Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


16/11/2020

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RECORDAR


En este año enrarecido sucedieron y suceden también, arte mediante,  hechos luminosos. Uno de ellos es,  sin duda, la salida de “Abrazo” el disco más reciente de Luciana Jury que, entre otras cosas rescata piezas acalladas por el patriarcado,  recorre obras que amplifican el cancionero latinoamericano y se pliega a las necesarias luchas de las mujeres, entre otras cosas.

El disco que salió en marzo, iba a presentarse en abril y luego en octubre. Ambos encuentros quedaron en pausa, el primero tras la sorpresiva pandemia y  el decreto del aislamiento social preventivo y obligatorio. El segundo, luego de la lamentable y temprana partida de Gabo Ferro, compositor y poeta con quien la artista compartió amistad y proyectos varios.

Finalmente,  la tercera fue la vencida y Jury tuvo su revancha. El viernes, minutos después de las 21 la música se asomó al escenario del teatro Roma de Avellaneda: “¿Vamos a reconstruir lo que este bicho desarmó? ¡Vamos!.  El abrazo será, en lo imposible, deseo ferviente. Y con ese brío,  vamos a hacerlo una vez más juntos,  otra vez. Vamos a perforar las pantallas,  esa será nuestra lucha,  resistiendo la distancia con música,  canto y poesía. Será este abrazo,  esta noche,  celebración de vida. Con mis queridos desmesurados: el Leandro Savelón, el  Lautaro Matute y el Lucas Bianco,  vamos con nuestro primer abrazo. Buenas noches”, expresó y se iniciaron los acordes del pasillo “Luz de luna “, del mexicano Álvaro Carrillo. Visiblemente emocionada, la artista desplegó allí diversos matices que enriquecieron su interpretación y el encuentro.

Tras el comienzo del postergado concierto, Jury  explicó: “Estamos aquí , desde el teatro Roma de Avellaneda , en este lugar tan hermoso y nosotros nos imaginamos amorosamente que ustedes están aquí , pero como en este momento,  ciertamente,  no lo están,  entonces estamos medio dándoles la espalda en un vacío vamos a llenar con música y ustedes del otro lado de la pantalla también lo van a abrazar y seguramente van a aplaudir y se van a emocionar.  Eso esperamos”, comentó en referencia a la interesante puesta que dejó ver con claridad, atractivos juegos de luces en la sala. En seguida  sonó el taquirari del Chango Rodríguez , Noches de carnaval  y la  celebración  se hizo evidente.

“Estamos presentando este disco,  Abrazo,  lo pueden conseguir ir virtualmente en todas las plataformas.  Y acá tenemos esta reliquia que se llama CD”, dijo la cantora y añadió: “Seguimos  con  un abrazo a  Latinoamérica, a nuestro querido pueblo venezolano, a las compañeras trabajadoras que están en la calle jugándose la vida.  Dignidad para ellas, mejor trabajo para ellas” indicó antes de empuñar el cuatro para Señora Mónica Pérez, un  Joropo, recopilación de Vicente Sojo.  

Persistente en las melodías de Venezuela, Jury recalcó: “le seguimos entrando a nuestro pueblo latinoamericano , a la fuerza que le vamos a poner a esta canción para derribar a ese monstruo del gavilán patriarcal,  que tanto nos afecta y nos ahoga , por un lado y por el otro. Ya van a ver: lo cuenta esta canción”  y nacieron las estrofas de un nuevo joropo: El gavilán.

 Ensayo con ecos de fogón 
Para destacar a su banda y el amor de todos hacia el arte, la artífice de “La madrugada” relató: “esto ustedes no tienen por qué saberlo,  pero a mí me gusta que se sepa porque es doble mérito de mis compañeros. Sepan que, para este vivo, hemos ensayado solamente una vez, que es exactamente antes de salir al ruedo. Así que para mí es una emoción enorme que con estos compañeros , en cuestión de horas,  hemos resuelto una noche como la que estamos dando en este concierto. Así que gracias compañeros, por el esfuerzo hermoso. Que viva la música”, sentenció.

