Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


12/01/2019

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RECORDAR


Precedida de un clima que afectó desde días pasados a todo el litoral –con miles de familias evacuadas y dos mujeres fallecidas en Paso de los Libres- y que le puso signos de preguntas al inicio de la edición 29 de la Fiesta Nacional del Chamamé, abrió anoche en la capital correntina el festejo más largo de ese género y el más diverso, que este año presentará a la brasileña María Creuza, cantando chamamé en el mismísimo escenario Osvaldo Sosa Cordero, adonde también traerá su trino María Ofelia, a pesar de estar retirada de los escenarios.
 
Luego de la tranquilidad por haber cesado el alerta meteorológico, Corrientes tuvo una noche con medio anfiteatro cubierto en el inicio y con altas notas en sus artistas. Una gruilla sin grandes nombres, pero con una propuesta marcada y, sobre todo, sentida, acaso la marca de este festival, el más grande en su especialidad, este año con el lema “Chamamé de la Humanidad” para acompañar la intención de ser decretado como “patrimonio inmaterial de la humanidad” por la Unesco.

Fue una noche de clásicos y también de nuevos valores, como la mburucuyana Silvina Escalante en un set de chamamé delicado y cantado con dulzura, a veces a dos voces con su mamá, a veces en la soledad del fraseo, con el viejo estilo de guitarra bien pulsada y recitado. “Hago lo que amo y lo hago en familia”, dijo la joven que está por grabar su primer disco con canciones propias.

Con 200 pesos la entrada general y 150 para jubilados y pensionados y con las críticas de muchas personas que no viven en la ciudad porque no se venden entradas por Internet, sino solo en el teatro Vera de la ciudad y en el mismo anfiteatro, el Cocomarola se fue colmando desde las 21, hora de inicio, y cerca de la medianoche estaba casi totalmente ocupado.

Tuvo un segmento propagandístico la fiesta correntina, organizada por la gobernación provincial. Pasó un video insólito en su pantalla gigante, del espectáculo Argentum presentado en el teatro Colón de Buenos Aires en ocasión del G20, pero con imágenes de las Cataratas del Iguazú. Nadie lo comprendió.

En la continuidad, Hugo Flores, chamamecero de San Cosme y autodefinido como “Montielero a muerte”, cantó y disfrutó e hizo disfrutar sin estridencias ni imposturas de su decir de campo adentro. Julián Zini y Neike Chamigo rompieron la noche con el “viva la patria carajo” que el Padre gritó a garganta abierta para realzar la soberanía argentina en las Islas Malvinas “digan lo que digan” disparó el cura para cerrar un espectáculo sólido y bien terruñero. Enseguida lo reconoció el festival como “artista destacado” y las autoridades de Sadaic le dieron el premio consagración. Se despidió con un elogio al chamamecero de su provincia vuelvo canción.

El goyano Oscar Macías y el Grupo Curupí se mantuvieron en la línea tradicional del género, con grandes contrapuntos de guitarra, voces ajustadas a la ocasión y muchas parejas que se levantaron de la silla para bailar desde el inicio hasta el final con “Estancia San Blas”. A esa hora, casi la medianoche, el anfiteatro lucía casi lleno y Macías se dio el gusto de festejar sus 20 años de trayectoria con la alegría de la música.

“A pesar del clima dimos los primeros acordes de las diez noches, que es una vidriera para toda la región”, dijo Gabriel Romero, secretario de Cultura de la provincia. Y contó que en el Museo de bellas artes se puede ver una muestra con mitos y leyendas guaraníes en pinturas, entre otras actividades culturales como las bailantas chamameceras, algunas suspendidas por la lluvia, como la de San Cosme. “Estamos viviendo una situación grave nosotros y los vecinos del Chaco, pero hicimos la fiesta porque genera trabajo y es una manera de solidarizarnos con donaciones que recibimos en la puerta del anfiteatro Cocomarola”.

Bocha Sheridam, a sus anchas, cantó y contó historias, con la compañía fiel del público que reconoce en él a uno de sus referentes musicales de una provincia poblada de grandes en este género. Con Santiago y Pablo, sus hijos, mostró intacta sus cualidades vocales. “Gracias a Corrientes que nos deja cantar lo que sentimos. Cantamos lo que llevamos en nuestra sangre”, dijo el hombre, desde el corazón.

Hubo también un espacio para la emoción en los homenajes a los chamameceros fallecidos durante 2018: el entrerriano Octavio Osuna, que partió al silencio poco más de un mes, tuvo su recuerdo, Avelino Flores, Tomás Barrios, Jesús Pucheta, Pedro Ranalletti y Juan Carlos Cosarinsky.

Esta noche, ya sin la incertidumbre de las lluvias pero con el vigente drama de los inundados, Corrientes tendrá en el escenario a Coquimarola y su grupo, a Blas Martínez Riera y su formación, a Gicela Méndez Ribeiro, Tupá (ex Trío Laurel), el grupo holando-brasileño Pulso Livre, el chaqueño Lucas Monzón, el entrerriano Mario Suárez, el trío de Rudi Flores y el tributo a Juan Carlos Jensen, entre otros.


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