Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA

La década del poncho


26/11/2005

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RECORDAR


Soledad Pastorutti festejó el sábado 26 de noviembre en el estadio Pepsi Music (ex Obras Sanitarias) sus primeros diez años de carrera, en un show energético que duró más de dos horas.

Si esperabas que La Sole te sorprendiera desde el escenario con las invitaciones de los iconos principales de su consagración y crecimiento como Cesar Isella, Horacio Guarany, Julio Maharbiz o sus padres. Ver a Natalia en una actuación inédita, una torta de varios pisos o un llanto desgarrado por la emoción de un aniversario musical...mmm.... te equivocaste porque nada de esta lista, que seguro deja escapar algunos detalles más, ha ocurrido.

Sin embargo, el recital rompió la cadena de los cuestionamientos de aquél Cosquín del 96 que hablaban únicamente de carisma, y sólo dejó en pie una base artística sólida. Esa construcción le llevó diez años de trabajo a esta provinciana que deshojó, con el paso del tiempo, árboles de todas las especies, y hasta se encontró con el rey de la selva pero nada la detuvo.

El inicio del show lo entonó una proyección de imágenes con la que se echó un vistazo por los primeros festivales que participó. En ese entonces, una pequeña de 11 años le dedicaba una canción a quien la hizo andar por el camino del folklore, el que la subió a los escenarios y le regaló el publico, “porque estos aplausos no sólo son para mi, sino que también para el único padre y hombre de mi vida”, expresó Soledad con una total ternura de niña.

El video también mostró el momento en donde cuentan el punto de partida de su carrera: Cosquín. Enero del 1996 cuando el conductor del festival, Julio Maharbiz, la presentó como “una muchachita que se llama simplemente Soledad”.

“Se dio a conocer en Cosquín porque se había destacado en las peñas y todo el mundo comentaba del éxito que tenia esa chiquilina”, le recordó Maharbiz a FolkloreCLUB, y agregó que“la comisión organizadora del festival accedió al pedido del público que la quería ver en el escenario mayor, y entonces su presencia se concretó con un impacto realmente espectacular, porque al promediar la primera canción ya las personas se había puesto de pie y la aplaudía fervorosamente”.

Julio Maharbiz fue animador oficial de Cosquín desde el año 1963 hasta el 2001, “cuando uno tiene tanta experiencia adquiere un conocimiento muy grande de la reacción del público, y el ángel de un artista como Soledad le permitió conquistarlo inmediatamente”, confesó el conductor, pero la cargó con la responsabilidad de seguir con la conquista del público joven “porque es el símbolo de una juventud argentina que tiene vocación y pasión por el arte popular de nuestro país”.

Pasadas las 21:20, la platea, que parecía una hinchada de fútbol, se puso de pie al notar la irrupción de su estrella. La Sole abrió la música vestida con una camiseta argentina con la estampa del número 10 en la espalda y con una canción que seria el lema de la noche: “La fiesta”. Continuó con una acelerada interpretación de “Chamarrita de una Bailanta, ”Si de cantar”, “Garganta con arena” y “Adonde vayas”.

“Si ustedes supieran lo que pasa por dentro de nuestros corazones cada vez que tenemos la oportunidad de subir a un escenario. Todo el armado, lo que significa llegar a este punto en donde por ahí hay cosas que nos gustan y otras que no nos convencen, todas las inseguridades, pero mas allá de eso nunca vamos a dejar de planear esta parte, la más linda, porque es una comunión que tenemos desde hace un largo tiempo”, disparó Soledad las primeras palabras hacia sus fans, y continuó: “muchas gracias porque en estos 10 años no han sido en soledad, han sido en soledad pero en compañía de ustedes, porque la verdad nunca nos hemos sentidos solos”.

El canto del feliz cumpleaños no se hizo esperar y un centenar de banderas con los nombres de los club de fans o frases con leyendas de agradecimiento, no paraban de flamear en lo alto. Algo natural en una cancha de fútbol o una moda que se estila más en el Rock, pero lo cierto es que las banderas de telas que llevan a sus shows es otra de las particularidades que ha provocado el fenómeno Soledad.

En el tema “Nunca me fui” repitió una y otra vez el nombre del pueblo que la vio crecer. Plasmó con su propia tinta los colores de una infancia en Arequito y sintió orgullo al cantar: “Y nunca me fui, donde miro esta mi pueblo / como olvidar si esa niña todavía vive en mi / soy lo que soy, siempre llevo lo que fui / y como olvidar que en Alen y San Lorenzo (por las calles de su casa) iba a empezar este camino que aún no escribe su final”.

Natalia apareció en las canciones “Sapo cancionero”, “Zamba de usted”, “De mi madre”, y la interpretación individual de “Si Supieras” más el desplazamiento de 10 bailarinas sobre las tablas y el espectáculo de bombos y malambo de 14 hombres, le permitió a Soledad realizarse el segundo cambio de vestuario: prendas ajustadas de color banco, que hasta el sombrero hacía juego.

Casi en el final se vivió el pico más emotivo. Con el acompañamiento de dos guitarras, una ejecutada por su productor Afo Verde, Soledad hizo un balance de la década musical con los fraseos de “Brindis”. “Tantos desiertos que cruce, tantos atajos que esquive / tantos incendios provoqué, tantos fracasos me probé / es que siempre voy atrás de lo que siento, cada tanto muero y acá estoy / porque los días se nos van, quiero cantar hasta el final / por otra noche como esta doy mi vida”.

“Yo soy la que arma el show siempre, pero esta vez es demasiado emotivo porque todo lo que dice esta canción tiene tanto de cierto para ustedes como para mi. La vida es equivocarse, aprender, crecer y cambiar. Siempre me dicen que no cambie pero hay que cambiar, siempre que sea para bien”, así se expresó al terminar de cantar el tema más representativo del aniversario.

También sonaron los clásicos “Déjame que me vaya”, “Yo vendo unos ojos negros”, “Tren del cielo”, el infaltable “A Don Ata” (donde los pañuelos y la pirotécnica de papel picado colmaron las plateas), y no por casualidad “Luces” (que se la escribió para sus seguidores) se la guardó para el final. Parada sola con una guitarra le agradeció a sus fans por tantos años de esfuerzos para acompañarla. Lastima que se notó que se le hace difícil tocar y cantar, pero alguien alguna vez dijo que la intención es lo que vale.


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