Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA

Luna Monti


25/09/2007

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RECORDAR


La cantante se presentará este viernes en La Trastienda junto a Juan Quintero. En exclusiva para Folklore CLUB adelanta cómo será el show y reflexiona sobre las divisiones dentro del género. Además, asegura que le hubiera gustado ser bailarina.
 
El sol se abre en el cielo porteño y se impone en un cálido mediodía. Luna Monti abre las puertas de una conversación profunda. Su último material “Lila” –grabado junto al músico Juan Quintero, que también es su pareja- ha tenido una gran repercusión entre el público y la crítica. Con arreglos novedosos han logrado un sonido peculiar para obras tradicionales y contemporáneas. Para ellos la música es un juego, un ámbito donde vuelven a ser niños, un ámbito donde lo lúdico y los sentimientos son una sola cosa. Este viernes jugarán con amigos en La Trastienda en su último recital de 2007.
 
¿Cómo eligen el repertorio? ¿qué diferencia notan entre “El matecito de las siete”, su primer disco, y éste?
No sé si decir que buscamoe el repertorio porque hay canciones que vienen solas. Quizás un día te acordás que cantaba tu vieja y de pronto te suenan para vos. Hay otras que sí buscamos. Por ejemplo –por la segunda pregunta- en este último disco nosotros pensamos que queríamos grabarlo con amigos. Pensabámos “¿qué canción nos gustaría cantar con tal persona”. Otras venían y decíamos esto hay que hacerlo con tal persona. Por ejemplo, en la huella “De ida y vuelta”, dijimos “esto es para hacerlo con el negro –Carlos Aguirre-“. Por otro lado, queríamos cantar con el “Fande” (Jorge Fandermole). Nos encantan sus canciones, te diría que casi todas. Dijimos “¿Cuál es para el dúo?” y ahí elegimos “Cuando”.
En realidad son las que nos llegan al corazón, con las que nos identificamos. Hacemos cosas muy viejas, anónimas, de autores contemporáneos, de Juan (Quintero). Es muy abierta la búsqueda.
 
Al momento de arreglar las canciones, ¿cómo se da el proceso?, ¿trabajan por separado y luego se juntan?
Por lo general, siempre le damos una vueltita al tema a ver qué idea tiene cada uno del tema. Lo mío suele ser más lo expresivo, del clima que queremos lograr. En cambio, Juan trabaja más la cuestión armónica, él hace las voces. Las canciones siempre tienen que pasar un tiempo por él y después salen al encuentro.
 
El hecho de cantar juntos y ser pareja más allá del escenario, en la vida real, ¿les da ventajas expresivas?
 
Con Juan es muy fácil cantar. Me da la sensación de que es fácil para cualquiera. Él es una persona que, si está con otro en el escenario, está muy atento al otro, es muy abierto al otro. Y eso no se da siempre. Lo digo como cantante: hay muchos guitarristas buenísimos que no acompañan o no escuchan, no comparten.
Y con él empezamos siendo amigos, cantando. Y la comunicación esa ya estaba. Estuvimos cantando casi dos años y después fuimos pareja. Quizás es más difícil encontrar el tiempo del ensayo. Porque siempre uno tiene cositas que hacer y estamos los dos en diez mil cosas. Eso es lo difícil.
 
Luego de este último Cosquín, muchos críticos marcaron una división entre ustedes, Fandermole y Carnota y los demás folkloristas. Una especie de folklore académico y otro más tradicional. ¿Cómo te ves dentro de esta división?
 
 No quisiera decir que uno es el folklore académico y otro es el tradicional. Porque dentro de las dos cosas que estamos diciendo hay cosas buenas y cosas descartables. Hay mucha gente que está queriendo hacer música más elaborada
–por decirlo- y termina haciendo cosas tímidas -o que a mí, personalmente, no me gustan- por desconocer un poco el género.
Y dentro de lo tradicional –que a veces suena hasta despectivo o que se ha quedado en el tiempo- para mí hay cosas maravillosas –como Moreno Palacios, a quien admiro muchísimo y me parece de una sutileza... una cosa impecable-.
Entonces no me gusta dividir. Hay folklore bueno y folklore malo como lo hubo siempre, como lo había en los ´60 también. Había gente que cantaba cosas simplemente para divertir –que no está mal-, otros con fundamento, otros para hacer guita. Como hoy también.
Dentro de Cosquín, que es la gran vidriera, por suerte ahora se ve todo eso. Digo “por suerte” porque antes era sólo de las discográficas. Y en estos últimos cosquines me parece que la programación se abrió un poco más.
 
