Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA

MANSEROS PERO NO MANSOS


27/02/2017

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El espectáculo parecía transcurrir sin sobresaltos en el Festival del Carbón de Las Arrias, en el norte Córdoba, hasta que Martín Paz, uno de los hijos de Onofre Paz, el histórico fundador de Los Manseros Santiagueños, tomó la palabra para decir: “Vamos a saludar a un nenito que me vino a saludar ahí apenas llegamos”. De inmediato Onofre salió como quien dispara un tiro y le abrió la puerta pública a las diferencias que evidentemente tiene en privado con su hijo. “Posiblemente sea la última actuación de Martín Paz porque hoy lo voy a echar a la mierda yo, porque es muy atrevido y desagradecido con su padre. Yo le di todo y me viene a hacer problemas por minas este guacho de mierda. No importa que esto salga por radio o por la televisión. Pero a partir de hoy no trabajás más con nosotros”, le dijo señalándolo con el pulgar, como quien escribe el telegrama de despido de un empleado en una fábrica. “Bueno, muchísimas gracias por todo lo que me dieron”, dijo Martín. E insistió. “Saludaba a un nenito”. Onofre volvió a callarlo. “Dejá de saludar vos, a vos no te pertenece saludar. Hablá voz Alito, hablá”, le pidió a Toledo, que se mantuvo en silencio, pétreo. “Con el permiso de ustedes yo me voy a retirar”, dijo Martín. “Que se vaya a la mierda de aquí”, le espetó Onofre. Martín desenchufó la guitarra, saludó al público y bajó del escenario. Tras su salida, como si nada hubiera ocurrido, Onofre y Alito Toledo soltaron los tonos de “Canto a Monte Quemado”. Pero la puñalada que produjo en la noche el incidente dejó un reguero de sangre que siguió en las redes sociales.

 APOYO A MARTÍN, PALOS A ONOFRE 
Desde su perfil de Facebook, Martín Paz le pidió “mil disculpas y mil perdones en nombre del grupo por lo que pasó anoche”, dijo “no quiero dar muchas explicaciones” y dijo que su padre “está atravesando un problema emocional”, sin aclarar cuál era ese problema. FolkloreCLUB intentó con insistencia comunicarse con Martín pero no obtuvo respuesta. De todos modos, calificó la agraviante conducta de su padre en pleno escenario. “Se que no fue buena la actitud de Onofre pero yo como hijo lo entiendo y no soy quien para juzgarlo”, se limitó a decir Martín sin explicar demasiado.

Cientos de mensajes de apoyo se sucedieron en Facebook. En todos, Onofre Paz es criticado duramente por ser un “maltratador serial” al tiempo que se realza el valor artístico y personal de Martín Paz, a quien los seguidores de los Manseros consideran “un gran compositor” que puede seguir su camino solista. El propio Martín dejó la puerta abierta a esa posibilidad. “Llevaré a Los Manseros en alto y como sea. Esto es un tropiezo no una caída”, dijo luego del incidente.   

 LA OPINIÓN DE LOS MÚSICOS 
Algunos músicos opinaron de forma abierta y otros dijeron de manera poética lo que pensaban. “El hijo debe llorar en el pecho de su padre y besarle la infancia oscura hasta curarlo. Hoy lloré y fui padre e hijo”, escribió Peteco Carabajal. Y agregó: “Los Manseros somos nosotros, los santiagueños. Por eso nunca morirán”, consideró.

El riojano Daniel Argañaraz escribió “Me solidarizo con Martín Paz y con la memoria de Fatiga Reynoso, a quien he visto maltratar, y su familia. ¡De estos escándalos hechos por este señor (se refiere a Onofre Paz) he presenciado muchos! Este hombre está acostumbrado a maltratar a sus compañeros y a los trabajadores de los festivales. Jamás defenderé a los violentos ni actos de violencia. No soy colega de violentos”, dijo.

 LAS VERDADERAS RAZONES DE LA PELEA 
Ciertas cuestiones quedan llenas de sombras: por qué Onofre salió de ese modo a descalificar a su propio hijo cuando Martín sólo quería saludar desde el escenario a un niño que había ido a saludarlos a ellos. ¿Por qué reaccionó con esa vehemencia si Martín apenas saludaba a un niño? ¿Ese niño tiene algo que ver en la forma en que Onofre produjo un hecho inédito en la música, como es echar a alguien -de su misma sangre- arriba del escenario? Fuentes cercanas al grupo dijeron que “se trataba de un niño del público, nadie es especial”.

Por los dichos de Onofre, el rol de una mujer pudo haber sido el detonante de la reacción. Algunas versiones refieren que Onofre debió hacerse cargo con dinero propio de algunos cabos sueltos que dejó su hijo. De ahí que el padre refiere “me mete en quilombos por minas”. Otros llevan la cuestión a relaciones cruzadas de una mujer entre padre e hijo, tal como deslizó un periodista santiagueño.

“El problema también es económico”, contó otra fuente que pidió no revelar su nombre. El reparto por el dinero del producido en los espectáculos es uno de los problemas. Esa fuente narró que del total, la mitad recae en Onofre y el resto se divide. Una contratación de Los Manseros Santiagueños cuesta 400 mil pesos más los gastos de traslado, comida y hospedaje del grupo.    

Otras de las dudas están centradas en el contrato que el grupo tiene firmado con Sony, por el cual tienen fijadas una veintena de actuaciones que los santiagueños deben cumplir con todos sus integrantes. Lo cierto es que según pudo saber FolkloreCLUB, por estas horas buscan cancelar fechas que ya tenían agendadas. “Tenían un show listo pero los organizadores están pidiendo que se cancelen y solicitan la devolución de la seña. No los quieren”, confiaron.

Los misterios sobre el futuro rodean por estas horas a unas de las leyendas vivas de la música popular argentina que atraviesa la peor de sus crisis: sin Fatiga Reynoso, con un Onofre golpeado emocionalmente -enviudó hace uno meses- que reavivó el fuego diciendo que Los Manseros Santiagueños eran él y sólo él.

Cualquiera sea la razón para el enojo, el escenario no era el espacio ni el Festival del Carbón era el lugar para dirimir cuestiones tan privadas que no hacen otra cosa que ensuciar el hecho siempre sagrado de cantar.

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