Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


29/02/2020

Vistas : 1237

RECORDAR


Después de la suspensión por la lluvia, en los primeros días de febrero, hacia el final del mes el clima, la música y el diablo están dando revancha. 

 Jueves 6 de febrero 
Después un calor sofocante, casi el infierno, comienza el 29° Festival Nacional de la Salamanca. Son pasadas las 23hs cuando un hijo pródigo como Mario Álvarez Quiroga sube las escaleras del escenario para empezar a cantar. Desde allí se nota y percibe el sentimiento y admiración del público. Todo es tan intenso que cuando Mario se dispone a cantar el tercer tema, y la lluvia era un hecho, de golpe el temporal.  

Llueve mucho, fuerte, sin parar. En cinco minutos se cortará la luz del Jacinto Piedra. Veinte minutos más tarde se cortará en todo el predio. Será un aguacero, por eso los técnicos en la carpa de prensa gritan que se desconecte todo. No frenará un solo instante.  No sabemos si es la Pachamama que quiere decir algo, cuando Miriam Talone dice por mensaje, “no te quedes ahí. Si no, no te vas más”. Tato, colega santiagueño que no podrá transmitir esa primera noche y las siguientes afirma: “Es la bendición de la Salamanca”. Había que creer…


  Viernes 28 de febrero 
A la noche hace calor, “pero está lindo”. Se sabe que esta vez las cosas vienen bien. Es la certeza que dejó la primera noche con Los Tekis, Chaqueño Palavecino y el homenaje a Dardo del Gómez Valle, entre otros.

En el taxi que traslada hacia el Club Sarmiento se escucha Radio Panorama, y da gusto saber que cambió para bien en esta segunda oportunidad del Festival. Se escucha a Jovita Subire, que actúa después de varios artistas, pero en su voz se resume mucho de lo que es este Festival. “Que lindo es ser Santiagueño” grita en su recitado, por ser dueños de tanto. Tanta música, tanta historia, tanta raíz…


  El alma a la Salamanca 
Pablo Carabajal es quien abrió el camino de los números centrales, por decirlo de algún modo. Ya el apellido dice mucho; lo que él canta, tanto otro; y la tierra que se levanta al bailar, el resto: “Estamos en Santiago del Estero”.

Ya cuando el viernes se empezaba a despedir, quien subió fue Milena Salamanca. La artista por momentos nos hace asegurar que fue un error que haya nacido en La Plata. Porque su apellido le hace honor a esta fiesta o al revés. Lo que no es un error es su voz, su porte y aporte en un escenario donde habrá que ver si se cumple con el cupo femenino. Pero más allá de eso, ella, que comenzó con Flor de invierno, supo dejar el escenario bien encendido.

“Chaco” de La Callejera, antes de subir saluda y abraza como sólo él sabe. De la misma manera que abrazó al arte y al público que poco le importó los problemas de sonido. Y más si abre cantando “Hermano de coplas”, floreciendo en el show como el monte. El baile llegó también con cumbias y con la buena vibra, que ya había alcanzado inclusive hasta la última familia del fondo, con sus reposeras.

La noche había comenzado a las 21, cuando el Ballet La Chacarera, le hizo honor a la danza. Antes ya habían sonado Los Mismos de Siempre, Soles y Lunas, Bandeñas y Avenida Folk -entre otros- porque en estos días, todos los caminos conducen a La Banda.


  La Saltamanca 
Perdón este juego de palabras. Pero es que por un momento este lugar fue todo Salta, con un poco de Anisacate. Porque alguien empezó a entonar una canción, con un mar de sentimientos revelando lo que es. Ese alguien fue Jorge Rojas y que con su cantar regaló lo más importante de la noche, en cuanto a convocatoria.  

Soltando su voz al viento, llegó a todos los rincones del Club Sarmiento. Con una actuación impecable, entregado al público y disfrutando en cada momento. El poder estar en la fosa de fotógrafos, por ejemplo, permite ver eso. Permite verlo además de escucharlo. Y eso es otro espectáculo digno de destacar.

