Notas
ENTREVISTA


08/11/2016

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RECORDAR


Cultora de la canción sutil y después de un tiempo alejada de los escenarios, la compositora entrerriana presentará “Retrospectiva” en Café Vinilo. Junto a Carlos Aguirre y Jorge Fandermole, forma parte de un grupo que indaga entre sonoridades que se alejan de lo comercial y que tiene un público que busca la complicidad en lo pequeño. Y eso, en la época de las estridencias y la velocidad es, no solo necesario sino un gesto de revolución dentro del paisaje cultural actual.


Antes del encuentro, dialogó con FolkloreCLUB y se definió como “una mujer que canta”. 
 
Tus composiciones son un elogio de la sutileza en un contexto musical que exagera su amplificación ¿dónde nace esa persistencia ese matiz, un poco a "contrapelo" con la "industria"? 
Creo que es parte de mi esencia, de mi infancia pueblerina, del canto suave y sin estridencias de mi mamá y de mi abuela. De sentir que no hace falta gritar para que se escuche. Nace de haber tenido un universo diáfano donde el pájaro es el canto del río. No tengo otro modo de sentir la música. 

En este sentido, ¿creés que hay un nuevo lugar o un público que busca  tu propuesta, como la de Fandermole o Aguirre?
Sí, creo que hay un gran abanico de gente que quiere y apoya esta estética. Que le gusta saber que el que tiene a su lado en un concierto es su cómplice en la estética. Y por suerte han aparecido lugares (después de haberse clausurado muchos) que albergan estas propuestas. 

Llevás un tiempo alejada de los escenarios ¿qué motivó ese paréntesis? 
Es muy largo de contar, pero básicamente sentí que mi estructura psíquica ya no estaba para seguir cantando en el escenario. Que todo me pesaba, que el esfuerzo de toda la vida se había multiplicado y que yo ya no podía soportar ese peso. Nunca dejé de cantar. Sólo me alejé del escenario. Necesité unos años para replantearme cosas de mi vida y de lo que estaba ofreciendo como cantante. No me gusta definirme como tal. Prefiero decir que soy una mujer que canta. Esa frase me ayuda a entender que la que está arriba del escenario no soy yo sino la música. Que uno es un vehículo para que esa música pueda llegar y conmover a la gente. 

Pronto volverás con "Retrospectiva", junto a Diego Romero ¿apareció en vos la necesidad de mirar hacia atrás para tomar impulso? ¿cómo imaginás este regreso? 
Si, fue un poco así y porque empecé a pensar que si no retomaba ahora, no lo haría más- Pero por sobre todas las cosas, recuperé el deseo que había perdido. En esa transición hasta dejé de emocionarme con la música. Yo confiaba en mis tiempos, y así fue. Una mañana me levanté y me dije: quiero volver a cantar. Me puse a buscar músicos posibles para que me acompañen en mi proyecto y apareció mágicamente una amiga mostrándome a  Diego Romero (porque aún sin saber que estaba buscando un guitarrista, le pareció que me encantaría) Le escribí un correo explicándole mi situación y accedió en el momento. Diego además de ser un delicado y talentoso guitarrista, es una persona hermosa con la que congeniamos rápidamente en estético y en lo personal. De manera que siento que le debo mucho a él el no haberme "echado para atrás" en mi decisión.

A lo largo de tu carrera, has conformado dúos con  Walter Heinze y el Negro Aguirre entre otros ¿este dueto con Diego es, de algún modo un retorno a los orígenes? 
Totalmente. Siento que nos conocemos hace años y que hablamos el mismo idioma musical al igual que sentí con Walter y que siento con el Negro. 

Hablando de génesis ¿cuál es tu recuerdo más antiguo respecto de tu amor por la música, aquello que marcó tu vocación de maestra y cantora? 
No tengo registro de cuándo empecé a tocar la guitarra y mucho menos de cuándo a cantar. Estuve signada (no lo dudo en absoluto) por haber nacido el Día de la Música. Mi mamá me contaba que con mis tres hermanos mayores no hizo lo que conmigo sí: me tenía en la panza y le pedía a Dios que me gustara la música. Y así fue.  En mi casa se cantaba mucho. Mi abuela materna vivía con nosotros y cantar a tres voces con ella y mi madre era moneda corriente. Así que nunca me pregunté: " Qué voy a hacer cuando sea grande?". Terminé la secundaria en Victoria, Entre Ríos, me vine a vivir a Buenos Aires y todo se dio como si nada. Nunca sentí que llegaría y que empezaría de cero porque desde los 10 años ya tocaba y cantaba en vivo.
 
Este año se cumplen 25 desde tu primer trabajo  "Tibia luna de mayo", de 1991 ¿qué se mantiene y que ha mutado en vos y en tu música desde entonces? 
¡Cuánto tiempo! No me había dado cuenta. ¡Es increíble! Creo que se mantiene todo intacto. El amor por las canciones que interpreto y por las que son de mi autoría. Se mantiene la idea de tocar con amigos músicos y no con sesionistas que quizá, por ser su trabajo, no se entusiasmen con mi proyecto. Siempre tuve y tengo la suerte de tocar con músicos a los que les gusta sumarse a mis canciones con amor y dedicación. De eso le estoy muy agradecida a la vida.

¿Cómo te vinculás con el mapa folklórico actual?
Esta es una pregunta complicada. No siento que cante exclusivamente folklore, me siento más cancionista. Ya sea por las composiciones mías o de las que elijo. Aunque cante canciones del Cuchi Leguizamón o vidalas anónimas, las siento como canciones libres, como para poder darle mi impronta sin que eso le quite la esencia del género. Estoy muy relacionada con músicos que hacen folklore pero que tienen la misma mirada que yo. Creo que son gustos, nada más. Por ejemplo, me encanta escuchar una chacarera por Alfredo Ábalos pero particularmente no puedo cantarlas. No siento que tenga la actitud para hacerlo. La chacarera requiere de un tipo de expresión que yo no tengo. Hablo de una expresión más para afuera y yo me siento más bien intimista.

 LA FECHA 
Sábado 12 de noviembre, a las 21 en Café Vinilo (Gorriti 3780). Marcela Passadore (Canto, guitarra y percusión) y Diego Romero (Guitarra y voces). Invitada: Silvina Garré.


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