Notas
ENTREVISTA


21/02/2020

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RECORDAR


Raly Barrionuevo desembarcará mañana en el parador Kónex (Sarmiento 3131, a las 19) como lo ha hecho en los últimos veranos, para desplegar lo mejor de su repertorio en formato ATP.  Antes de inicio de su ya tradicional peña, el santiagueño dialogó en exclusiva con FolkloreCLUB.

Feliz de encontrarse con su público, aseguró que componer canciones le resulta sanador, recordó a pianista Elvira Ceballos –con quien trabajó en Radio AM- y  explicó que las músicas de raíz tocan su fibra más íntima y profunda.

¿Cómo te preparás para una nueva peña en el Kónex,  que ya es una costumbre en el verano porteño?
Sí,  es algo que hacemos todos los febreros y me encanta,  es un público muy hermoso el que va a vernos al patio del Kónex. Es diferente a otros conciertos que hacemos. Es algo más familiar también,  porque pueden ir niños. La pasamos muy bien siempre tocando ahí,  así que estoy muy contento.

¿Y cómo será el mapa del concierto?
Con lo que vengo haciendo yo,  siempre tratamos de renovar algunas cosas,  algunas canciones.

En 2017 editaste “La niña de los andamios”,  un disco muy personal que incluye un homenaje a tu madre y otro a tu padre. Algunos señalaron que marcó una bisagra en tu carrera ¿Cuál es tu balance?
El hecho de que sea una bisagra es algo muy relativo,  porque tiene que ver con el momento que estoy pasando.  Para mí fue sanador,  de esos años, de mi mamá,  de mi papá también en el medio. Es decir,  muchas cosas pasaron ahí en el medio que me llevaron a hacer esas canciones.

Estoy muy contento porque fue un disco profundamente sanador. Eso puedo decir de todos los discos. Supongo que para cualquier persona que hace canciones o que canta siempre es sanador. En el caso de “La niña de los andamios”  está más evidente lo que pasó ahí,  con mi madre,  y hacer una canción en agradecimiento... A mi madre o a lo que te toque. Ese es un poco el mensaje de este disco: aprender de las cosas que te toquen,  por más duras que sean. Transformarlas en canciones.  Eso es lo que hice desde chiquito.

Lo logré en “La niña de los andamios”,  que colmó mis expectativas de sobremanera. A veces uno hace discos con varias canciones,  pero no todas quedan en el repertorio. En este caso,  hay muchas que han quedado.

Yendo atrás  en tu carrera “Noticias de mi alma”  también es un disco reflexivo,  pero un poco más opaco. Este parece  más luminoso ¿Te lo planteaste así?
Como comentaba,  fue un disco de sanación. Entonces es un disco mucho más luminoso colorido. Es le devenir de la vida que te va llevando hacia lugares más oscuros o luminosos y,  de una manera u otra,  a partir de ahí surgen canciones.

Actualmente las mujeres están dando batalla para que se respete el cupo femenino en los escenarios. ¿creés que tiene una sonoridad diferente o cosas distintas para aportarle a la música?
Eso es relativo. Yo creo que cada uno tiene talento,  lo que pasa es que  uno va encontrando su forma de decirlo, un modo distinto,  único. Eso es lo que aprendí,  sobre todo fui marcado por mujeres que me ayudaron a encontrar mi sello, mi forma de decir las cosas. Empezando por mi madre y después por las compañeras que tuve. En la música, la presencia de Ceci Kiu en la banda es muy importante para mí. Antes estuvo Clara Presta, con ella hago algunos conciertos cada tanto, es una gran pianista. Ni hablar de Elvira Ceballos que me marcó,  ayudó y enseñó.  Eso es un aporte distinto.  hermoso y que aparte me ayuda a sacar lo femenino en la música mía. Mi femineidad.

Siento que es algo que lo tengo súper desarrollado en las cuestiones musicales y en general en la vida.  Lo femenino está presente en mi forma de manejarme y comunicarme, simplemente porque mis  grandes maestras fueron mujeres, en la música y en la vida.

¿Dirías que buscás un equilibrio entre tu costado femenino y masculino?
Bueno, se va dando, pero si. Siempre tuve muy desarrollada esa parte, no es de ahora,  con el avance del feminismo. Haber aprendido de mujeres me generó una mirada distinta del mundo Elvira Ceballos me marcó muchísimo, y fue una mujer maravillosa,  como pocas mujeres conocí en mi vida. Siempre comparto mucho con mujeres porque lo disfruto. Me aporta y me conecto desde ese lugar, justamente femenino.

Este oficio te ha llevado por  varios caminos, que tal vez te hayan inspirado ¿Estás componiendo?
Estoy escribiendo algunas cosas,  pero hasta que no las tengo un poco más terminadas a veces me las canto para mí solo,  ni siquiera a los más íntimos. Así que menos que menos lo puedo decir públicamente. Pero sí estoy escribiendo,  y sigue funcionando como mi lugar de sanación

Además de la música, seguramente te vinculás con otras artes…

Sí,  claro. Me nutro de todo lo que puedo y de los oficios también. Me gusta muchísimo el cine, el teatro,  la danza teatro, nutrirme de las músicas más antiguas,  del jazz, el rock. Me interesa mucho la música de otros lados y los folklores de todo el mundo: de Estados Unidos, de Colombia… las músicas de raíz son las que más me emocionan y tocan mi fibra más íntima y profunda.

Decís que te emocionás con otras músicas.  ¿Sos consciente de que a mucha gente le sucede  lo mismo con tus canciones?
No sé,  sé que hay mucha gente que me habla,  que va a los conciertos,  que de alguna forma se identifica con parte de mi obra o con mi voz... Pero bueno si el ego está fuera de control,  es muy difícil. Yo llevo una vida de pueblo,  comunitaria, en Unquillo como cuando vivía en Frías. Así que no pienso mucho en eso la verdad.

Hablando de Frías, ¿qué queda en vos de ese chango que alguna vez fuiste, te contectás con ese niño?
Todo el tiempo, para hacer mis cosas. De hecho ahora fui a Frías a tocar,  después de mucho tiempo y se movió algo muy fuerte, muy profundo. Ver mi infancia, por las calles de mi pueblo... fue tremando, fue hermoso,  y a eso me remito siempre.


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