Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


19/02/2013

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RECORDAR


La alegría y la diversión se adueñaron de la noche del sábado 16 de febrero en la Peña de La Ribera donde se celebró el inicio del carnaval con la tradicional chayada alrededor del mojón con la presencia del diablo. Pasakana, El Tierral y La Casimiro Brass fueron los encargados de animar la velada con su música en vivo.

Teniendo en cuenta la fecha tradicional del inicio del carnaval, el desentierro del diablo se conmemoró el pasado sábado 9 de febrero. No obstante, nunca es tarde para celebrar dicho acontecimiento y mucho menos cuando de festejar se trata. Es por esto que apareció el diablo el pasado sábado en Olivos para derramar alegría entre todos aquellos deseosos de seguir viviendo este importante suceso.

Alrededor de las 22 horas la peña situada a la vera del Río de La Plata comenzó a ocupar todas sus mesas, previamente reservadas, al aire libre. Cientos de personas se acomodaron en sus lugares para compartir en grandes grupos de amigos o con sus familias enteras alguna típica comida a la parrilla o para disfrutar de unas ricas empanadas.

La cálida noche del sábado fue cómplice de una velada muy acogedora y divertida. El clima acompañó favorablemente la calurosa noche de verano que, por momentos, era apaciguada por aquella suave brisa que provenía del río para refrescar el cuerpo para seguir a puro baile.

Para dar inicio, cerca de las 23 horas comenzó la habitual clase abierta que ofrece Gustavo Romero para aquellos interesados en seguir los pasos de los ritmos folklóricos. Al compás de las sayas todos pronto empezaron a moverse y los niños que rondaban entusiasmados por las mesas comenzaron a jugar con la espuma.

Los carnavalitos, las sayas y los huaynos preponderaron en las presentaciones de cada grupo musical interpretando así aquellos ritmos del altiplano estrechamente ligados al carnaval. Con sus alegres compases se iban formando enormes rondas de las que nadie quería soltarse. La espuma, el talco y los ramitos de albahaca aparecieron dándole más color aún al festejo. Sin embargo, las clásicas zambas y chacareras también formaron parte del repertorio de los músicos abriendo paso al baile en parejas.

Respetando la tradición del desentierro del diablo, a media noche todos fueron convocados a cielo abierto para reunirse alrededor de un arbusto del lugar decorado con serpentinas de colores y albahaca. Allí se produjo el desentierro simbólico del carnaval con la aparición del diablo y con la espuma y el talco lanzados al aire. Todos brindaron con un trago típico para la ocasión repartido por la casa –como es habitual- con el significado de compartir.

Una vez desenterrado el diablo, todos se congregaron en el centro de la pista de baile al aire libre para comenzar a disfrutar de las bandas en vivo que se acercaron a la peña de Olivos para compartir su música en esta especial velada.

Con sus quenas y sikus, el charango, el bombo y la guitarra subió al escenario el conjunto Pasakana liderado por el músico Juan Antonio Guerra (guitarra y voz). En su selección de temas entre los que se destacaron “Viva Jujuy” y “Que le voy a hacer a esa mujer”, también ofrecieron un puñado de chacareras simples y dobles para que los presentes puedan bailar con su compañero.

El grupo catamarqueño que lleva el nombre de la fruta del carbón, la pasakana, animó a los presentes con un cierre a pura música andina con divertidos tinkus, huaynos y carnavalitos. Y, previamente, presentó la chacarera “Añapa y Patay”, que le dio nombre a su material discográfico.

Más tarde, con su banda compuesta casi en su totalidad por instrumentos de viento, El Tierral hizo que todos los presentes bailaran en la pista o desde sus sillas con “Llorando se fue” y “Vienes y te vas”, entre otras. Acompañados por La Casimiro Brass interpretaron canciones de sus discos “Sendero de Greda” y “Empeñados”; y continuaron con el estilo de música norteña para que nadie se detenga.

Tras el último intervalo de la noche, se presentó el músico Chino Luna con bellísimas chacareras y zambas que fueron entonadas y danzadas por muchísimos espectadores.

Ya sin grupos arriba del escenario la música siguió sonando. En algunas mesitas se armaron guitarreadas y los bailarines siguieron disfrutando de las melodías folklóricas para cerrar una noche en la que reinó la danza y la buena onda.

Para continuar con los pasos de este popular festejo, la Peña de La Ribera celebrará el próximo sábado 23 de febrero el entierro del carnaval; y ya está anunciada la presentación en vivo de Tomás Lipán, gran referente de la música jujeña, para dar el broche de oro al último eslabón de la tradición: el carnaval de remache.


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