Notas
ENTREVISTA

El Instituto de Culturas Aborígenes


28/09/2006

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Entrevista a Teresa Saravia: Desde hace 13 años, la ciudad de Córdoba cuenta con un serio e importante espacio abocado a la capacitación y difusión de culturas originarias. Ubicado en Enfermera Clermont 130 y avalado por el Ministerio de Educación de la Provincia, el instituto dicta carreras como: Tecnicatura en Folklore, Tecnicatura en Cultura Aborigen, Profesorado en Historia, Antropología y Música. FolkloreCLUB dialogó con Teresa Saravia, directora del Instituto. ¿Cómo comienza a trabajar el ICA? ¿Cuándo nace? El ICA tiene 13 años. Fue gestado en el año 1992, con los 500 años del “descubrimiento de América”, en ese entonces se festejaba la llegada del español, del evangelio y la negación de presencia aborigen en Córdoba. Nace la idea, de un grupo de hermanos aborígenes de distintas etnias. Creímos necesario salir a decir la otra verdad; como dice Lito Nebia, “si a la historia la escriben los que ganan, quiere decir que hay otra historia”. Entonces, agarramos esas palabras, que fue una de las cosas que más nos movilizó y salimos a distintos lugares; como escuelas, centros vecinales, universidades, etc. La verdad que fue un desafió que creímos hacerlo en una zona, cuando nos dimos cuenta, nos desbordo - por suerte – y fuimos a distintos lugares de Córdoba, del interior; llevando esa negación de lo que se decía. ¿Con qué actividades llevaban esa negación? Con charlas y testimonios de vida. La idea era que cada uno pueda contar desde su vivencia, como ha crecido, que es lo que ha mantenido vivo de cada una de nuestras culturas, de cada pueblo. Por ejemplo, estaba Jerónima Martínez, que ella es guaraní, nacida en comunidad; estaba Ceferino y Kayupe, mapuches ellos. Con esas charlas, con estos fuertes testimonios llevábamos nuestro mensaje.   ¿Cuándo comienzan a dictar las carreras de nivel terciario? Cuando llegamos al 12 de Octubre (ese 1992 fue un caminar tremendo) nos teníamos que dividir, habíamos formado un panel, donde cada uno iba hablando. Sin embargo, como nos desbordo la exigencia de la gente (por suerte), los pedidos y llamados. Pero cuando llegamos a ese fecha, nuevamente hicimos una reunión, estábamos todos y cansados, pero muy felices y nos dijimos, ¿y ahora qué? ¿qué hacemos? Porque no tenía sentido salir y hablar tanto, contar tanto y compartir con la gente, para que después todo quede en la nada; y vamos a hablar otra vez de lo que fue la llegada del español, entonces dijimos, la forma es a través de la educación. Somos de perfil bajo, por eso nos propusimos poner una academia y enseñar lenguas de pueblos originarios , la parte de historia. También pusimos una materia que se llamaba Arte Culinario, para enseñar nuestras comidas. Nació con esa idea. En realidad, en menos de un mes, la gente misma nos decía, “no”, esto tiene que ser otra cosa, esto tiene que ser un instituto, un formador, y así comenzamos a dictar las carreras, así nace el Instituto de Culturas Aborígenes en el año 1993. Habíamos empezado a hacer los tramites en Buenos Aires, hicimos un giro para cambiar el rumbo de esos tramites, y ellos mismos nos dicen que nos convenía iniciar los tramites en Córdoba en la D.I.P.E. (Dirección de Institutos Privados de Enseñanza). Ellos nos reciben con los brazos abiertos, porque era totalmente renovador, estaba como el bum de lo aborigen, estaba como de moda; y eso nos sirvió. Digo de moda, a veces esta sociedad de consumo te manda a tantas cosas, creo que no hay que criticar y sacar, sino aprovechar cosas que están y allí aprovecharlas para una causa como esta.   ¿Cuál es la visión que tienen como institución? Es muy positiva. El hecho de contar con alumnos, con docentes como los que tenemos. Tratamos de abracar todo lo que se puede, respecto a temáticas para enseñar. De esa manera vimos que no era suficiente con contar la historia, hablar de la historia o de la vida aborigen, también de la presencia africana que ha dejado gran parte de su cultura en esta América. Pero tenemos una visión de crecer permanentemente y de compromiso con nuestro trabajo.   El instituto realiza, permanentemente, actividades que yo llamaría de extensión, donde puede participar cualquier persona, tal es el caso de la celebración del Areté Guasú, de la Pachamama, o el Congreso de Culturas Originarias realizado el año pasado. ¿Tras el éxito de ese primer congreso, es posible una nueva realización de este tipo? Así es, se viene el Segundo Congreso de Culturas Originarias, ya estamos tirando líneas. El año pasado fue muy bonito, muy positivo, muy rico. Queremos enriquecernos mucho más todavía para el año 2007. Creemos que las comunidades originarias nos son comunidades, es decir, no hay presencia indígena si no hay una ceremonia, mitos, leyendas; es parte de nuestra cultura, muy fuerte. Entonces, hoy por ejemplo, hemos estado compartiendo este Areté Guasú. Hablamos con Jerónima y decimos lo importante que es, porque mientras ella estaba preocupada dando las explicaciones del ceremonial, yo estaba atenta a muchos albañiles que venían, y se nota a la legua que son albañiles. Pasaban de largo y luego se detenían. Porque no nos olvidemos que mezclados estamos; ya no tendremos arcos, flechas o plumas, pero estamos entre los albañiles, changarines, empleadas de casa de familia, en el pueblo, allí estamos. En un momento dado, observé que aproximadamente se habían detenido diez personas. Y eso no es casual, y no es por curiosidad, mas de uno estaba reviviendo, lo que sin lugar a dudas vivió en su lugar, y eso es importante. Por eso estas ceremonias, por eso un segundo congreso.


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