Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


Fotos: Eduardo Fisicaro

11/04/2018

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RECORDAR


Lluvia durante todo el día, anunció el pronóstico. Y casi que se cumple, si no fuera porque el agua dio tregua para que una luna inmensa brille dentro del mítico galpón del Club Atlético Fernández Fierro, en el barrio de Almagro, cuando Franco Ramírez y su banda subieron al escenario a llenar de música la noche del siete de abril con la presentación de Pueblan Pájaros, cuarto trabajo del artista santiagueño.


Afuera, un cartel que rezaba “Localidades agotadas”. Adentro, no cabía un alma más, aunque si hubo lugar para que la solidaridad del público se hiciera notar: mesas compartidas con quienes iban llegando, sillas que se pasaban de un lugar a otro para poder estar más cerca de los/as amigos/as, improvisadas pistas de baile que se dejaban armar por aquí y allá para que por un ratito, sin patio de tierra pero con el mismo sentimiento, se bailaran las chacareras, cumbias, guarachas, zambas y gatos que forman parte de este disco.


De barrio, guaracha bien santiagueña, fue el tema que abrió el show. Luego siguieron Vieja calle, Pueblan Pájaros y La nueva voz, que convidaban al público presente a transitar por las canciones y ritmos que hacen de este cd todo un viaje musical, comandado junto con Bera Santillán (Guitarra y Voz), Candelaria Portillo (Batería), Daniel Pacheco (Guitarra y Dirección Musical), Rodrigo Machuca (Bajo) y Juan Atienzo (Guitarra).


La emoción fue constante durante la velada: Franco reconoció entre el público a familia, amigos/as, compañeros/as de la agrupación Pingüinxs, artistas que vienen haciendo también su camino como Josho González y Fede Oliva y claro, sus “fans”, “los/as ninjas”, como él les dice. Peregrinos/as de barrios y provincias diversas llegaron desde sus lugares para acompañar a este querido artista.


No me esperes que te espero y Quetubí, dos “baladas santiagueñas”, introdujeron a lo que sería uno de los momentos más conmovedores de la noche, cuando en la pantalla se proyectó el video “En Marzo”, canción homenaje a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. Así, las primeras lágrimas comenzaron a brotar, primero tímidamente y luego dándoles rienda suelta. Es que Franco logra no solo poner al público a bailar y divertirse, sino también a conectar con sus más profundos sentimientos, ya que su mensaje también es de denuncia, de alerta, de acción y de militancia.


La banda dejó por un rato el escenario. El galpón quedó a oscuras. De a poco, el zapateo, primero suave y luego más intenso y penetrante, se hizo escuchar. La luz se dirigió sobre Adriá Bernal y Guillermo “Kuly” Gómez, quienes desplegaron su destreza de magníficos bailarines, acompañándose de bombos y boleadoras. El público extasiado, trataba de salir de su asombro ante tamaña muestra de talento.


Al regresar al escenario, Franco invitó a quien estuvo a cargo de la producción vocal y general del disco, Mavi Díaz, para cantar junto a él, acompañados de Daniel Pacheco en la guitarra, Zamba del ángel. Una gran elección para homenajear a esta hermosa danza en su día.


Días antes del show, Franco invitó por las redes sociales a elegir algunos temas de los discos anteriores para que formaran parte de su repertorio: Lejos, Tus ojos, Tupinami, Zambita del musiquero, fueron algunos de los seleccionados que sonaron enganchados en la lista. “Antes le decíamos popurrí. Ahora le dicen Mash Up”, bromeó el artista.


Los bailarines y las bailarinas se iban abriendo paso a medida que la noche avanzaba. Acomodándose entre las mesas, las rondas invitaban a todos y todas a sumarse para bailar Si, soy santiagueño, Bailando un gato, Chacarera de la espada y El ritmo que viaja, dándose unos pequeños recreos entre cada tema para disfrutar Ave en vuelo y Para darme amor.


La presentación iba llegando a su fin, pero el público parecía no querer irse. La velada se puso guarachera cuando sonaron Guadalupe y Campesina y ya casi nadie pudo resistirse a moverse, ya sea parados o sentados, con este ritmo tan contagioso y tentador. Luego subirían al escenario los músicos amigos que se dieron cita en el CAFF.


Unas ronditas más de chacareras, luego Panchito baila la cumbia y se cerraba así la presentación tan esperada del cuarto trabajo de Franco Ramírez. Luego del saludo final arriba del escenario, los/as artistas bajaron y se confundieron entre besos y abrazos con todas las personas que se acercaban felices a saludar y sacarse la foto para el recuerdo de lo que fue una noche poblada de pájaros, canciones, emoción y encuentro.


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