Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


19/01/2018

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RECORDAR


Estamos en las puertas de una nueva Edición del Festival más importante. El de las noches que musicalizadas, dan paso al amanecer, a la cacharpaya. El de los abrazos inmensos e intensos, cuando el reloj marca las diez, o cuando la guitarra es tocada. Cuando el vino se comparte, más allá de la comida, porque el corazón feliz llena la panza, con banquetes musicales.

Estamos próximos a un nuevo Festival. El que respeta a los que respetan a las músicas y las letras, el que sabe que en las Peñas, o en un Patio hay gente que canta por y para el pueblo, el que homenajea a los grandes de todos los tiempos. El que entiende que el folklore, como parte de toda la música, es universal. El que aplaude de pie a los que se animan a nuevos horizontes, respetando a los verdaderos maestros. A los poetas del suelo, a los que cantando llevaron banderas en alto, a los que bailando pisaron penas, a los que siendo auténticos no han sido olvidados. A los que traspasaron espacios, siempre respetando a la Madre Tierra, siendo conscientes de lo que estaban cantando.

Estamos a horas de que el grito de bienvenida, nos emocione a artistas, cantor@s, bailarin@s, periodistas, fotógraf@s, público en general. A tod@s aquell@s que pongan su cuerpo arriba y debajo del escenario, para mirar nueve veces la luna y no olvidársela.

Estamos pidiendo al río cantor, que nos apague el fuego que desespera. Pero que a la vez nos encienda el necesario.  Estamos llegando a Cosquín, porque el Festival no está por llegar. Ese que lo ha hecho alguna vez primera, para no irse jamás. Está viniendo hacia nosotros, estamos yendo hacia él, caminando, como tiene que ser…

Caminantes de cultura constante

Habrá caminar con la sensibilidad presente,
el compromiso como bandera,
la creatividad como exigencia.
Ahí, ahí, estaremos menos solos.
No será tan fuerte el sufrimiento,
y lloraremos para renovar las retinas.
Nos abrazaremos a la esperanza,
pensarnos al y con arte.
Al mañana, que ya está siendo…
Al contenido, de un libro amarillento,
que sea siempre leído con el respeto que genere.
Que ve como el paso del tiempo, en realidad es confirmación de ideales.
Renovación de convicciones…

…Que nuestra identidad nos da vida
Y la defendemos trabajando con y en ella.
Codo a codo, recuerdo a recuerdo.
Lucha a lucha.
Así seremos más dignos de ser memorizados,
frente al frío del olvido, del cual nos abrigamos abrazados.
Frente a la mediocre crítica que olvida luego de hablar.

Nuestras coplas serán sinceras,
no seremos cómplices del desarraigo,
nuestro canto brotará siempre desde el corazón.
Qué día a día cambia la sangre.
Cómo nuestro folklore.
Porque si se estanca muere.

Habrá que ser caminantes, de una cultura...
De pasos constantes.
Sabiendo que haremos la mejor canción, con nuestras voces.
Porque son el mejor instrumento.
Para contar y cantar lo que está pasando,
compartiendo con el de al lado.
Enseñando lo que viene, agradeciendo al maestro de antaño,
para hacerle frente a los minutos que se van y a robadores de alegría. 
Porque es imposible querer perdurar sin el amor, sin el arte, sin memoria
y sin una sonrisa.


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