Notas
ENTREVISTA

Con tres discos editados, el dúo festeja el sábado en Circe sus 16 años, con Lucía Ceresani y Adelina Villanueva de invitadas, un repaso de sus trabajos y canciones nuevas.


10/04/2019

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RECORDAR


Pablo Roselló y María Valeria Palermo son un dúo en el escenario y en la vida. En el escenario llevan 16 años caminando de la mano, de una punta a la otra del país, de sur a norte, de este a oeste, siempre con la mirada puesta en este sur al que han convertido en su norte.

El sábado 13 de abril desde las 21 intentarán sintetizar estos 16 años en Circe, de avenida Córdoba 4335, es un concierto de festejo que tendrá a Lucía Ceresani y a la salteña Adelina Villanueva para el momento norteño del dúo.

 La música del sur del mundo 
Pablo es quilmeño de pura cepa y Valeria nació en Tres Arroyos. En la vida, en las canciones y en el escenario juntaron esos dos lugares y en el medio sabiendo que en el medio entraban ritmos de la provincia de Buenos Aires, pero no eran los únicos. “Hacemos la música que suena en el sur del mundo. Nunca le pusimos un límite a los ritmos que tocamos. Nos encanta cantar la música del litoral, por ejemplo, y la de nuestra provincia, claro, pero la nuestra es una propuesta federal”, define Valeria.

En el camino de estos 16 años viajaron con la familia a las giras: niñeras y practicunas, huellas y milongas, mamaderas y noches largas. El dúo se ha echado a andar en giras familiares, donde muestran la música de la provincia de Buenos Aires, más reflexiva y lejos de los decibeles que proponen los festivales como máxima.

Ellos, que metieron a su música en la Patagonia a fuerza de kilómetros al volante, se referencian con esa patria inmensa de meseta y de lagunas, de viento bravo y mano tendida. El tema es que la familia se agrandó con Mateo primero y con Lucía después, pero ellos no aflojan. “Estamos en una etapa distinta, más crecidos, con dos hijos de 8 y casi 2 años. Viajamos por el país con nuestros hijos y eso, aunque complicado, es lindo también”, dice Valeria, acostumbrada a ser madre hasta cuando se sube a cantar. “Disfrutamos mucho de viajar en familia y sabemos que los nuestros son niños que tienen una infancia distinta a la de muchos otros chicos porque recorren el país con nosotros y ven las cosas desde otro lugar”.

-¿Cómo ven la música folklórica hoy?
-Nos gustaría distinguir entre la música folklórica y la visualización de esa música. No hay duda de que la música folklórica está en un buen momento, porque siguen apareciendo autores y cantores interesantes y continúan en carrera otros que son muy buenos. Hay un semillero permanente que se puede ver. Pero notamos que eso necesita ser visualizado por un público masivo. Si bien ahora está fuerte el tema de las redes sociales, en los medios masivos de comunicación seguimos con el mismo tema: son pocos los espacios para la música folklórica y para colmo duran poco en el tiempo.

-¿Y en los festivales?
-Hay que apostar por las nuevas propuestas que son las que van a permitir que en el futuro los festivales sigan existiendo. Creemos que se pierden algunas posibilidades de mostrar las nuevas voces al público masivo. Cosquín, por suerte, se abrió en ese sentido en los últimos años. Pero hay festivales de la provincia de Buenos Aires que no contratan a músicos de su propio lugar, que son lo que le cantan a la provincia. Eso debería cambiar para que la música folklórica tenga larga vida. No hablamos de que los festivales contraten a músicos jóvenes y dejen de lado a quienes ya tienen un camino, sino que se abran a nuevas propuestas.


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