Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA

Foto: Sergio Manes


23/09/2016

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RECORDAR


Una introducción instrumental de las salinas, de esos lugares donde Mery se crió y lo llevó a su disco. Pero llevarlo a la música, es más difícil. Salvo que los músicos sean José “Pepo” Gómez en bajo, Daniel Soria en guitarra, José “Negro” Gomez en batería, Mario Tozzini en teclados y uno de los invitados que ya aparecía: el “Mono” Izarrualde. Así, empezaba el pasado jueves una nueva edición de Disco es Cultura, en la ciudad de Córdoba, donde Mery Murúa presentaba el número 208. Donde ella presentaba el tercero suyo, llamado Sal.


Elegante, como la ocasión lo ameritaba, Mery Murúa entró y se sentó y comenzó a regalar su voz y los temas. “Nadie puede inventar el amor” cantaba en Resolana, pero el cariño en el ambiente sí. Y ella es la responsable de que todos vayan a escuchar y reírse con “La Mery”. Así, como se dice en Córdoba, a alguien íntimo y apreciable.


El Teatro Real, con un sonido que nunca deja que desear, era el lugar perfecto para este show. Para los arreglos, para los momentos, para las luces de la noche. Ocupado casi en su mayoría, que ovacionó cada tema y a medida que pasaban, con más fuerza.


"Noche mágica y especial", comenzó diciendo Mery, para continuar: "Es revivir esa noche en que grabamos este disco, hace un año. Es renovar el esfuerzo con los muchachos y revivir en el encuentro, la magia que prodiga la música". Para luego dedicarle el show a Raúl Colombo, productor muy querido por el ambiente en general y por ella en particular.


La fiesta ameritaba una copa de vino, más que de agua y en primera instancia a la virtuosa y bella Paola Bernal, como invitada para compartir escenario. Violeta, la hija de Murúa, “andaba por ahí” y recibía el tema Tu mama calma. Pero el regalo se amplió, para todos los presentes. Que se sintieron acariciados por ese tema.


 QUE SEAS VOS, MERY 
La voz de Mery, que trae desde su Cruz del Eje natal, no solo tiene fuerza y personalidad, sino que cuenta con una delicadeza para cantar los temas que así lo requieren. Tal es el caso de lo primero, cuando llamó al segundo invitado. Fue alguien que se destaca en su Rosario natal como futbolista, pero más y mucho más como armonicista. Franco Luciani, era el segundo invitado. Ese “purrete” que conoció hace diez años y que se llegó para acompañar. “Este disco me lleva a los paisajes de mi infancia y a la voz de mi vieja que cantaba tango”, dijo antes de cantar Que seas vos sonó, como anticipando a lo que pasaría días después. Lo que pasaría y pasó, es que fue seleccionada por concurso como la nueva voz de la Orquesta Provincial de Música Ciudadana de Córdoba. Que seas vos, que seas voz, que seas lo que estás siendo. Que sea un acto de justicia artística.


Luego del momento del rosarino, que tocó solo Garúa, Río Rebelde y Te recuerdo Amanda, continuaron en la velada. Esta última con ese ser “que llena todos los espacios con luz, cuando aparece. Un amigo, un padre, un hermano, un músico que la historia de nuestro folklore va air poniendo como prócer” como Rubén “Mono” Izarrualde.


Una versión por partes con bossa nova, de un tema emblemático del “Cuchi” Leguizamón como Zamba para la viuda hecha por músicos a la altura de semejante obra, que cierra el disco, cuyos arreglos los hizo Horacio Burgos. Aroma del Lugar, de Emilio del Guercio, y Mandarino, luego de “relajarse”, sonaron. Este último, un aire de Bossa Nova, con Juan Iñaki como invitado alguien muy cercano para una canción muy íntima, que la explicó así: “Vine gestando durante mucho tiempo este disco, en mi cabeza… Sal tiene que ver con los paisajes de mi infancia, entre Milagro en La Rioja y Cruz del Eje. En el ir y venir estaba la punta de las salinas grandes, que era un lugar que generaba sensaciones mágicas. La tierra tan blanca y alguna que otra parte verde. Para mi es una invocación a esa infancia donde fui tan feliz, donde me cuidaron mucho las mujeres de mi familia”. Ese cuidado y esas sensaciones mágicas, son las que forman parte del “cordón umbilical” para con su “violetita”, a quien le regaló un mandarino plantado cuando ella nació, para que tuviese la misa edad. Un gesto, de lo que no hace falta escribir más nada.

BUENAS COMPAÑIAS 
Con Alma Mora, cantó en flamenco Luna de Tartagal. Sí, porque se acomoda a cualquier género, a cualquier ritmo de una manera envidiable. Viernes de salamanca, un viaje a su niñez “donde en los viernes santos, había que matar a todo bicho que caminara. Porque el diablo andaba suelto y se podía meter en cualquiera de ellos”. Parecía que andaba matando bichos Emilce Marcolongo, pero no… zapateaba y hacia que la misma cantautora dijese “qué energía de esa chica”.


El tema con el que terminó (y antes de los bises, Flor de Lino y El arriero, con un momento a capela al borde del escenario) fue el que da nombre a su disco. “Corre en mis venas es mi cantar, sal es mi tierra, son mis salinas el mar, principio y final”. Así llenaba cada rincón del Teatro, con todos los invitados a la par, y una especie de manifiesto tan sincero como lindo.


Nos tomamos el tiempo de hacer esta nota, porque queríamos incluir el premio/reconocimiento que ganó Mery. Que en realidad es un logro para el público que la escuche. Porque queríamos oír de nuevo, a una de las voces más lindas e importantes de la música de raíz popular. Porque queríamos reírnos de nuevo con sus chistes, porque queríamos pedirle de nuevo sus letras, sus interpretaciones, su sal… que no hace falta dejarla en la mesa, para que otro la agarre. Que se puede dar en la mano. De parte de ella, jamás traerá mala suerte.


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