Notas
CRÍTICA DE DISCOS


03/01/2017

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RECORDAR


Hace unos días, Víctor Pintos en su programa Disco Pi, al presentarla dijo algo de lo que pudimos dar fe, quienes escuchamos y vimos en directo a Martha Chancalay. Que hay cantantes y cantoras y en el segundo grupo está ella. Qué bueno que lo haya dicho alguien que tiene mucha llegada, para que la gente sepa que una cosa es cantar y la otra cantar y contar. Poner la voz para los sentimientos, para las injusticias, para lo que pasa con sentimiento puro. “Yo canto con el alma y mis entrañas”, dice Martha y así comenzamos a hablar sobre su Corazón Chayero que, además, es el nombre de su disco.


Tuvieron que pasar casi 40 años para tener un disco nuevo de Martha entre nosotros. El primero había sido en 1976 cuando grabó un simple luego de ganar el Certamen Argentinísima. Por entonces, hacía 10 años que comenzara a cantar y la nacida en Chilecito, ya había sido consagrada Chayera del Festival del Cancionero Riojano, con 16 años. Por eso, este disco es un doble festejo. Porque es la vuelta en un trabajo físico y a la vez la presencia en varios escenarios…

Si bien hay varios estilos, la chaya predomina. Porque escuchar a Martha es escuchar a La Rioja. Voces quebradas, voces sentidas, voces que no callan, comprometidas. Por eso, el disco comienza con una cueca chayera “La Federala” (Julio Zalazar). Porque “para ser federal se necesita, vinchita colorada riojana y el alma lista”. Y eso es lo que transmite alguien que ha andado mucho, pero no quiere bajarse del camino.

Cuando “está creciendo la albahaca” y “la esperanza de encontrarte en carnaval” es porque está sonando “Amor y Pujllay” (Carrión y Matta), una chaya que es una declaración de amor. Le continúa “Coplas atada con chala” (Pancho Cabral) para hacernos entender que la tierra “colorada se prende en el alma”. Lo mismo que “Tierra roja, luna y sol”, un huayno de Francisco Godoy (quien además es quien toca todos los instrumentos del disco), que nos hace ponernos en su piel y entender eso de “cuando el silencio me atrapa, La Rioja se vuelve añoranza en mi voz”. Es tan cierto en ella…


 TESTIGOS DE LA PASIÓN 
El cuarto tema es una canción de la que es compositora y la música es de Daniel Altamirano. “Cuando de ti presiento” es la confirmación de que a veces, las formas no importan si se canta desde las entrañas. Pese a que es un tema muy cuidado, lo que genera escucharla, va más allá de una simple entonación.

Lo mismo pasa con “Canción para un sueño de cristal” (Luis Bal), y en “Zamba del ángel” (Petrocelli – Díaz), Zamba de usted (Luna – Ramírez), clásicos que ayudan para entender esta parte del disco: “Amor puro”.

Amargura”, una chacarera de Julio Argentino Gerez, y “Carnaval de los pobres” siguen una lista que, en la última chaya del disco, tiene uno de los puntos más altos. El poeta riojano Julio Zalazar, encontró en Martha, una de las mejores voces para recitarlo y cantarlo. Porque ella va con “caricias de harina y perfume de albahaca”, buscando al carnaval. Es que en febrero, pocas como ella pueden decir: “Soy la chaya”.

“Cariño malo”, un vals de Augusto Polo Campos, culmina este trabajo. Pero antes de este ritmo sentido, hay un huayno –nuevamente de Godoy- que explica  mucho este Corazón Chayero, y es el tema La música va conmigo. “Esta es mi vida también, es mi camino” suena de fondo, mientras se lee en el librito por parte del Profesor Gustavo Molina, que “tiene sonoridad de raza originaria que pobló la antigua herencia de los Andes… Por eso sus cantares son el eco de nuestra subterránea y gloriosa tradición”.

Escuchar este segundo disco de Martha, es entender que siempre quiso hacerlo. Porque como dijo ella cuando lo presentó: “Hace cincuenta años que estoy acá, para demostrar que se puede y que la vida es un momento”. Ella agradece no haber perdido la capacidad de emocionarse cuando escucha lo que grabó. Nosotros tampoco. Descubrir este disco, su Corazón Chayero (su constante momento) es eso.


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