Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA

Canciones para un mundo nuevo

15/05/2005

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Raly Barrionuevo regresó a Buenos Aires para presentar toda su música en el teatro ND Ateneo. Quizá el ambiente perfecto –espacio acotado y cálido, excelente sonido- para un artista que a pesar de haberse convertido en masivo, conserva aún eso de estar piel a piel con la gente, eso de compartir un escenario como si fuera el patio de su casa en Frías. Todo es folklore en Raly Barrionuevo. Desde una vieja chacarera –“a las viejas siempre hay que tocarlas”, bromea- hasta el más puro sonido eléctrico adosado a canciones tan fuertes como Hasta Siempre o Tu estrella -dedicadas al Che Guevara-, un estilo que el artista convirtió en marca registrada La noche comenzó puntualmente a las 21 horas, cuando la Chacarera del Mishki Mayu, El Guajchito, La Rafa Touriño (dedicado al artista plástico Rafael Touriño Cantos, fallecido el año pasado quien entre otros diseñó la escenografía de la peña del dúo Coplanacu en Cosquín) Ey Paisano y Oye Marcos, todos de su último disco, anticiparon lo que vendría, una selección de temas impecable, que incluyó no sólo éste último trabajo discográfico sino todos los anteriores: El Principio del Final, Circo Criollo y Población Milagro. Así desfilaron en la voz, guitarra y armónica de Barrionuevo, la guitarra de Ernesto Guevara, la percusión de César Elmo, Cristian “Mono” Banegas en bajo y los coros de Mariela Carreras, Somos Nosotros, Circo Criollo, Eva Luna /Te Recuerdo Amanda, La Dorada, Sólo Tus Ojos, Zamba y Acuarela, El Activista, Es cierto, Mariana, una versión casi bossa nova de Si Acaso Vuelves (dedicada a su madre) y mientras afinaban las guitarras, la excusa perfecta para Una Mujer, último tema de Ey Paisano, a capella, dedicado a todas las mujeres latinoamericanas. Momentos especiales contribuyeron a completar un concierto maravilloso: primero una invitada de lujo, Hilda Lizarazu, a quien Raly conoció en Córdoba, y con la que compartió una zamba de Agustín Carabajal, La Rubia Moreno. La excelente voz de la Lizarazu no sólo brindó prestigio a la noche sino que construyó un dúo con Barrionuevo más que interesante. Luego de un homenaje a Jacinto Piedra con la Baguala del Desengaño, llegó nuevamente un repaso a los maestros para las viejas composiciones del folklore argentino, con Achalay Tierra Mojada, La Aguaterita, De Ahicito y La Algarrobera. Con Oye Marcos y Ey Paisano vinieron los bises y el final. Como nos tiene acostumbrados, Raly Barrionuevo dio cátedra de buen gusto y excelente nivel musical. No solo deja ver su talento como músico y compositor, sino que mantiene su capacidad para contar historias que tienen que ver con lo social, las costumbres, lo ancestral y el compromiso que lleva en su canto.


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