Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


19/03/2013

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RECORDAR


Con el carisma y la alegría que lo caracterizan, Bruno Arias despidió efusivamente su gira carnavalera junto a amigos en un asombroso espectáculo el pasado viernes 15 de marzo en La Trastienda Club, de Buenos Aires. Junto a sus músicos y a artistas invitados obsequió canciones de su último disco Kolla en la ciudad y permitió que la fiesta terminara en las calles de San Telmo.

En la antesala de una noche prometedora, el músico bonaerense Sebastián Cayre en compañía de Matías Serafín (piano), Gonzalo Nuevo (bajo) y Pablo Bañati (batería) compartieron unos temas con el público. El gato “Pa’ que considere” fue el encargado de abrir el repertorio, seguido por “Cosas de viejos” y “El árbol”, una canción en homenaje a los pueblos originarios. Para despedirse entonaron “Chacarera del ángel” y “Por haber nacido aquí”.

Las palmas y los silbidos de los centenares de espectadores que colmaron La Trastienda daban la pauta de la ansiedad que atravesaban por ver a su ídolo arriba del escenario. Las caras de felicidad y las banderas de los pueblos originarios agitadas con orgullo no eran una pincelada más de la velada.

Pasada la medianoche, las luces se atenuaron y el telón se abrió. Y allí estaba él, el más esperado de la noche, el tan querido por sus seguidores, aquella voz que jamás calla, aquel que lleva la lucha de los pueblos originarios como bandera en cada canción y en su vida misma.

“¡Pa! Ahora que somos Consagración empezamos a “bardear”, se abren telones y todo”, fueron las primeras palabras que dijo Bruno, entre risas, apenas apareció tras las pesadas cortinas negras del escenario. Una muestra más de su sencillez y humildad que, pese a haber sido condecorado con el Premio Consagración del Festival de Cosquín dos meses atrás, mantiene intacta su esencia y su mensaje.

El repertorio de la noche fue de lo más dinámico. Si bien el eje central fueron los temas del último álbum Kolla en la ciudad (2012), también aparecieron temas de sus otros dos discos: Changuito volador (2005) y Atierrizaje (2007); y canciones de otros autores.

Ángela Irene se convirtió en la primera invitada de la noche para cantar junto a la banda “Imillita chusca”. De inmediato, el cantautor jujeño nacido en El Carmen entonó con sentimiento “Jujeñito”.

Otro de los invitados fue el santiagueño Pablo Mema, con quien cantó una chacarera de su autoría titulada “Como abrojo de mi monte” y “El gato de los infieles”. Para la chacarera hizo participar a Claudio Sosa que también lo acompañó en “Tristecito”. Claudio fue quien le tendió una mano en sus primeros años en Buenos Aires.

Para hacer lucir a Becho Ribeiro, que lo acompañó a lo largo de todo el espectáculo con su voz y con el bombo legüero, cantaron a dúo “Chacarera para mi vuelta”. Los fuertes aplausos premiaron esta increíble interpretación que tuvo, además, mucha fuerza instrumental de la banda completada por: Ramón Córdoba (guitarra y charango), Agustín Flores Muñoz (bajo eléctrico), Juan José Bravo (batería), Alejandro Salamanca (percusión), Juan Carlos Liendro (flauta traversa) y José Luis Balbuena (vientos).

Más tarde, aparecieron Los Hermanos Herrera -Ariel y Julio- que, como buenos hijos de santiagueños, compartieron música tradicional con sus voces y guitarras. También participó el cuarteto Agayudos, con una chamarrita y, como este año fueron al carnaval de Jujuy, el acordeonista se animó a cantar junto a Bruno y sus músicos “Carnavalito de Coquena y el Ucumar”.

Promediando la noche, Bruno Arias compartió con el público uno de sus sueños que era el de cantar junto al saxofonista Oscar Kreimer. Para cumplirlo, éste subió al escenario y comenzó a tocar la dulce melodía de “Alfonsina y el mar”. Los cálidos aplausos de un público emocionado se transformaron, de inmediato, en una fuerte ovación cuando Bruno se sumó con su voz para obsequiar una sentida interpretación.

La velada contó también con un asombroso solo de flauta traversa del sanjuanino Juan Carlos Liendro; y con la presencia de bailarines al pie del escenario que danzaron al ritmo de “Digo la telesita”, “Changuito voz de urpila” y “Chuschando sueños”.

El cierre del espectáculo fue a pura fiesta con todo el público de pie cantando y bailando al compás de “Kolla en la ciudad”, “Mi locallito”, “Ella baila sola” y, con la presencia de un conjunto de vientos, se despidieron con “Cinco siglos resistiendo”, “Caminantes” y “Los airampos”.

El telón negro se cerró. Aún así, todos permanecieron en el salón cantando y pidiendo por Bruno Arias que no tardó ni un minuto en salir con su guitarra en mano para trasladar la fiesta a la calle. Cual si fuese una serenata, todo el público siguió al jujeño que junto a sus músicos brindó un segundo espectáculo con “El humahuaqueño”, “Caminantes”, “Cinco siglos resistiendo” y “Vienes y te vas”, entre otros.

El frío de la madrugada del sábado no impidió que todos cantaran y bailaran al compás de la música de este “Kolla en la ciudad” que, con su carisma y sus melodías, alegró la noche porteña.


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