Notas
ENTREVISTA


27/10/2007

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RECORDAR


En una placa que recorre grandes clásicos de nuestra música, el cantante repasa las raíces de un género “vastísimo”. Hoy y mañana se presentará en el teatro Coliseo.   El cordobés asegura que es la primera vez que le canta íntegramente al folclore. Además dice que los shows en vivo le dan pánico y que quienes vayan a verlo al Coliseo encontrarán dos conciertos en uno. Como si fuera poco, expondrá sus pinturas en el festival de Jesús María y promete que grabará un disco dedicado al “Cuchi” Leguizamón.   Criollo tiene una serie de tracks que funcionan como “separadores”, como marcadores. ¿Por qué surgieron? En realidad, la intención era conectarlo con el resto del disco. Los cantos en estado natural, los originales, son cantos un poco más elementales. Están desprovistos de instrumentos. Incluso la manera de cantar es bastante particular, no es excatamente esa que yo utilizo ahí. Pero yo quería conectarlos con el resto del repertorio. Eso fue un trabajo personal porque lo hice yo solo. Incluso algunos de ellos, como la “Canción ´para cuando se acaba la bebida´” era muy difícil de sacarlo de la tesitura en la que estaba cantada. El indio que la cantaba la cantaba muy baja. Y si la cantaba así es porque era así. Se supone que están pidiendo bebida porque se terminó, porque se la tomaron, entonces estaban un poco alegres. Y la canta muy bajo, con la voz muy grave. Voz que yo no tengo. A mí me gusta mucho buscar por ese lado y esperé a resfriarme. Cuando estaba resfriado, lógicamente baja la tesitura, alcanzás notas que normalmente no podés hacer. La grabé y quedó como quería. Todos los cantos indígenas están tratados así. La más representativa es la del “Canto ´Para la lucha del trigre´” porque habla de animales, de la naturaleza y de esa fantasía que tenemos todos –que para ellos es una realidad- de la naturaleza como un igual, tratar a la naturaleza como un ente vivo. “Toque derecho” es una celebración, una especie de comparsa que viene de lejos, pasa por delante de ti y te deja vibrando. El otro canto indígena es un canto para danza, tocan varias personas y se supone que alguien baila.   Es su disco más autóctono Creo que es el único disco folkórico que he grabado. Se van a cumplir 20 años de la primera vez que canté en Cosquín. Y en todos los festivales – Jesús María y otros- he ido y he cantado. Y la gente nunca me ha hecho sentir que yo no era un cantante de folklore, al contrario, era muy natural que yo fuera a cantar. Entonces para mí este disco era una deuda con la gente del folklore: la que canta, la que compone, la que eschucha. Todas las canciones son hermosas y este disco tiene esa particularidad.   Dentro del repertorio hay cosas muy clásicas: “El alazán”, “La probrecita”, “Fuego en Animaná”. Cantar canciones “tan cantadas” ¿no es un riesgo?   No. Porque no entraba dentro de la idea de hacer este disco ningún tipo de especulación. Nunca se me pasó por la cabeza que la versión de “El alazán” pudiera ser comparada con alguna de las tantas versiones que existen, ni niguna otra de las canciones. Surgió este repertorio porque fuimos eligiendo por regiones. Cada una tenía un par de ritmos que sobresalían. Y dentro de ese repertorio elegía la canción que creía que mejor me iba a mí. Ese procedimiento de elegir por regiones nos facilitó mucho la labor, nos aclaró un poco el panorama. Porque es cierto que cuando pensás en hacer un disco de esta naturaleza, conociendo lo vastísimo que es el folklore en cuanto a cantidad de obras, es muy difícil elegir. Hay otras conclusiones que podríamos sacar de este repertorio, por ejemplo, ¿por qué no hay ninguna canción del “Cuchi” Leguizamón? y yo creo que decidimos dejar al “Cuchi” Leguizamón para un probable disco único.   ¿Y ya lo viene pensando? Sí, es un proyecto para más adelante.   Usted ha trabajado cantando con coros que lo acompañaban como solista, pero en “El huajchito” usted íntegra un coro, ¿cómo tomó esta decisión expresiva?   Sí, es diferente. Pero “El huajchito” es una de las pocas canciones que yo recuerdo de mi infancia, casi adolescencia, tenía 12 años cuando salió, cantada por los Huaca Hua. Es una canción que quería hacer por eso. Como el recuerdo estaba muy vivo, es decir, me acordaba perfectamente del impacto que me causó escuchar las cuatro voces cantando eso, la estructura del gato, la parte rítimica hecha con las voces. Y dije “yo quiero hacer lo mismo” y eso significa acercarse lo más posible al arreglo de Farías Gómez.   También se dedica a la pintura, ¿piensa exponer? Me han ofrecido hacer exposiciones. He dicho que no porque no estoy conforme con lo que tengo y quiero pintar más. Cuando tenga suficiente obra, a lo mejor hago una exposición. El otro día me llamó Peteco Carajal porque lo habían llamado del Festival Jesús María porque querían hacer una exposición colectiva de cantantes que pintan –también hay un escultor-. Me pregunta “¿qué te parece si hacemos una exposición?”. “Dale”, le dije. Eso me gusta, pero porque tiene otra cosa, está en otro contexto. Además si lo hacen cobrando algo, a beneficio de una obra de bien, me parece bárbaro.   Usted es un fanático de Borges, ha grabado el disco “Jairo canta Borges” y ha participado en “Caja de música” donde Pedro Aznar musicalizó poemas de este autor, ¿a qué otro escritor musicalizaría? Borges es un ídolo para mí, es el argentino que más admiro. Fuera de él, tomaría a Neruda, a sus poemas de amor. Neruda es difícil, pero posible. A margen de la poesía. Porque las letras de canciones y la poesía son cosas bien distintas. Tienen la diferencia que les impone la música. La música, en ese sentido, opera como una especie de límite. El poeta escribe con gran libertad, absoluta libertad. El autor de canciones está condicionado por la música. Las canciones van a pasar por la radio, se van a oír, pero no se van a escuchar, por eso hay una diferencia muy grande. Hay ciertos cantautores que han llegado a un acercamiento muy grande a la poesía en las canciones, como Serrat, María Elena Walsh, Leonard Cohen, Bob Dylan y algunos franceses como Jacques Brel. Pero cuando son poetas y autores de canciones guardan los papeles en cajones distintos.   ¿Qué encontrará la gente que vaya a ver los shows donde presentará “Criollo”? A mí los espectáculos me dan pánico, me producen una gran sensación de inseguridad, para tratar de disimular eso. En este caso, se trata de la presentación de un disco. Vamos a hacer una adaptación del disco a los elementos


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