Minutos más tarde, la música creció con  cueca boliviana, que la artista  dedicó al pueblo plurinacional boliviano: “para ellos y para todos los que murieron en esta última dictadura.  Porque así como se renuevan las cosas,  también las dictaduras.  Para ellos,  para el pueblo resistente boliviano está cueca: La caraqueña”, adelantó.

Luego, confesó su doble alegría: por el show y por la reapertura del Teatro después de esta pandemia “Estoy feliz y estamos felices con los compañeros de serlos primeros invitados”  dijo como prólogo de un homenaje a la guitarra y a la poesía del Chango  Rodríguez con la chaya La flor del jazmín, con un delicioso final aspirado.

 Entre el son y la sororidad 
En el itinerario sonoro del concierto, Jury planteó un alto en la tierra de la revolución: “alguna vez dije ´me tengo que dar el gusto de hacer un son cubano´,  pero de qué manera abordarlo. Desde mi rioplatensidad -si se me permite-,  desde mi conurbano,  desde mi Río de la Plata. Entonces qué mejor molde para hacer este son cubano que una versión que escuché de Los Olimareños”, retrató y agregó: “Guateque campesino es este una canción de Celia Romero y Guillermo Portabales . Desgraciadamente,  y por este machismo horroroso, que nos ha cercenado tanto las mujeres,  en ningún portal de internet aparece Celia Romero como autora.  Sólo en un blog.  Tal es así que yo me enteré después, así que en el disco no está su nombre.  En la próxima edición va a estar.  Sépanlo,  Celia Romero hizo esta canción y yo se la dedico a las mujeres músicas que han peleado durante estos últimos años por el cupo laboral femenino en los escenarios. Así que para ellas, para las musiqueras declaró y se sumó al son, acompañada de Leadro Savelón en bongó.

Reflexiva en la palabra y en la voz, Jury remarcó: “En estos cuatro o cinco años fui testigo,  me atrevo a decir más testigo qué parte,  de profundas luchas que se han dado en este territorio no sólo en Argentina sino en toda Latinoamérica. Estoy hablando del poder transfeminista que ha ido haciéndose huella y camino gracias a las luchas de tantas mujeres y disidencias. Por eso es posible que hoy yo y mis compañeros tal vez nos animemos a ser un poquito más libres. Gracias a ellas y a esta Juana, a la  que vamos a cantarle ahora. Esto es una cueca anónima, debe tener fácil  cien años guardada cuatro metros bajo tierra,  para que no sea un hit,  cuando en realidad debería haber sido un hit porque porque llleva un mensaje de libertad. Pero claro,  las canciones con un mensaje de libertad son peligrosas para los pueblos y acá estamos nosotros para descubrir y desenmascarar por fin y abrir la olla”, indicó antes de entonar Mi Juana. “Anda con una cuchilla en la media, por las dudas, si alguno se hace el ´vivo´. Es para mí un documento vivo que representa a aquellas ancestras que no pudieron quemar” había manifestado en sus redes sobre la pieza popular, que durante el show le dedicó a  Susy Shock, tomando su consigna “buena vida y poca vergüenza”.

La música avanzó con una cueca “cantada de una mujer para otra mujer” aclaró en referencia a Si cruzas por mi camino  de Camila Vaccaro.  Luego, la fiesta se abrió a la chacarera y nuevamente el Chango Rodríguez con Una luna y un ranchito, y en seguida, Mi querencia, una bellísima tonada venezolana de Simón Díaz.

Jury y su banda transitaron cada uno de los temas de Abrazo, en orden y con una precisión y emotividad destacables. Entonces siguió, claro, el track final del disco: Frente al espejo, de Isabel Parra, y un tríptico de bises: Volviendo, también del Chango Rodríguez, El Extrañante, de  Gabo Ferro y En tu pelo,   de  Luis Demetrio.

Con un final que mezcló fraseos y timbres ligados al rock y al flamenco, la artista conmovida mencionó a Ferro  como a alguien “genial” y confesó “Acá hay sangre latiendo”. Jury y su grupo dieron un show que fue fogón, abrazo, conmoción y América. Hechos como este hacen que valga la pena seguir batallando en este año extraño, con el arte como aliado inclaudicable.


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