Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


27/01/2017

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RECORDAR


Toda la gente va. No se sabe explicar el por qué, pero va. Tiene una forma media rara de aparecer. De entre los autos, las casas, las calles. Van por las vías, pero no son tren de carga. Cargan ganas de escuchar nueva y buena música.  El alumbrado público permite llegar más rápido y mejora el panorama nocturno. La gente frena en los autos y pregunta dónde es lo de la Pao. No importa si es alguien conocido, o alguien masivamente conocido, pero no amigo.

A altas horas de la noche, el que pregunta es Peteco Carabajal. “¿Dónde está la Peña de la ‘Pao’ Bernal?” es la pregunte recurrenta. Pero más que un interrogante se escucha como una necesidad. Es necesario volver al Sur, allí donde el Sol brilla más.  Si uno se detiene y observa con detenimiento, puede entender cómo es que llega la gente. Empieza a tomar forma la teoría del hilo rojo, sobre que una relación no se corta. Si tiene que ser lo será. Desde la primera noche del festival o en los últimos minutos de este, pero será. El sexto día en Cosquín es el momento oportuno para llegar. El hilo rojo, la relación con los artistas que pasan por allí, lejos de tensionar, se va a afianzar. Es hora que la Peña, comience a sonar.  
 
La fiesta Siempre se festeja en el Sol… Pero antes de ir allí, es necesario y obligatorio hacerlo en la Luna, o que es lo mismo decir: “Estar en las bodas de oro de Los Carabajal”. Festejan 50 años de la relación la gente, con la historia de la música de raíz y la de su apellido. Festejan y estamos todos invitados.  Vestidos de impecable blanco, Musha Carabajal, Kali Carabajal, Walter Carabajal y Blas Sansierra recorrieron varios y variados temas. Desde Soy Santiagueño, soy Chacarera; El Puente Carretero; Como pájaros en el aire –hermosas esas manos de la madre que los criaron-; hasta Morena Esperanza. Chacareras, zambas y hasta huayno. No falto nada… Ni nadie. Dúo Coplanacu, Bruno Arias, Orellana – Lucca, Facundo Toro, Sergio Galleguillo y Nestor Garnica, más Juan Saavedra y los suyos llenaron de más emoción al cuarteto que cantaba. Que se entregaba a un público, que hacía lo mismo con ellos. 

Fue tan solo una muestra de lo que pasará en mayo en Buenos Aires. Pero una muestra contundente, impactante, inolvidable, para engalanar una Plaza Próspero Molina que se veía con las dos caras de la moneda: emocionada y festiva. Por ambos lados, salía ganando.  
 
 EL VIAJE 
El Sol del Sur, está en: “la Calle Gerónico al 900”; “Cruzando las vías”; “Donde estaba la Callejera”. Así se responde ante la duda. Porque era los padrinos del Poncho Coscoino, quienes tuvieron allí su espacio mucho tiempo. Antes había sido el lugar de la mítica Peña de Los Copla, marcando un antes y un después en la forma de encarar el circuito peñero.  Hay quienes solamente quieren folklore para bailar, que se sienten “huérfanos” de  “La Calle” y se van a La Salamanca o a la Fiesta del Violinero. Hay otros que quieren música de raíz entendiendo que esa “raíz” es más amplia de lo que se cree, o quiere hacer creer, entonces no ven la hora de acercarse a la casa de “la mujer-bombo”. 

Mientras en la Plaza Próspero Molina comenzaban un viaje por la historia santiagueeña y de toda una familia, en “lo de Pao” el viaje comienza con la anfitriona y continúa con artistas fundamentales: Mariano Luque, Mariano Clavijo, Fly Fly Caroline.  Este es otro escenario, que comenzó dos días antes del Festival. Pero que se fue gestando mucho atrás en el tiempo y el espacio. Propio del crecimiento de una propuesta de calidad, la casa donde antes estaba, les quedó chica y en el presente quedó sin vida. Por eso, lo impactante de acá es que es como cuando ella estaba al frente de la Plaza, sin cemento ni techo. Sin tachar el compromiso, la calidad…el cielo. Se han presentado propuestas diferentes. Una sumatoria que en su heterogeneidad nutre y permite aprender más del otro: Los Cocineros, Luciana Jury, Mery Murúa, Lucho Hoyos, El Refolk, José Luis Aguirre, TOCH, Cony La Tuquera, La Jam del Folclore, Mario Díaz, Lucas Heredia, Aguardiente Cumbia Colombiana, Che Jóven, Calle Vapor “Tributo a Bam Bam Miranda”, etc, etc, etc…

Mientras en el Atahualpa Yupanqui, Ica Novo comparte su poesía y algunos de sus más de mil temas compuestos, en la Sociedad Española, Martha Chancalay abraza con Chaya y sentimientos; cuando Emiliano Zerbini vuelve a salir, luego de la apertura, para la gran masa, en el recinto peñero Juan Arabel nos cuenta que hay “Un ínfimo hilo de luz” pese a la oscuridad.  Y cuando  Abi González Grupo y Hernán Crespo muestran su “Rueca” y “Puertos” – respectivamente-,  a la Peña arriban los que buscan bellezas similares al tema “El Viaje” del último. Ramiro González, Martín Oliva, se encargarán de llevarlas a cabo con su poesía, su “militancia por la música”, su forma de hablarles a las cosas y a las personas.  
 
 CAMINO PENSANDO EN TU SUEÑO 
La grilla de cada noche es tan larga como necesaria. Pueden ser más de diez números, con propuestas excelentes. Búsquedas nuevas y grupos que en Córdoba, y sobre todo en el Sol del Sur, se han encontrado con el lugar que necesitaban para dar rienda suelta a sus poemas, ideas, luchas, convicciones… Pueden ser más de diez artistas arriba del escenario, cuando tengan que cantar el Primer Tiempo de La Cruza.

“La Película de Nosotros”, es el disco que habla y compromete desde Villa El Libertador en Córdoba. Es la seguridad de “que nos sobran las miradas, para entendernos que es lo que nos pasa”. Y para ayudar a esas miradas, estarán las de Eduardo Fisicaro y Federico del Prado, con las muestras “Gente Necesaria” y “Jachal”. Para entendernos, nos iremos más cerca del sol de la escenografía, que realizó el artista Daniel Marín. Así, el hilo rojo no se corta. Se hace más resistente, cuando de todas partes van hacia ese lugar, en una especie de ritual. Lo hacen, como haciendo caso a lo que Paola Bernal dice al cantar: “Pensando en tu sueño siento que vuelves andando los mismos lugares, el viento nos vuelve a encontrar”. 

“El canto en el cuerpo es lo que me alivia del dolor”, entona. Entonces lo hace más fuerte y decidida, mientras mira fijo a los ojos, de cada visitante. Pero sigue cantando y aliviando. Porque todos los que pasan por allí, y ella principalmente, cuando están haciendo su arte, traspasan. Cuando suenan sus temas, le cumple a los presentes lo que dice, cuando realiza lo que siempre en sus espacios: “Quiero tocarte el corazón”.


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