarera con otros ritmos americanos y  una poética que  recala  en  distintos sitios cordobeses , en homenaje a la identidad. En seguida, la alegría crece con “Jovita de Traslasierra”, con un final exquisito de armonías copleras en las voces de toda la banda.

Minutos después, se abre paso a la palabra: “Qué hermoso es estar acá, cantando una vez más, encontrándome con mis compañeros de viaje, de andanza,  de música.  Agradecidísimo. Estos temas que estamos cantando pertenecen al disco Chuncano,  que fue premiado hace poco con  los Gardel, así que es un honor,  una representación de nuestra música regional,  de la música independiente, ha sido reconocida. Así que para nosotros es un gustazo poder estar cantando estos temas que pertenecen a ese disco y dedicarlo a todos los músicos y músicas,  a todos los artistas en estos tiempos difíciles que nos toca vivir como humanidad,  como país,  como planeta. Son canciones para acompañar este tiempo. Así que,  de todo corazón, van dedicadas estas canciones. Vaya ésta para mi barrio, Cura Brochero”, explicó José Luis antes de entonar “La del canal”.

De vuelta el contexto para lo inédito es la naturaleza. José Luis habla entonces de un cambio astral, que se inicia en  la galaxia y  en cada uno. Reflexiona sobre el paso de las estaciones, plasmado en un emblemático film del cineasta surcoreano Kim Ki-duk, fallecido el 11 de diciembre de este año, que le sirvió de inspiración para componer. Sobre el tronco de un árbol, con su charango y su voz, estrenó, con ecos de huayno,  la belleza de “Y otra vez primavera”.

Nuevamente en formación de quinteto, Aguirre desgranó algunas de las canciones de su disco más reciente: con aires cuyanos, se instaló en el concierto “Chica churita”, donde el grupo interactuó- de manera remota- con Sofía Viola, quien había sumado su voz en la versión de estudio de la cueca.  La lista de siguió con una aceitada versión de “Bailecito para iluminar”. Después, el juglar tomó otra vez la palabra para referirse a los incendios que azotaron Córdoba y recalcar la importancia de la defensa de nuestra Madre Tierra.  Seguidamente, se escucharon los acordes de “Monte es libertad”, con la colaboración virtual de Raly Barrionuevo, que también fue parte de esa canción durante la grabación de “Chuncano”.

A continuación, el Sendero Los Morteros indios, en Anisacate, fue el marco elegido para compartir otra obra inédita: “Amuleto de amor” resonó entre las sierras, antes de un breve paseo del autor junto a Aurelia, una de las hijas.

Posteriormente, acompañado por Mariano Vélez en acordeón, propuso la sensibilidad de “Más de cien inviernos“,  que dedicó a  Don Marcos Domínguez y todos los que, como él, “se fueron este año”.   Ya para marcar los tramos finales del concierto, se asomaron “Pisando nubes “, “Si fuera pajarito” y “Los Chuncanitos del río”, donde Aguirre repasó parte de sus  trabajos anteriores, “Gajito I´luna”  y “Amuchado”, apoyado por su banda, que completó con Federico Seimandi, Lucas Millicay y Nelson Villarroel.

La celebración de la música de este inmenso compositor, probablemente uno de los mejores de este nuevo siglo, llegó al final con una yapa: el instrumental inédito “Atardece”, que se fundió con los agradecimientos y el anhelo del reencuentro, siempre con alguna buena canción para compartir.


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