¿Y por qué creen que este disco tuvo más recepción del público?
Creo que es gracias al anterior. Empieza a rodar el otro, es más la gente que te conoce y quiere el segundo también. Y este disco tiene una “yapita”, un plus: un CD con un formato más pequeño que trae cosas para chicos. También el diseño es novedoso y eso ayuda a que la persona quiera tener el disco, ante tanta copia. De hecho, “Lila” se está vendiendo muy bien.
 
¿De dónde surge el nombre?
El primer motivo es que “Lila” en sánscrito significa juego divino, también “vida”. Y si ves el disco, el concepto es muy lúdico. Para nosotros hacer música es lo más divertido y es como volver a ser niños, jugar –sobre todo en el escenario-. Fue así concebido, pensado para compartir y jugar con los amigos. Y eso del disco chiquito es como sacar el niño que uno tiene y ponerse a cantar sin ningún condicionamiento. “Lila” era una palabra que resumía eso. Además, es una palabra que, desde chiquita, me trae muchos recuerdos, porque tenía una vecina –que era como mi abuela- que me decía Lila. No sé por qué, porque nadie me dijo Lila nunca. Había una canción española que decía “es mi Lila bonita”, ella me la cantaba y me decía Lila. Cuando le conté esto a Juan, quedó “Lila”.
 
¿Qué sorpresas habrá en el show del viernes?
Viene cargadito el show del viernes porque es mi último recital en Buenos Aires hasta el año que viene, porque me estoy yendo a Francia. Entonces con muchas ganas de cantar y cantar de todo. Vamos a hacer muchas cosas de “Lila”, de “Matecito...” y de lo que vendrá también. Vienen los Aca Seca de invitados, con los que nunca hemos cantado en vivo –increíble-. Hemos grabado o sí en situaciones informales, pero nunca los tres y yo. Viene también Verónica Condomí, Edgardo Cardoso –con quien Juan acaba de terminar un disco que sacará en noviembre-, viene Juampi Di Leone –flautista-, así que se viene cargado.
 
Entre los temas nuevos que harán ¿hay alguno conocido o son composiciones propias?
Tradicionales no. Vamos a hacer “Soledad. Jujuy, 1941” – de Pedro Aznar-, vamos a hacer otro que se llama “Te abracé en la noche”, de cabrera –un uruguayo-, alguno del disco de Juan con Edgardo y una composición nueva de Juan que se llama “Paloma”.
 
Además de cantar ¿qué otro arte consumís?
Ahora estoy mirando cine francés porque me estoy yendo a Francia. Veo todos los días una película francesa para acostumbrar el oído.
Si me preguntás “¿qué me hubiese gustado ser?” te diría que bailarina o actriz. Así que no está muy lejos de eso. Siempre estoy tomando alguna clase de eso.
 
¿Por qué motivo vas a Francia?
Me fui ya hace dos años a un musical del tango con una compañía francesa y argentina, estuve cuatro meses allá. Ahora vuelvo a ir para otro musical, de un escritor cubano. Él actúa en su autobiografía. Está exiliado allá desde hace 40 años. Voy para eso un mes y medio.
 
A tu vuelta, ¿grabarán nuevo material?
En realidad, como Juan también estuvo con muchas cosas, no estuvimos produciendo nada. Sí tenemos una idea de disco, que me la reservo, pero no están los temas. Tenemos el concepto que es lo más importante.
 
Suponé que un lector nunca los escuchó y tuvieras que contarle qué hacen ustedes...
Lo primero que digo es “folklore”. Cosas muy viejas, muy nuevas, pero –principalmente- un folklore en nuestro idioma, en nuestra casa, como nos sentimos nosotros.
Por eso no sé si decirte “de élite”, “tradicional”. Me embolan esos términos porque no sé cómo definirlo. Es la música que me sale, las canciones que tienen mis imágenes, las que sienta más mías.
 
Si algo no te c


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