Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


17/02/2016

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RECORDAR


Salir un domingo a la ruta con un mate calentito, cámara en mano, y la posibilidad de visitar un lugar tan lindo como cercano; y es tan cercano que no nos detenemos a ver que está ahí, a hora y media de La Plata. Nos ofrece un lugar tranquilo, las termas, y un hermoso paseíto, bordeando el Rio Salado, con un atardecer que nos pinta el mejor de los paisajes.

Allí también nos esperan grandes amigos, que además de ser nuestros anfitriones, nos dan la posibilidad de sumergirnos en el mundo cultural del pueblo (como sus propios habitantes lo definen), y nos van anticipando las expectativas para la noche.
La gente espera todo el año este festival, sale todo el pueblo a la plaza para ver a los artistas que rara vez vienen acá a dar este tipo de shows ¬-comenta José María- mientras contempla cómo el sol se esconde detrás del terraplén del río.

Al caer la noche, me dirijo hacia la Plaza 1° de Agosto, donde se encuentra la vieja estación del Ferrocarril y un antiguo cartel, típico de las estaciones ferroviarias de los distintos pueblos, anuncia que estamos en General Belgrano. En la plaza, además del escenario donde se desarrollará el festival, se instaló una especie corral hecho de vallas metálicas donde están las locaciones de las personas que tímidamente se van sumando, y que pagaron su entrada para acceder a los mejores lugares para ver el espectáculo. Aunque la mayoría elige acomodarse detrás del cercado con sus reposeras y mates para combatir la fresca de la noche, que sorprende después de tanto calor durante el día.

En una especie de abrazo artesanal por toda la circunferencia, se ven los puestos de los artesanos de la zona, que aprovechan la multitud para poder mostrar y vender algunas de sus creaciones. Y por último el aroma te lleva a recorrer los puestos de comidas que con la brisa me va haciendo chusmear los precios de las delicias festivaleras, porque ese tan rico olorcito empieza a dar hambre.

Mientras me ubico cerca del escenario, se van asomando los presentadores del festival, y anuncian la apertura de la última noche del 23° Festival Mayor de Tango y Folklore de General Belgrano, pronosticando grandes deleitaciones, con semejantes artistas como Leandro “Lele” Lovato y Los Chaza, cerrando esta gran noche “El Gran” Pedro Aznar.

La Noche empieza a descubrirse con muchos matices. Minutos antes de las nueve se presentan con los ganadores del Pre Festival, y los ballets y grupos de danzas de la zona, que decoran el escenario con sus vestuarios y coreografías. Tampoco puede faltar el tango, que si bien el festival destina un día para poder escuchar a los grandes artistas de este género, hace presencia en esta noche, con un grupo de jubilados que nos agasajan con este baile popular.

Van pasando los diferentes artistas y me encuentro con algunos grupos como por ejemplo estuvieron los chicos de La Trifurca, quienes interpretaron algunos temas del siempre recordado Raúl Carnota, y Silvana Di Matteo, una joven cantante y compositora belgranense, que nos endulzoó los oídos con su voz, interpretando temas de su autoría y regalándonos un muy bello “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, de Rodolfo “Fito” Páez, que me puso la piel de gallina.

A eso de las 23 hs, Los Chaza se hacen presente en el escenario. Esta banda platense, conformada por 5 músicos que disfrutan y hacen disfrutar del show, con su potencia y arreglos estridentes que te golpean en el pecho e inevitablemente te hacen golpear el piecito en el piso y moverte al ritmo de la música. El gato de Charly, la Firmeza y la Arunguita, hacen bailar a la muchedumbre, seguidos por una trilogía de gatos, que a mi humilde entender es unas de las interpretaciones más potentes que he escuchado en estos últimos festivales incluido en su último disco en vivo, también en formato DVD.
Estos ya reconocidos artistas por la gente de la zona, hicieron vibrar la noche que nos empieza a preparar para lo que se viene.

La noche comienza a ponerse más fresca, los arboles nos cobijan del rocío, y la luna se asoma por encima del escenario, los locutores anuncian ahora a Leandro Lovato y la plaza estalla, en su pico máximo de gente, y al son de ese violín bailador, la gente está esperando que continúe la fiesta, y el “Lele” no les falla.

Con tremendo despliegue sobre el escenario (y debajo también) entre tanto gato y chacarera, hizo explotar en un aplauso a la gente. El punto más alto, sin duda fue cuando al compás de “Quiero ser tu sombra” bajó del escenario y empezó a recorrer el público, y caminando por entre la gente nos fue imposible a todos no soltar un “es un genio” aludiendo a la humildad con la que se acercó a las asombradas personas sentadas desde sus sillas que lo veían pasar, con sus celulares, tablets o cualquier cosa que pueda hacer posible capturar el momento, y guardarlo como un gran recuerdo.

Siguiendo su recorrida musical por esta hora y cuarto de espectáculo, también nos encontramos con un pequeño homenaje a Tamara Castro con su chacarera “La Tamara”, incluido en su disco Mi esencia, donde pude ver bailarla a mucha gente a lo largo y a lo ancho de la plaza, chicos, grandes, adolescentes y viejos, todos unidos bajo el mismo ritmo, casi sincronizados en su bailar.
Y para terminar su show, invito a los chicos de Los Chaza a tocar algunos temas, donde en un aluvión de músicos en el escenario, se podía ver varios guitarristas, los dos bombistas compartiendo instrumentos, las voces mancomunadas, y el tan hermoso gemir de los violines, como si fuese un contrapunto, donde cada violín engalanaba cada vez más la noche belgranénse.
Y por último y después de unos largos minutos de preparación técnica y puesta a punto, llegó el tan esperado Pedro Aznar, con un despliegue importante de instrumentos y de musicalidad inapelable, interpretó un gran repertorio del cancionero popular argentino y latinoamericano.

Arrancando con “Quebrado” y siguiendo con temas como “Deja la vida Volar” de Victor Jara, nos fue sensibilizando con una seguidilla de zambas, interpretándolas, solo él con su guitarra, sin mediar palabras; haciéndonos llegar hasta las lágrimas con “SI llega a ser Tucumana” mientras sobre su cabeza se desplegaban imágenes de la inmortal Mercedes Sosa, logrando el silencio pleno de la multitud.

“Zamba para olvidar” y “Piedra y Camino” también sonaron a lo largo de este fragmento del espectáculo, sumándose también “A primera Vista” y “Rencor” q no se hicieron rogar ya en un espacio mas distendido del show. Y ya después de una hora de espectáculo, terminó a puro rock nacional, con la mítica canción “Mientes” compuesta en conjunto con Charly García, haciendo hablar a su Bajo y dejándonos a todos con ganas de más, en medio de una lluvia de aplausos aclamando el bis.

Minutos después aparece con una caja coplera en mano, para hacernos cantar a todos, “tan alta que esta la Luna” de Quilapallun, haciendo sonar la caja en la noche y el silencio entre en copla y copla, no fue más resultado del clima que se había generado.

Me fui queriendo volver a Belgrano, con entusiasmo de poder disfrutar más noches como esta. Que asi sea.


Por :

Diego Nucera

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