Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


11/03/2014

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RECORDAR


Una vez más las coloridas serpentinas, el talco, la albahaca, la espuma y la pintura tiñeron la Quebrada de Humahuaca de carnaval. El pasado fin de semana culminó esta celebración con el simbólico entierro  del diablo que había esparcido alegría durante los días de festejos. La tradición, la música y el encuentro fueron las principales premisas de los mismos en toda la extensión jujeña.

Esta ancestral tradición se mantiene viva cada año con más fervor y concurrencia en la provincia celeste del noroeste argentino. Los lugareños abren las puertas de sus casas para recibir a sus coterráneos aunque también, con más expectativa y entusiasmo aun, a todos los visitantes que se hacen presentes para vivir esta fiesta sinigual.

Miles de almas se acercan para vivir este suceso. Están aquellos que, expectantes, participan por primera vez; los que repiten la experiencia al año siguiente; los orgullosos que cumplen su tercer año consecutivo -como una de las tantas tradiciones lo pregonan-; y los famosos “reincidentes” que van cada vez que se les presenta la oportunidad. Solteros, casados, parejas, familias enteras, amigos y compañeros de trabajo, entre otros, hacen del carnaval un espacio heterogéneo. Sin embargo, una vez pisado el suelo jujeño -paradójicamente- toda diferencia se fraterniza con el talco en los rostros de cada uno, símbolo de igualdad.

Este año el carnaval jujeño tuvo una particularidad que le brindó una connotación más significativa aun. Se festejaron algunos aniversarios como los 60 años de la Comparsa de la Unión Obrera, de Maimará; los 25 de la Comparsa Pocos pero Locos, de Tilcara; y el 10° aniversario de la Peña de Los Tekis.

En el sincretismo de esta celebración conviven el costado religioso, que tiene que ver en este caso con el calendario de los festejos de la Pascua, y la fuerte veneración a la Pachamama (Madre Tierra), a la que se le agradece por los frutos cosechados en esta época del año, coincidiendo con el ciclo agrícola.

Dentro de esta mixtura de creencias y tradiciones, esta fiesta lleva como símbolo emblemático al diablo del carnaval -figura tomada de los pueblos hispánicos-. El mismo es desenterrado el sábado anterior al miércoles de ceniza anunciando el inicio de los festejos. Si bien en cada rincón de Jujuy se lleva a cabo la tradición, dentro de los cuatro tipos de regiones que conforman el suelo jujeño (los valles, las yungas, la puna y la quebrada), en esta última sus raíces se respetan más estrechamente con los antepasados.

Tilcara volvió a ser el epicentro -por concurrencia- del clásico desentierro del diablo. Miles de personas cubrieron su cerro y bailaron al compás de las melodías de la Comparsa Pocos pero Locos, de Los Tekis y de distintos conjuntos locales y de otras provincias.

Tradicionalmente, el desentierro de la Comparsa de La Unión Obrera, de Maimará, se realiza un día después. El domingo luego del almuerzo compartido dentro de la sede de esta comparsa, se realiza una especie de procesión acompañada por los sonidos de los redoblantes y de las anatas que resuenan en el conocido cerro “La paleta de pintor” que brinda un marco natural increíble como todas las postales de allí. Una vez que todos están reunidos alrededor del mojón, que es donde se realizan las ofrendas a la Madre Tierra, se procede al desentierro del diablo de utilería que se pasea de mano en mano por todo el lugar desparramando alegría. Bruno Arias y el conjunto jujeño Coroico fueron las principales atracciones que musicalizaron aquella jornada.

Los Tekis, una de las bandas más queridas de esta provincia, celebraron por su parte diez años consecutivos de su peña que este año volvió a llevarse a cabo en el Tinglado Municipal de Tilcara. El conjunto se presentó durante cuatros noches con su nueva puesta en escena y, además, distintos artistas de diversos lugares del país desfilaron sin respiro por el escenario.

Con su propuesta Rock & Tekis, ofreciendo sus ya conocidas versiones de clásicos del rock y su infaltable música andina, brindaron a los presentes cuatro increíbles veladas musicales que se extendieron hasta altas horas de la madrugada.

La última noche de la Peña de Los Tekis se ha convertido desde las últimas ediciones en un espacio de fusión en donde se pregona su mensaje de hermanar la música. El máximo atractivo de este encuentro fue, por segundo año consecutivo, La Bersuit Vergarabat. El querido conjunto de rock argentino aprovechó la ocasión para presentar un tema que compusieron alusivamente llamado “Tilcara en carnaval”, en el que participaron los anfitriones. Y completaron su repertorio con los clásicos de la banda que hicieron delirar a los espectadores que colmaron el lugar.

Cada poblado de la Quebrada, Patrimonio Cultural de la Humanidad, celebró a su manera el carnaval. Para los lugareños no sólo significa una tradición que se respeta año tras año sino una forma de vida. A lo largo de todo el año los pueblos y sus habitantes se preparan para esta celebración, que una vez finalizada, comienza a pensarse nuevamente para que todos los que se hacen partícipes de esta tradición puedan disfrutarla como se merece. 


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