Notas
NOTA DE INTERÉS


05/08/2020

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RECORDAR


El pasado sábado se llevó a cabo una ofrenda a la Pacha bastante inusual, en tiempos inusuales. Decenas de artistas se reunieron en un homenaje a la Madre Tierra de manera virtual, pero con la convicción, el arte y el compromiso para poder traspasar la pantalla.
 
Una cuenta regresiva larga, pero para que todo el mundo se acomode. Dos minutos en la vida nunca vienen nada mal, cantaría se podría decir, si le cambiáramos la letra a Fito Páez. Pero también si nos ubicamos en el sábado a las 22 hs, en el canal de Youtube de FolkloreCLUB, porque ahí empezó la magia.
Y como todo tiene que ver con todo, el anuncio de que lo recaudado sería para la Fundación Atahualpa Yupanqui para pasar esta tormenta, hizo que se nos hiciera carne el “Ruego” de Don Ata a la Pacha. Quienes participaron sabían eso de “lastimao de ausencias”, por eso se encargaron de “curarnos de distancias”.

 Mi canto es de la tierra… 
…De donde supe venir/ Soy arcilla de su barro y astilla de su raíz”. Así abría la velada Teresa Parodi quien en su voz nos devolvió un poco a la vida. Y como si fuse una especie de cadena, cada eslabón fue haciendo más hermoso todo. Porque Sara Mamani – otra astilla de la raíz de la tierra- junto a César Tapia contó la importancia y el significado de este ritual milenario. Pero que en estos tiempos toma una importancia inusitada: “Lo colectivo es lo que nos salva. La comunidad, el compartir lo mucho o poco que uno tenga. Y tener un sentimiento de introspección y ver lo que nos rodea”, mientras se dejaba el papel picado para compartir una pincelada de alegría.

Silvia Majul, alma máter de este homenaje junto a su compañero Eduardo Fisicaro, nos contaría que “la idea era explicar la importancia de este día. Mucha gente piensa que es solo tomar caña con ruda”. Habla de que la idea era hacer como lo que fue: federal. Decenas de artistas de todo el país se unieron para contar, cantar y compartir tributo a la Pacha. Con el respeto que merece y la profundidad que conlleva. Por eso, si “Coqui” Ortíz toma caña, no es moda, si no que es una “vacuna folklórica”. Además de festejar el natalicio de Aledo Meloni, quien amaba a la tierra como a la madre se ama.

 Todas las voces todas 
"Taipero Porahiu" fue el chamamé que juntó a la santafesina Patricia Gómez, la cordobesa Suna Rocha, el porteño José Ceña, el chaqueño Ariel Andrada y la correntina Gisela Méndez Ribeiro, para que los arreglos llegaran desde Santa Fe gracias a Mariano Perenson.

Así se fue armando una selección nacional de cantanates, autores/as, poetas, locutores, periodistas y gente que hace del arte un modo de vida, y del respeto a la naturaleza su mejor herramienta. Como Maxi Ibáñez que recitó un poema tan necesario por el “grito de polvo y pólvora, de piedra y lápida” de la tierra. Pero sobre todo “porque solo el cobarde calla”; como Ramiro González, que también ofrendó su letra “Pachamama” que musicalizara “Pachi” Herrera, para cumplir con “algo importante” que le debía a la madre naturaleza el riojano; como Claudio Sosa y “Chiqui” Ledesma que nos dieron “palabras que florecen” y “coplas picantes que apuntan al corazón”;  Verónica Parodi, hilando coplas que el viento sopla, para la Madre tierra  y Máximo Ledesma, agradeciendo a la Pacha acariciando más allá del tiempo.

En este homenaje las fronteras hechas por el hombre se borraron. Solo importa una sola cosa, una sola casa. Por eso Roberto Márquez de Illapu quien, gracias a la edición y la rapidez de Fisicaro, también pudo estar presente, para sumarse y pedir “conciencia para proteger la tierra y luchar contra el capitalismo con la mirada mercantilista, que es contraria a la vida, la ecología, el hombre, la mujer…”. Por eso compartió y presentó un del huayno “Yanapariwayku”, de Luzmila Carpio, de Bolivia, para hermanar los países y los deseos.

