Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


Fotos: Cristina Arriagada

22/01/2020

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RECORDAR


Es cierto que el verano es festivalero por antonomasia y que muchos artistas y turistas migran para encontrarse. También es verdad que no todo está en pausa por fuera de esos circuitos, muchas cosas suceden en el verano porteño.

Así, en la noche del sábado, en el emblemático bar notable “La poesía”, Ceci Méndez  se presentó junto a Demián Ornstein,  Juan Clemente y Diego Suárez para mostrar canciones propias y algunas atractivas versiones ajenas.

Los sonidos iniciales del encuentro hermanaron a los primeros versos de “Desandando”, de Raúl Carnota, en formato de bombo y voz, con los “Cielo abierto”, ya con la banda completa. “Qué lindo que estén hoy acá”, expresó la artista y en seguida se trasladó al Litoral para entonar  “Un amanecer de río”, una de las obras que grabará en su próximo disco.

La música se expandía por la sala repleta cuando Méndez despuntó el clásico “Al Jardín de la República” y los presentes acompañaron con palmas y escucha animada. Luego, como toda una contadora de historias, la nominada a los Gardel,  hizo una semblanza de “El Pulqui”, un hombre formoseño que vive al costado de la ruta y talla, sobre postes y otras maderas, frases bíblicas o poemas. El relato se hizo canción, actualizando la tradición de personajes peculiares como el Viejo Matías o Don Juan Riera y plamó uno de los instantes más profundos del convite.

La lista de temas avanzó con “Festejo en Buenos Aires”, y recreó los ecos peruanos con interesantes matices. Más tarde, y con la cantante Celeste Kaufman como invitada, los contrapuntos vocales y las armonías iluminaron las estrofas del huayno “Las cosas sin decir”, de Sebastián Luna y de la maravillosa postal trazada por Ramón Ayala en “Posadeña linda”.

“Ahora quiero compartirles una historia de no amor”, declaró Méndez para introducir a la inédita  “Chamarrita platónica”. La reunión ganó algarabía carpera con “Abrecaminos” y los asistentes acompañaron con aplausos.

Después de la festiva “Canción de los colores”, la artista desplegó un ramillete de obras conocidas por todos. En un tríptico que cerró la noche, Méndez, sensible y certera versionó “Yo vengo a ofrecer mi corazón” de Fito Páez, “Puente de los suspiros” de Chabuca Granda y el “Carnvalito del duende”, de Leguizamón y Castilla.

“Muchas gracias por venir, cada vez que subimos a un escenario, ofrecemos nuestro corazón y nuestras  canciones”, reveló la compositora, al cerrar la velada. Con un encantador equilibrio entre obras nuevas y piezas ancestrales, Mendez dejó  claro que tiene muchas canciones nuevas por mostrar, y a la vez un ojo puesto en quienes la precedieron en la tradición folkórica, que cultiva con originalidad y respeto.


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