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PARTES DE PRENSA


30/06/2004

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RECORDAR


El martes 29 de junio de 2004, a las 20.30hs, se nos fue físicamente uno de los cantores consagrados más queridos de nuestro folklore: Gerardo López, integrante del tradicional grupo folklórico Los Fronterizos, conjunto vocal e instrumental. Había nacido un 1 de mayo de 1934.Supo acompañar a grandes de nuestra música popular argentina como Ariel Ramírez (en la primera grabación de la Misa Criolla) y Eduardo Falú.

Francisco Díaz, más conocido como Polito Rojinegro, es uno de esos grandes poetas que no alcanzaron una fama nacional, pero en Salta y en Buenos Aires, es admirado y no es para menos: una vida entera luchándole a la vida, pudo formar una familia junto a Natividad Bejarano y hoy vive contento entre sus hijos Gabriela, Libertad y Esteban, y entre sus nietas Camila y Rosario.

Un hombre simple pero con un gran corazón y una pasión imparable: la poesía, las anécdotas y el día a día en la calle. Publicó en el año 2003 “Calles y Rieles”, donde cuenta anécdotas de su vida de vendedor ambulante y poeta. Divide este trabajo en dos partes: “Buenos Aires” y “Salta”.

En la última parte habla de “Los Fronterizos pichones” y cuenta: “Iba caminando por la vereda de la Plaza 9 de julio de Salta un día de 1953. De pronto lo veo a César Perdiguero que me viene al encuentro. César, el poeta, el periodista de 'El Tribuno'. Y del diario venía. Quería que recitara un par de poemas en un recital en homenaje al Día del Periodista que iba a realizarse en el Teatro Alberdi. Le acepté el convite. El espectáculo estaba programado en dos partes: una con artistas locales, la otra con la 'Compañía de Vedettes y Tango', de Tito Luisardo, que andaba de paso por Salta y con un éxito sensacional. El teatro se colmó de público y cuando faltaba poco para mi presentación, el animador, Alberto Ruiz, se me aproximó para decirme que había unos changuitos que cantaban churo y que, si yo quería, podían presentarse conmigo, ya que estábamos todos en el folklore. Dije que sí. Cuando se acercaron, le pregunté al mas avispao (era un negrito flaquísimo), si tocaba la guitarra, para que me hiciera un fondo musical. Así fue como salimos juntos, los chicos adolescentes y yo. Ellos tenían una alegría de niños sobre el escenario. Primero recité el poema 'Mi guitarra', que había compuesto en 1951 en Chile y, tal como quedamos, me acompaño el negrito flaquísimo en guitarra. Cuando terminamos, se adelantó el animador y con palabras elogiosas, como una premonición del canto y del folklore, exaltó las cualidades de los chicos y puso énfasis al presentar a... Los Fronterizos. Después del canto de los chicos – muy aplaudidos-, recité el segundo poema titulado 'El canillita', dedicado a los periodistas presentes. Otra vez Los Fronterizos hicieron estallar los aplausos y creció el entusiasmo por los chicos cantores. Habían cantado 'Domingo y Chaya' y 'Villancicos', motivos populares. No se había equivocado Alberto Ruiz al decir que 'cantaban churo'. Al despedirnos, después de nuestra presentación, supe que el negrito flaquísimo se llamaba Gerardo López, el otro –petisito como yo- era Carlos Barbarán Alvarado, y el tercero, que completaba el conjunto, se llamaba Emilio Sola.”

Así nos contaba Polito acerca de cómo conoció a Los Fronterizos cuando apenas eran una semilla. Lindo recuerdo para Gerardo López de parte de Francisco Díaz, “Polito Rojinegro”.

Francisco Díaz nació el 11 de octubre de 1928 en Salta, la linda. Sus padres tuvieron el diario “Libre palabra” y trabajaron en varios medios. Él como periodista director y su madre como tipógrafa. Se crió en las imprentas con el léxico de los gráficos y compartiendo juegos y vendiendo diarios con los canillitas. Con su padre, leyó el Martín Fierro más de una vez y alternaba lo poético con el juego de la pelota con los canillitas y vendiendo diarios

Jugó al fútbol en el glorioso Club Atlético Libertad, fundado en 1901 y decano de los clubes salteños. Transitó allí las divisiones inferiores y llegó a la primera división. Jugó también en el Deportivo Cumbre de Santiago de Chile, donde fue goleador en 1951, año en el que el club trasandino obtuvo el campeonato. En ese tiempo y en ese país, publicó poemas en los medios locales. Estudió para Martillero Público en las Universidades Populares Argentinas, en Buenos Aires y periodismo en el Instituto Mariano Moreno.

El pseudónimo “Rojinegro”, deriva de los colores que identifican al Club Libertad, institución a la que permanece ligado y que sigue siendo su viva pasión. Con idéntica pasión comenzó a vender libros en 1947 en los tranvías de entonces y en todas las líneas de trenes, en subterráneos y colectivos de Buenos Aires. El primer libro que ofreció fue el Martín Fierro.

Hoy, ya con 75 años, publica su primer libro. Su amor al oficio de vender libros en los medios de transporte es tan fuerte como su pasión por la divisa “riojinegra”.


Foto
Juan Carlos Moreno, Eduardo Madeo, César Isella, y Gerardo López. Esta foto está sacada en el año 1963 y Los Fronterizos están cantando en una peña de Montevideo, República Oriental del Uruguay.
(Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega”)


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