Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA

La tercera luna de Cosquín llevó la fiesta riojana y el paisaje salteño a la Próspero Molina. Una noche donde todo lo que se vio arriba del escenario, fue un viaje para fortalecer el corazón que siempre espera por aquellas tierras.


26/01/2016

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RECORDAR


El periodista Mauro Kunath, avisa que no va a cubrir Cosquin. "Estoy cerrando con algún medio para ir a la Chaya. No quiero plata, sólo que la cámara no se me llene tanto de harina" avisa. Entonces uno piensa que no sabe lo que se pierde al pie del cerro Pan de Azúcar.


Después del fuego, el agua que caía para aumentar el olor a albahaca que llegaba desde toda la plaza y del escenario. La peperina y la albahaca se mezclaban. Todo era un cumulo de aromas y sensaciones, para recibirlo a él. Sergio Galleguillo -el chayero mayor, como lo presentaron- fiel a su costumbre hizo que el público no pudiera sentarse. La gente harina en mano, brazo en alto y nubes de polvo, se maquillaba las penas mientras escuchaba “Que linda que es La Rioja”, “El camión de Germán”, “Carnaval en La Rioja” y “Margaritas”, el tema más “relajado” por pedido del cantante, para pedir que no haya más mujeres víctimas de femicidio.


Si de mujeres hablamos, la “Bruja” Salguero fue la encargada de llevarnos hasta allá o traernos La Rioja, cuando todavía seguía en el eco el número anterior. La tercera noche tuvo eso: ganas contenidas y alimentadas de ir a la tierra de Ramón Navarro y poder entender más y mejor lo que se genera año a año, febrero a febrero allá bien pegado a la Cordillera de los Andes. Cantó “Sol de los Amdes” con Bruno Arias, quien llevaba una remera de Claudio “Pocho” Lepratti, para que se sepa que en la fiesta también se puede protestar. Que el ritmo a veces, solo debe acompañar a las buena letras. Ella cantaba, bailaba y embrujaba… Y en sus brujerías cautivó a la gente que no podía ya dejar de lado la algarabía con temas como “Olor a Carnaval”, “Canto”, “El enharinao” para gritarla al Carnaval riojano “solo venís a tentar”.


LA LUNA TAMBIÉN ES DE CAFAYATE
En la noche del recorrido, la ruta nos llevó hasta Salta por un momento. Fue una "escapada" necesaria. Mentalmente y " almamente” todos fuimos hasta Cafayate para estar en las noches de la Serenata. Para que los duendes despierten y conmuevan, para que el paisaje nos abrace, para que en alguna oportunidad sea más que imaginación.
Fueron unos 15 minutos en donde la Delegación de Salta, compartió postales de su provincia. Se cumplió el objetivo, así, que habían dicho en la conferencia: “Que la gente quiera ir a Salta, que quieran conocer la provincia”. Y eso lo lograron tocando los puntos más importantes, en música, danza e imágenes. La Atardecida, que nos traía a Eduardo Falú y Manuel Castilla. Y después la invitación “casi turística” con los lugares y sus canciones como “La saltita” de Roberto Ternán, cantada por Alma Carpera. La gente agradecida y conocedora de la lindura de Sallta.


SOLTAME CARNAVAL
Hubo otro riojano en una noche, que era una muestra de lo que puede ser el segundo mes del año en La Rioja. Hubo un riojano en el escenario que en pocos minutos demostró mucho. Mariano Luque, junto a su banda, y la coplera Marta Chancalay regalaron más “Carnaval de la Rioja”. Para pedirle que no nos suelte esa festividad y que él no suelte jamás su guitarra.
Festejó “poder decir las cosas ahora en esta plaza donde estuvieron Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa”. Entonces el compromiso con todos y con los suyos: “Para nuestro Enrique Angelelli que fue asesinado por la dictadura asesina militar, “De sangre cosecha y rebelión”. Ese tema acompañó a “Sembrando Nostalgias”, “Peregrinos” y al mensaje para sus hijas de que el único legado que les puede dejar es: “Jamás claudicar un sueño”. Pavada de herencia ¿no?


La noche llegaba al final, pasando por el humor del Chango Juarez, y la voz potente y sensual de María Luz, para que el “Chaqueño” Palavecino cerrara a pura multitud la jornada. Con su atuendo típico, la guitarra negra y una banda que suena realmente muy bien, la gente pudo disfrutarlo una vez más. “La sin corazón”, “Culpable”, “Adiós amor mío”, “Cuando llora mi guitarra”, entre otros éxitos llevaron la noche hasta pasadas las 4 de la mañana, para alegría de toda la plaza.


El bullicio de la gente se iba dejando atrás. La noche comenzaba a dormirse, cuando sentímos que el corazón estaba más fortalecido. Estaba más enamorado que antes de esas dos provincias que tuvieron su aporte. Retumbaban las palabras de Mauro Kunath, de no querer tanta harina en su cámara, pero sí en su rostro. Entonces dieron muchas ganas de ir. Muchas ganas de seguir viajando luego de la noche. Porque, ¡pobre de mí! Ya sé lo que me estaré perdiendo.



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