Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


15/07/2013

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Las raíces de nuestro folklore argentino brotaron con gran sentimiento y pasión el pasado viernes 12 de julio en la emblemática calle Corrientes de la Ciudad de Buenos Aires, donde los integrantes del conjunto Los Pampas deleitaron al público con sus voces y sus tradicionales melodías. Felicidad, emoción y alegría fueron algunos de los condimentos que protagonizaron la mágica velada transcurrida en el Teatro Liberarte.

Ni la espesa bruma que cubría la ciudad ni las desmesuradas demoras de tránsito impidieron que el teatro, situado en pleno centro porteño, estuviese repleto. Cuando se abrieron las puertas del lugar, apenas algunos minutos después de la hora prevista, las sillas no tardaron en ocuparse propiciando de este modo un cálido y colorido ambiente.

Los seguidores de siempre, familiares, amigos, decenas de nuevos simpatizantes y periodistas de distintos medios de comunicación fueron parte de un público muy respetuoso que supo festejar y divertirse con las alegres melodías y, a su vez, supo apreciar en inmaculado silencio aquellas canciones que lo ameritaban. También se acercaron a disfrutar del espectáculo Nicolás Guerrieri (productor musical), Marcelo Predacino (músico y productor) junto a su mujer Guadalupe Farías Gómez (folklorista) y a su hijo Benicio; y Gustavo Paez (integrante del dúo tucumano La Yunta).

Minutos después de las 21 horas, Víctor Torres (voz, guitarra y charango), Nahuel González (voz y guitarra), Matías Demianiuk (acordeón) y los hermanos Guillermo Barnech (voz y bombo legüero) y Gabriel Barnech (voz y guitarra), brindaron un efusivo arranque con “El escondido”.

Las palmas del inicio se extendieron para acompañar la canción de Gabriel Barnech “Estancia vieja”; y todos los presentes corearon con sentimiento la cueca “Los sesenta granaderos”.

“¡Buenas noches Buenos Aires! Es increíble poder estar acá junto a todos ustedes. Los Pampas en calle Corrientes y con el teatro repleto”, fueron las palabras que compartió Víctor Torres mientras esbozaba una gran sonrisa. Una enorme alegría traducida en sus rostros y la enérgica pasión con la que se brindaron a su público a lo largo de toda la función, dieron la pauta del sentimiento de agradecimiento y de felicidad que los envolvía por poder obsequiar su música a todos los presentes.

La primera fuerte ovación de la noche llegó con la interpretación de la zamba de José Ignacio “Chango” Rodríguez, “Luna cautiva”. Más tarde, siguieron compartiendo distintas canciones de su material discográfico, que ofrece un hermoso recorrido por distintos paisajes de nuestro país; y otros bellos clásicos que se perfilan para integrar su próximo álbum. De esta manera sonaron las chacareras “Santiago Chango Moreno” y “Pelusitas de Totora” seguidas por la cueca “Luna viñatera”.

Con la compañía de Leo Eyheramonho en el piano cantaron “Zamba de abril”, del Chango Rodríguez y una dulce versión de “Las golondrinas”, de Eduardo Falú y Jaime Dávalos, a la que todos contemplaron en silencio.

La melancolía propiciada por la canción de Jorge Fandermole “Oración del remanso”, ofreció una vez más una hermosa interpretación musical para acompañar sus sentidas estrofas. Sin respiro, generando un clima totalmente diferente, continuaron con gran energía con “Volver al pago”, una chacarera de Víctor Torres.

Un estreno casi absoluto del conjunto fue el de “Zambita del patio y tierra”, de Los Chalchaleros. Y de esta manera dieron paso al tema que tituló su primer disco: “Coplita de amor”. Esta romántica zamba perteneciente al Chango Rodríguez, un autor que ha marcado a la vida profesional de estos jóvenes, les ha allanado el camino de la música. Donde quieran que suenen o se presenten, Los Pampas son identificados con esta bella canción a la que tanto aprecian.

Promediando la noche que pareció esfumarse efímera, el charango marcó el inicio de una de las canciones más esperadas por el público: “Si me voy antes que vos”. Y, casi sin respiro, sonaron “El avenido”, “Quebradeño” y “El humahuaqueño”.

Luego de este eufórico mix de carnavalitos, el público se dio el gusto de corear la seguidilla de las clásicas zambas con “Cuando el amor se va”, “La nochera”, “Zamba para olvidar” y “Luna tucumana”.

Para la despedida Los Pampas interpretaron “Zambita del musiquero” aunque, pese a que debían terminar su presentación para entregar la sala al próximo espectáculo, tuvieron el permiso de alargar unos minutos más, a pedido del público, a quienes les obsequiaron un festivo desenlace a pura chacarera empezando con “Desde el puente carretero”.

Con un esperanzador mensaje de hermandad y de compromiso social, Los Pampas se despidieron felices con una fuerte ovación. Estos jóvenes que en tan sólo días cumplen sus cuatro años como grupo consolidado, supieron brillar una vez más. No sólo con su música sino con su carisma, su humildad y con el inmenso amor y pasión con el que asumen su vocación.


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