 Un santuario de canción 
¿Se puede lograr un momento íntimo en medio del Salar de Antofalla en Catamarca? Sí, Raly Barrionuevo lo puede hacer, para cantarle a la que cuida “de tu flor, tu silencio y tu color, tu semilla y tu color, tu memoria y tu mañana”. Y el mañana está resumido en José Luis Aguirre, quien recitó un poema de la tierra, y nos fue “susurrando asombros” en medio de este “Agosto incendiario”. Para “plantarse” y decir. Para cosechar música y arte no común que cumple con lo Sergio Sánchez, se encargó de hacerles ver a las 1500 personas que estaban en ese momento conectadas: “Qué importa lo medido y normal si no te despeina el alma?”.

La memoria estuvo presente gracias a Víctor Heredia revelando la verdad, y recitando “Taki Ongoy”, “para volver a la Pachamama con la mejor ofrenda que es tomar conciencia”. Lo mismo que hizo Sofía Viola, con “El Minerito”, o Marcelo Jara que fue presentador y recitador de “Tierra que sé”, de Edgard Morisoli: Último amor, la luna del Oeste/ sube en mi corazón como una brasa
íntima, pensativa.
Todo, absolutamente todo para regalarlo a la “Tierra querida”, a la que le cantaron Fernando Morales, Paola Bernal, Rocío Araujo, para “arrimarle coplas a la esperanza”. A la que le recitó Candelaria Paz, para hablar de la cosmovisión de la Pacha en cuanto Universo, para que en su vientre “renazca la esperanza en revolución”; a la que también le regaló coplas Leo Garzón con “poesía, fuego y pasión” y Manolo Salguero, regando la realidad,  pidiendo por el agua que se fue.

 Canción de las promesas 
“Madre y Sol”, de Marcelino Azaguate acompañado por La Contreras y David Harder, fue dando paso a la última etapa de un video que ya reunió casi 10mil vistas. Porque en él hubo canto ancestral Mapuche, verdaderos dueños de la tierra, de la mano de Anahí Mariuan; y la guitarra compañera de Gabriel Torres, para saber que ninguna derrota, por más que sea por la tierra, no será definitiva, pese a estar hacienda todo mal como humanidad. Por eso el mensaje de Daniel Devita, de que todos los días los tomemos como el primero de cada Agosto y volvamos a las raíces es tan cierto y necesario; como Roberto Cantos, Julio Paz y Mery Murúa que se unieron para “hacerle frente al diablo del desmonte”, y mermar con sus voces historias que queman de la tierra tan maltratada.

Ella, que es Pacha, que “Madre” y que en la voz de Ezequiel Borra fue derecho al corazón como dijo Victoria Torres, “para agradecerle el amor entre tantos regalos, para empezar a germinar”. Y fue al corazón, del mismo modo que Cata Raybaud, reconociendo “al lamento de la amarga traición“.

Pero no todo esta perdido, por eso Susana Baca se sumó para ofrecer su corazón. Y celebrar con canto y música, para dejarnos a todos latentes, mientras esperábamos a Léon Gieco. Quien canto “Dios Naturaleza”, para ser una de las tantas personas que “protege la esperanza, la paz, la resistencia y las fuerzas que aún quedan”.

El final debía ser celebrando, por eso se vieron imágenes del Encuentro de San Antonio de Arredondo y la voz de Juan Iñaki cantando “Recibe mi corazón, Pachamama” y como un puño en alto, pedir “ni una menos, el no a la megaminería y cualquier actividad extractivista, que atente contra la vida en la tierra; por el no rotundo a la discriminación, a la xenofobia, expropiación de tierras; por el sí a una sociedad más inclusiva, por la ley de cupo femenino en los escenarios. Para que la sabiduría de la Pacha nos haya trepado, para haber aprendido algo en todas esta situación que nos está tocando vivir. Para que el amor y la libertad sean pilares que rijan la vida”. Iñaki, le puso voz al ruego de todos. Y el video terminó con todo el mundo abrazado como en el arte de Noe Gaillardou.

Porque de ahora en más, como alguna vez escribí:
“Habrá caminar con la sensibilidad presente,
el compromiso como bandera,
la creatividad como exigencia.
Nos abrazaremos a la esperanza,
de pensarnos al y con arte
al mañana, que ya está siendo…
Nuestras coplas serán sinceras,
no seremos cómplices del desarraigo,
nuestro canto brotará siempre desde el corazón”.

Por eso, muchas gracias a quienes participaron en este homenaje, en esta celebración a la Pachamama. Y gracias Pachamama, por Silvia y Eduardo.


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