Notas
ENTREVISTA


01/05/2019

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RECORDAR


Músicas del Sur IV se llevará a cabo entre el 12 de abril y 25 de mayo, bajo el lema de la canción como una forma de literatura, éste evento es organizado por el Instituto de Intercambio Cultural Ensamble al Sur (IICES) dónde se podrán ver grandes referentes de la música de Argentina, Uruguay y Brasil.

El domingo 5 de mayo a las 20 hs, en Cultural Moran, se presentará Lucho Guedes grabará en vivo su tercer disco Aterrados y Orgullosos, un espectáculo con Alejandro Simonazzi, Flor Bobadilla Oliva y Julián Venegas, lo que ellos llaman un concierto que parece un sainete, a través de canciones que parecen novelas, donde tres músicos que parecen actores y un locutor que parece un pregonero dialogan con una Argentina del siglo XXI que no se parece a nada.

Lucho tiene otra perspectiva sobre la canción y cómo transmitir un mensaje abarcando cuentos, historias, poesía haciendo un universo ficcional partiendo de una base realista, cuenta con dos discos, el primero en 2011 titulado Mañana nadie se acuerda que cuenta con catorce temas y el segundo en 2015 Soy una tarada, que consta de trece canciones arregladas para una formación orquestal de doce instrumentistas y cuenta con la participación de diez cantantes invitados. Antes de presentarse en el Festival nos abre más la mirada sobre la canción, la narrativa y el criollismo del Siglo XXI.


Además de ser músico sos docente, ¿qué empezó primero la música o la docencia?

Yo estudié en la Escuela de Música Popular de Avellaneda hice las carreras de tango y de folklore y me dediqué a tocar música criolla por muchos años y siempre me interesó la literatura, fue mi primer carrera allá por 1997 cuando salí del secundario y la retomé hace unos años porque además de escribir y hacer canciones me interesé por ciertos estudios cancionistas desde la perspectiva del análisis literario y en el medio surgió el proyecto de música raíz folklórica que está funcionando en La Plata que es una carrera de formación de autores, compositores de canciones focalizada en el repertorio bonaerense, y a partir de eso me dediqué a investigar, estudiar el tema y tengo unos talleres que se llaman La canción cómo género literario.

¿A qué haces referencia cuando hablas de la canción cómo género literario?

La línea que tiene es justamente de trabajar la canción por fuera de lo que es la industria cultural que viene funcionando desde los ‘60 o ’70 y es cómo nos llega el folklore a la mayoría a la gente de nuestra generación, y trabajar la canción desde la tradición del Siglo XIX y XX y la cultura ilustrada, la tradición oral del Río de la Plata, con la lírica castellana que se remonta al Medio Evo y hasta los orígenes de la cultura occidental, lo que conocemos como la obra Homérica tiene un origen cancionístico que tiene que ver con las técnicas de improvisación oral que obviamente son distintas, la idea es poder trabajar la forma canción desde la propia forma musical del texto, desde la narrativa, desde la poética que normalmente no son tenidos en cuenta.

¿Qué es la música criolla del Siglo XXI?

Cuando hablamos de criollismo es un término muy amplio, pero cuando hablamos de folklore pensamos en lo que fue difundido por la industria cultural que va del ’60 en adelante, que tiene que ver con los festivales nacionales y la difusión de la televisión o industria discográfica, y la música argentina tiene una historia más extensa, ni hablar de la música norteña que tiene una relación con el virreinato del Perú y con un barroco criollo que acá en el Río de la Plata no hubo, y todos los géneros que se fueron gestando acá en el Siglo XIX como Cielito, La Media Caña, La Payada, La Milonga Campera, y tienen una fusión ciudadana que está ligada al principio del Tango y hay una historia ahí que está un poco perdida, y hay cantidades de tradiciones orales que no están pasadas a través de la industria y que son la historia de todo esto y ahí hay un cruce interesante entre la literatura escrita y la tradición oral cantada.

¿Cómo notas la intromisión de internet en la música?

Hay un fenómeno clave que es la globalización, y por medio de la comunicación musical es muy extremo , cuando uno se pone a estudiar las tradiciones orales tienen particularidades regionales, que se transmitían desde la familia, eran historias de personajes de pertenencia colectiva como por ejemplo los romances sobre Facundo Quiroga, hay historias, relatos y después escuchas muchas versiones en diferentes regiones porque se va adaptando y en cada lugar se toca distinto y cada cantor hacía su variante, lo que pasa que ahora la transmisión oral no existe porque cualquier persona en cualquier parte del país tiene la misma formación que es internet, el siglo pasado era la radio o la tele, y un chico que nace en La Quica o Ushuaia tiene la misma formación que es internet, y se pierde la particularidad de cada región y la cultura local y todo se empieza a parecer a todo, y se dice que es más democrático porque a todo el mundo le da la posibilidad de producir cultura y difundirla pero es un poco paradójico porque la cultura que se difunde termina siendo la misma.

¿Qué te inspira en hacer una canción y qué te gusta transmitir?

Me fascina toda la historia previa de la canción porque justamente creo que es una canción que no perdió su vínculo con la narrativa, de transmitir las memorias colectivas a través de un canto y siempre está ligada a la ficción en contar la historia de un personaje, dónde hay un núcleo narrativo originario que probablemente sea real , y después cada cantor la elabora a su manera, pero debido a la globalización y a su transmisión parece que la canción tiene que durar tres minutos, donde para hacer folklore norteño tenés que nombrar ciertas cosas y para hacer tango tenés que nombrar otras y no hay una intención narrativa, y eso es mi idea sobre la canción y me pongo a escribir si hay un suceso significativo, si hay una anécdota, un personaje que interesa de tratar y a partir de ahí desarrollar un relato.

Volvés a presentar Aterrado y Orgulloso, ¿cómo lo estás preparando?

Es un repertorio nuevo que yo no grabé, que lo compuse por una beca del Fondo Nacional de las Artes de 2017, eran diez canciones y lo presentamos en Café Vinilo el año pasado y fue un riesgo porque además de las canciones había una puesta en escena, hay dos cantantes, un lector y yo que toco la guitarra, lo hicimos esa vez costó mucho, ahora pedimos un subsidio y me salió para filmar y grabar esto y salió la convocatoria al festival y es la segunda vez que lo vamos a hacer en vivo y lo vamos a filmar y grabar, y lo que salga de ahí va a quedar como disco.
Las entradas se venden una semana antes, este mismo lunes 29 se suben y hay que reservarlas en el sitio web entradas.culturalmoran.com, porque la capacidad es limitada.


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