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NOTA DE INTERÉS


25/09/2020

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RECORDAR


Algunos artistas cambian para siempre la historia de la música. En nuestro folklore, uno de ellos vivió apenas algunas primaveras, pero fueron suficientes para signar con su huella imborrable las páginas de la cultura. Hablamos, claro, de Ricardo Manuel Gómez Oroná, Jacinto Piedra. Ese nombre llegó de la mano de Horacio Guarany y así se quedó en la memoria popular. El santiagueño hacedor de Baguala del desengaño , la Chacarera del cardenal o Te voy a contar un sueño, entre otras, nació un 25 de Septiembre de 1955 y cumpliría hoy 65 años.

En su breve, pero intensa estadía por el mundo, se hermanó con Cuti Carabajal, León Gieco, Sixto Palavecino; formó parte de MPA, bajo la tutela del "Chango" Farías Gómez, quien lo convocó para integrar el grupo con Verónica Condomí, Peteco Carabajal y el “Mono” Izaurralde. M.P.A. grabó dos discos: “Nadie, más que nadie”, en el 85 y “Antes que cante el gallo”, en el 87. Ese mismo año, Jacinto y Peteco conforman "Santiagueños" y editan la placa "Transmisión Huaucke".

Antes, en el 84, y con el retorno de la democracia, vio la luz su primer disco: “El incendio del poniente”. Allí, además de grabar piezas propias y de Pateco Carabajal, se encuentra con el poeta oriundo de Quimilí “Bebe” Ponti, con quien genera canciones memorables. Apenas un mes después de celebrar sus 36 años, el 25 de octubre de 1991, Jacinto fue arrancado del mundo, en un accidente trágico.

Sin embargo, la vigencia de su obra lo mantiene vivo, como sucede siempre con los artistas que resultan ser verdaderos hijos de su tiempo. Así, y para recordarlo, FolkloreCLUB dialogó con “Musha” Carabajal y “Bebe” Ponti, que lo celebraron con palabras sentidas.

  Mario “Musha” Carabajal: “Ha sido una pieza fundamental para la proyección de la música de Santiago” 
“Jacinto piedra ha sido una pieza fundamental para la proyección de la música de Santiago del Estero, desde su estética- la cual le cambió la forma de ver, de pensar a la gente- a sus canciones, que expresaban mensajes profundos sobre la identidad, sobre su preocupación porque los niños tuvieran una infancia qué feliz. Esa proyección en el tiempo que él le daba a sus palabras, que hoy se hacen mucho más fuertes, por el hecho de que hace 30 años él hablaba de cosas que hoy suceden y que todavía no se han solucionado en la humanidad: la ecología. Tenía como un mensaje permanente, desde su óptica, que se tome conciencia y todo lo que tiene que ver con la paz.

Ha sido una persona que no tan sólo aportó riqueza musical sino también riqueza poética, pero comprometida, comprometida sobre todo con la vida. Y gracias a él, hubo una proyección que hoy todavía sigue dando frutos, de su participación de su paso por la vida. Y siempre va a ser recordado, porque ha sido una pieza fundamental para el desarrollo de la música y la proyección de la música de Santiago del Estero. Jacinto Piedra estará siempre en mi corazón, por haber compartido cosas importantes, haciendo música, (por haber compartido) amistad y pensamiento”.

 Bebe Ponti: “Su canto sigue sembrando primaveras” 
“El color de la voz del cardenal santiagueño sigue cantando en el pecho de las nuevas generaciones de intérpretes santiagueños, se instala en sus almas y en sus anhelos. El fenómeno se reproduce y contagia a los cantores de otras provincias.

Jacinto, sin saberlo, legó una corriente estética a la cual pertenecen numerosos cantantes que aún hoy siguen su huella.

Jacinto no sólo cantaba bien, sino que proyectó la música santiagueña desde otro lugar, produciendo un corte en la concepción y en la producción de los formatos conocidos. En efecto, resignificó la tradición a partir de las demandas sociales de una época nueva, donde lo urbano y lo rural comenzaron a atravesarse como nunca antes y donde la imagen acercaba la diferencia de la diversidad.

Jacinto aún hoy es el espejo de una generación desalentada por acontecimientos históricos desgarradores, el sobreviviente de muchos sueños quemados por la hoguera de los inquisidores uniformados, la reencarnación de lo mejor de lo viejo con lo mejor de lo nuevo. Jacinto irrumpió como intérprete y músico popular cuando los argentinos recuperábamos la democracia y nos restañábamos las heridas provocadas por años de oscurantismo y de terror. Y aunque no era el cantor comprometido de la década del setenta, era la revelación de un mundo que se avizoraba diferente, el anhelo de ser libres, de poder usar el pelo largo, de cantar en las esquinas, de amarnos en una plaza, de recomponer los vínculos de solidaridad rotos por la dictadura.

Jacinto aún hoy es sinónimo de energía creativa, de canto comprometido y de apertura de la música de raíz a otras inspiraciones. Su canto sigue sembrando primaveras".


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