Una banda que cada vez suena mejor y un cantante que dijo: “Va a ser un placer cantarles”. Y fue agradecido de la mejor manera, en momentos como en “No saber de ti”, donde el predio se iluminó, pero con los celulares. El coro de la gente y el abrazo cerrado de Jorge regalaron una postal imborrable. Entonces para devolver un poco de gentilezas, abrió el baúl de las canciones más “viejitas”, para el festejo de todo el Festival. Para que la gente gritara “No te vayas, quedate otro día más no te apures por sacar de mi corazón, la felicidad”. Pero no se lo decían al Carnaval si no a él.


 El patio de la casa… 
Horacio Banegas fue recibido y despedido con amor. Es la mejor síntesis para un momento de la noche, en donde el pogo sachero se hizo presente, orientado por las cuerdas de una guitarra negra que no se cansa de regalar nuevos himnos. Porque si él tiene la carrera que tiene, mucho tiene que ver La Salamanca, tal como lo dijo él.  

Regaló todos los temas que el público necesitó para no quedarse quieto ni un segundo. Para festejar el día del bailarín, de la mejor manera.  “La canción del quenero”, “El color de la chacarera”, “Ángel”, y más temas se encargaron de eso. Y él, en “Mi origen y mi lugar” se encargó de que todos nos sintamos un poquito santiagueños. Porque Horacio es la raíz echa potencia, porque si él canta a un prócer como Sixto Palavecino, las nuevas generaciones lo cantarán a él también.

En la conferencia de prensa que dio después del show habló de que las nuevas bandas tengan paciencia, para decir algo propio. Algo de eso hay en la búsqueda de Los Nombradores del Alba, quienes saben que son portadores de unos apellidos de los más importantes, pero que necesitan buscar repertorio propio. Daniel, “Nacho” y Facundo, con sus voces fueron ganando un público que se emocionó con los clásicos y con las imágenes de Daniel Toro y de “Fatiga” Reynoso, para tener los momentos más emotivos de la noche. El bombisto estuvo presente “porque él está en nosotros”, con “Corazón de Ceibo” un tema del trío, para un corazón que nunca muere por dentro…


  Para cantar (y bailar) he nacido… 
…Si tocan los Orellana Lucca. Eso debe haber pensado toda la gente, que los ovacionó apenas subieron al escenario. A ellos, “los consagrados de siempre, los que pedía el público, los consagrados en la vida y en la música”, como dijeron los presentadores. Los ovacionados y aplaudidos por una banda de gente, que los sigue a todos lados. Los que a las cuatro de la mañana regalaron zambas, chacareras y la capacidad de emocionar y soltar la alegría popular. Para presentar temas nuevos como “Chacarera santiagueña”, que hicieron con Demi Carabajal; o para regalar éxitos como “Chacarera del patio” o “La voz del que se ha ido”. Ellos que son de los mayores referentes de estos tiempos, pero sobre todo de una tradición que se renueva manteniendo la esencia.

Después del humor del “Pochi” Chavez quienes hicieron reír a los cuerpos fueron les integrantes de La Delio Valdez. Este bandón -porque no se puede decir de otra forma- fue una de las mejores sorpresas del Festival, en su primera aparición. El magnetismo de Ivonne, la cantante y los vientos que hicieron bailar a quienes habían aguantado hasta las cinco de la mañana, fueron la mejor combinación.

En una conferencia previa habían dicho que esta participación puede dar vida a nuevas canciones, porque siempre se embeben de la realidad, costumbres y cultura de cada lugar que visitan. La Delio, que lleva todos los ritmos en sus canciones pegadizas, que tienen todo el estilo y folklore latinoamericano.  

Que dejaron preparado el Jacinto Piedra, tan respetado por esta banda, en bandeja para que la fiesta terminara con El Supper, o Banda del Petiso. La Delio, que también tuvo su bendición salamanquera, que también debe haber hecho alguna ofrenda para generar tanto. Por eso vinieron a tocar, debe ser parte de la promesa para ser parte del eterno jolgorio…


Comentarios

Registrarse



Ingreso de usuarios