Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


Fotos: Diego Nucera

26/01/2017

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RECORDAR


 La quinta noche fue la de los Festejos. Y la gente lo vivió de esa forma. Un homenaje vital para repensar a la música de raíz como fue la hecha al Cuchi Leguizamón y Salta copando todo .por artistas y delegación- llenaron de fiesta a la Próspero Molina.

Antes de entrar a la Plaza, una mujer le pedía a una encargada de escribir los carteles que se ven por la tele: “Se joden, mañana vuelvo”. Era para sus compañeros de trabajo y familiares, pero si bien se reía por el mensaje, en realidad transmitía que no quería hacerlo. “Esta noche, la vivimos a pleno” le decía a su amiga. Sin saber que iba a ser así.


La libertad como bandera y la memoria de José de  San Martín, en el discurso de apertura, por los 200 años del Cruce de Los Andes. Él entendió lo que era la Patria Grande dándole, grandeza y alimentando su leyenda en todos los tiempos, pese a que el presente, no lo reconoce tanto.


El “colorido muestra en cada danza cómo el corazón late”, aseguraban los presentadores. Por eso el folklore está de fiesta en esta ciudad y por eso, ellos eran los encargados de abrir semejante luna y llegaban para ver si la gente quería bailar “envueltos en la alegría serrana”. La Callejera entonces, comenzaba con su Gran Baile Folklórico.


Con el Gran Baile Folklórico fueron recorriendo todas las regiones argentinas, con sus ritmos típicos. Registros y arreglos cuidados (se los hace Martínez de Trío MJC); una puesta en escena brillante y el compromiso de  Ariel Andrada –acompañado de Carlos Lallana- para cantar como si fuese la última vez cada tema fueron la fórmula de una postal histórica.


Con un presentador de lujo, Marcelo Jara, que se sumó al “colectivo” de La Callejera, la actuación comenzó  un viaje al pasado, para entender más sobre nuestra música y sus bailes. Cueca, jota cordobesa, firmeza, chamarrita, rasguido doble y hasta paso doble, hicieron a todo el mundo salir de sus butacas. No importan los temas, sino cómo se vivieron. Sí el respeto a lo que fue, para que hoy sea.


Y algo de eso tuvo lo que siguió al finalizar la actuación. Ellos, los “consagrados de un modo festivo propio de esta parte de Córdoba”, que siempre fueron referentes en la noche coscoina, por su peña, ahora volvían ser noticia. Bajo la luna, que los vio como Consagración en 2015 obtuvieron nuevamente la respuesta de un público que sí sabe reconocer –sinceramente- a una banda. Porque cuando a ellos les tocó, compartieron el logro con alguien que o estaba en ascenso, sino que ya era convocante -como Sergio Galleguillo- y con el grupo Quórum. Una decisión que hasta hoy, nadie sabe muy bien porqué fue así en su momento.


Pero hablábamos del festejo. Y fue uno necesario, justo, inolvidable, cuando los nombraron padrinos del Poncho Coscoino.  Las lágrimas de “Chaco”, la sonrisa de Carlos Pino de Los Trovadores, fue la síntesis de un momento único e inolvidable, que emocionó a toda la gente estando o no en la Plaza.

VERDUGO DE LA MUERTE 
Más que un festejo, fue subir al escenario para los ganadores del Pre- Cosquín. Tanto en pareja estilizada (Palandella – Molinas Cendra de Oberá); Pico Rubio, solista instrumental de Crespo y Che Chelo, de La Matanza, un conjunto instrumental más que interesante.


En el día donde la memoria nos pedía justicia, los fotógrafos en la fosa no solamente se contagiaron de del homenaje a un grande, sino del dolor por la falta de otro. “No se olviden de Cabezas” se leía en un cartel, para que nadie, nadie, nadie quiera imponernos olvidar.


Y arriba del escenario, el Homenaje por los 100 años del Cuchi Leguizamón, que fue más homenaje, fue memoria viva, fue tributo, fue la emoción a flor de piel por uno de los más grandes de nuestra historia… De nuestra música.


El destino -o vaya a saber quién- no quiso que jamás actuara en el Atahualpa Yupanqui. Pero anoche todo cambió. Anoche la música se puso al día con la poesía. La música de raíz se sentó con uno de sus grandes “sentipensantes” y así disfrutaron todos.


Bajo la dirección de “Popi” Spatocco, el “dream team” empezó a pasar para el disfrute: Nahuel Pennise, Lorena Astudillo, Liliana Herrero, el Dúo Coplanacu, Melania Pérez, Bruno Arias, Bruja Salguero, Franco Luciani , “Chacho” Echenique y Luis Leguizamón. No solamente con temas hermosos por su poesía sino –muchas veces- por su contenido social. Y en eso se embanderó su hijo, al gritar: "A los obreros despedidos de Clarín en esta voz le hacemos el aguante".


“Cuando uno se va y no vuelve/ Canta llorando y se aleja” escribió el “Cuchi” en La Arenosa. Él volvió en ellos, lloramos todos, pero de felicidad. El festejo era tenerlo, no en cuerpo pero sí en alma en la Plaza. Y luego de temas como Zamba de Carnaval, Zamba del Laurel, Maturana, La Pomeña, De estar estando y más, en Balderrama hubo una conjunción de público y artistas que dejó una de las postales del Festival.


“Escribo al pie del viento, porque el viento/ no es el viento que va, sino el que vuelve” escribió en Elogio del Viento. Cuando cantaron todos, se levantó una brisa y todos sabían que era él, porque “el viento es el verdugo de la muerte”.

LOS SALTEÑOS SEAN UNIDOS 
La noche cerró con el santiagueño Franco Ramírez y el santafecino Leandro Lovato, para que no solo bailaran quienes conforman el Patio del Festival. Pero antes, Salta estuvo muy bien representada con la Delegación en Postales de Provincia, Nombradores del Alba y Los Rojas.


El trío conformado por Jorge, Lucio y Alfredo tiñó con ese color a la luna. Presentando “Folklore” salieron a comerse el escenario, como nos tienen acostubrados, acompañados de una gran banda y un cuadro de baile que suma y mucho. El disco, el show y la forma de encarar el espectáculo hablan de las raíces. De las suyas, que son la de todos. El patio de tierra donde jugaban, el recuerdo de la familia y el compartir con los de su sangre, para que todos entendamos que eso es folklore.


Jorge, por momentos se iba unos pasos atrás. Miraba a sus hermanos y reía como disfrutando más él, que todo el público. Sabiendo de lo convocante de su imagen, quiso repartir protagonismo y lo logró.


Temas como A mi pueblo, Allí donde fui feliz, Chaqueñamente, Nuevamente, La Yapa, Una zamba en el cielo –dedicada a su abuela- fueron manejando los ánimos de un público que se mostró agradecido. Que festejó apenas comenzaron con Que lindo es estar de vuelta, porque lo(s) extrañaba y mucho. Porque sintieron que el abrazo que se dieron al finalizar, marcando una fuerte unión, también fue para con la gente. Su gente.


 📼 REVIVÍ EL HOMENAJE AL CUCHI LEGUIZAMÓN 


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