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NOTA DE INTERÉS

Viví Cosquín 2007 en FolkloreCLUB


27/01/2007

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RECORDAR


Lo que el dinero se llevó

Cosquín de los duendes, del canto, la palabra y de los poetas; muchas expresiones de él quedaron, pero la realidad es otra. Los negociantes, andan por las calles coscoinas con un el único destino de nueve lunas “redituables”, y muchos de ellos con la mascara del “folklore y la cultura”. El escenario mayor, no estuvo malo, es más, hay un notable crecimiento en él, pero faltaron, como siempre, referentes de la poesía y el canto. En el inmenso mundo que rodea a la Prospero Molina, situaciones de salamanca adentro se viven. Los principales afectados, los artistas que llegan a mostrar sus trabajos verdaderos.

El artista que llega a la capital del folklore, después de muchos sacrificios, se encuentra en una situación de mendigo. Porque no solamente tiene que trabajar todo el año para poder llegar a su propuesta, sino que cuando están aquí, tiene que trabajar gratuitamente para los negociantes de la música. Para poder tocar en una peña, deberán prender unas cuantas velas a sus santos preferidos, y después de mucho “pedir”, si el camino es bueno, llegarán al objetivo. Ya con el fruto codiciado en su manos, serán dueños del escenario, en la mayoría de la casos, por muy pocos minutos. Después de haber dejado su arte (esta bueno aclarar que no todos lo hacen), casi lo más sagrado, se irán con mas o menos de lo que llegaron. Lo que seguro no se llevarán, es un vinito o unas empanaditas... ni hablar de unos pesitos.

Mas allá de que estos son espacios, que bien podrían ser interesantes para exhibir el trabajo y el esfuerzo del que hablo anteriormente, termina siendo el negocio para unos pocos. Así es que los artistas, mientras tienen la “posibilidad” de mostrarse, cubren un lugar en la estructura del negocio de las peñas coscoinas. No critico el trabajo de los organizadores de las peñas, porque es un trabajo, el reproche esta dirigido al manejo que tienen con los artistas, que también llegan a trabajar ¿O a caso el canto, la interpretación, la composición y el baile no son un trabajo?,

Mientras Pica Juárez (organizador artístico de “La Chayera”) pide aplausos desde el escenario, en la entrada de la peña, el grupo cordobés Gualicho, vive un momento de tensión cuando le es impedido el acceso al lugar para poder cumplir con lo previamente pactado, cantar, y seguramente bajo las condiciones antes mencionadas. El compositor riojano, trabajador de la cultura, quien ha prohibido el ingreso a la peña a periodistas y artistas, que hasta hace un momento cobraba algunas últimas entradas, porque el salón ya esta casi desbordando su capacidad, intenta solucionar una serie de problemas que le han surgido; se retiran algunas personas diciendo, “por poco nos ponen una silla encima de otra”. Y una señora, testigo de lo que sucede, exclama, “ a mi me hacen eso y no toco más en ningún lugar”.

Además, los trabajadores de la mismas, nos informan del mal trato que reciben, los ingresos escasos y la suerte de explotación a los que son sometidos. Por supuesto que esto no tiene relación con la propuesta artística que brindan las peñas; pero lo cierto, se trata de una oscura realidad del país, que sin dudas, también está presente en Cosquín.

Algunas personas esperan en el local ubicado entre las calles Tucumán y Catamarca a artistas que más allá de estar programados, jamás llegarán, gracias al “profundo compromiso” de los organizadores y del serio trabajo que realizan. Intentando buscar las explicaciones del manejo que tienen con los artistas, FolkloreCLUB intentó dialogar con el riojano Juárez, coordinador de “La Chayera”, quién luego de negarse, nos obliga a emitir solo esta critica, sin tener la posibilidad de haberlo escuchado.

En otro aspecto, es necesario mencionar que cada año, los periodistas acreditados del festival, realizan menciones denominadas “Premios Plomín” y “Premios Limón”, donde quedan manifestadas diferentes realidades que se han vivido durante las lunas coscoinas. Entre uno de los “limón”, se encuentra el siguiente: “Baguala del desengaño": siendo artista se dedicó a maltratar a sus colegas y despotricar contra la prensa. Pica Juárez, “La Chayera”.

Caminando por una de las calles de esta ciudad, fue posible encontrar una de las cicatrices que dejan el negocio de las peñas, que no solamente se vive allí, sino en otras también. Ese espacio para los artitas, ese espacio que el dinero se llevó, y junto a él, valores y principios.


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