Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


Fotos: Diego Nucera

30/07/2018

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RECORDAR


Y un día, Martín y Onofre Paz se volvieron a encontrar en un escenario. Fue el sábado en La Trastienda de Buenos Aires, mientras afuera una lluvia pertinaz le sacaba brillo a los adoquines de San Telmo. Se abrazaron fuerte, se miraron a los ojos y cantaron para alejar los desencuentros, después del famoso episodio de la salida de Martín de Los Manseros Santiagueños, en el Festival del Carbón, en Las Arrias, en febrero de 2017.

“Trabajé durante muchos meses para vivir esta noche tremendamente emotiva. Fue una noche única, con la emoción a flor de piel”, dijo Martín desde el escenario. Y luego reconoció que “fue un encuentro que me desbordó de alegría. Tener la presencia de mi padre, que ha sido algo muy lindo. Un reencuentro que se dio como yo quería. Estoy muy feliz", dijo el ex Mansero que presentó “Eterno amor”, un disco con canciones de manufactura propia donde el hijo de Onofre vuelve a aprobar el examen compositivo en letra y música.

Martín tuvo un fin de semana de emociones. El mismo sábado en la presentación de su disco el intendente de General Rodríguez, Darío Kubar, le entregó el decreto donde se lo considera “personalidad destacada de la cultura”, de la ciudad en la que vive desde hace más de 20 años.

 Abrazo y emoción 
Apenas pisó el escenario, Onofre hizo una reverencia con el sombrero y agradeció con la voz quebrada por la emoción. Padre e hizo lloraron. “Los aplausos son para Martín, la verdad es que me hizo emocionar con el tema que cantó recién así que vayan comprando el disco”, dijo para salir de la emoción y casi recién bajado del avión que lo trajo desde Santiago del Estero -donde actuó en el aniversario 465 de la ciudad más antigua del país-, para subir a cantar con su hijo.

El patriarca de Los Manseros llegó al escenario después de que Martín cantara con Cuti Carabajal. Le preguntó al público. “¿Quieren que le cantemos alguito? Bueno, pero no ensayamos eh. Con Cuti sí ha ensayado y no se han equivocado”, tiró Onofre pícaro, entre las risas y el aplauso cómplice del público. Enseguida llamó a Florencia Paz y justos, los tres, soltaron ”Corazón de Lechiguana”, con el hijo de Martín Paz sumado al encuentro familiar que pareció una guitarreada en el patio de tierra, amplificada por la emoción del reencuentro.

Enseguida Martín sacó el rasguido de “Para los ojos más bellos”, y cuando ya el lugar se había convertido en una peña donde el público -que colmó el lugar- pedía una u otra canción de Martín, los Paz cantaron “Sinfonía Silvestre”, un clásico de Los Manseros, como para certificar que la magia de la sangre, si se trata de los Paz, es de carácter inquebrantable.


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