Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


04/11/2012

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RECORDAR


El talentoso músico Ricardo Francisco Figueroa, reconocido integrante en la historia de Los Chalchaleros, ofreció un cálido espectáculo el viernes 2 de noviembre en el que presentó su reciente material Se va la segunda acompañado por su nueva banda de músicos, cuatro jóvenes mujeres, con las que interpretó un repertorio de lo más variado en Velma Café.

El espacio teatral que se encuentra en el barrio porteño de Palermo abrió sus puertas para que parejas y grupos de amigos se acercaran a disfrutar de la calidad musical que obsequia este cantautor oriundo de Resistencia, Chaco. Dentro de la selección de temas que compartió con su público se encontraron composiciones propias y, como no podían faltar, aquellos clásicos interpretados por el conjunto salteño al que Pancho se sumó allá por el año 1966.

Ya diez años pasaron de la disolución de Los Chalchaleros, y con el cierre de este capitulo, como todo en la vida, trajo consigo el comienzo de un nuevo camino, de una carrera como solista para Figueroa que lo ha mantenido en el ruedo musical editando discos como “Solo por cantar”, “Un estilo de canto”, “Te dejo mi verdad” y “Boleros”.

En esta ocasión, un nuevo proyecto folklórico lo acerca a su público para poder exponer sus canciones y para dar a conocer su nueva estructura musical. A raíz de una anécdota personal, nace la idea de formar una banda integrada únicamente por mujeres que lo acompañen en su repertorio. Y justamente una mujer, la cual eligió Pancho para pasar su vida junto a ella, fue quien lo impulsó en este nuevo emprendimiento que lo llevó a rodearse de cuatro artistas que, como comentó, pertenecen a la música clásica.

Pasadas las 21.30 horas apareció Pancho Figueroa en el acogedor escenario de Velma Café. Parado, con su guitarra en mano, dio la bienvenida a los espectadores y presentó una por una a las integrantes de su banda que lo vienen acompañando en este nuevo proyecto desde hace tres meses. Mariné y Ana Paola, en violines; Cindy, en bandoneón y bombo y Vanesa, en el cello. Si bien cada una de ellas se dedica a la música clásica aceptaron la propuesta de tocar folklore junto a él.

La íntima función comenzó con la zamba "La nochera", de Ernesto Cabeza y Jaime Dávalos. Pudo apreciarse, de inmediato, la acertada incorporación de estos instrumentos y de las melodías de música clásica que pincelan de una forma fina y elegante cada canción realzando, además, la sorprendente voz del cantante.

Más tarde, interpretó "Piel de rancho", una chacarera que compuso muchos años atrás en Mar del Plata en conjunto con el músico santiagueño Juan Carlos “Canqui” Chazarreta. Esta canción, además, fue grabada hace dos décadas por Los Chalchaleros. También sonó la cueca mendocina "Linda la vida mía", de Atuto Mercau y Héctor Ayala, en la que se destacó la fuerza de su voz.

En una velada en la que prevaleció la variedad de ritmos musicales dentro del género folklórico, apareció el clásico chamamé litoraleño "Merceditas". Antes de su interpretación, Pancho compartió la historia que recuerda cada vez que interpreta este tema que ocurrió luego de una presentación en la que se le acercó una señora para agradecer por haber cantado su canción. Él pensaba que se lo decía porque era su tema de preferencia, pero en realidad se trataba de la mismísima Mercedes, a la cual el músico Ramón Sixto Ríos le había dedicado su letra.

Para hacer lucir el bandoneón y para obsequiar otra interpretación con su increíble voz, el compositor chaqueño invitó a su compañera Cindy a que lo acompañara con su instrumento en "Mi vieja viola", un tango dedicado a su guitarra y que interpretó junto a Raúl Lavié en su primer disco como solista.

Delicadas versiones fueron apareciendo con el consentimiento del público que con sus aplausos constantes manifestaron su interés por el espectáculo. Las zambas estuvieron presentes con la exitosa de la década del 80 “Que seas vos”, de Marta Mendicute; y otra que ya tiene más de 30 años, llamada “Te dejo mi verdad”, la cual compuso para su mujer cuando la conoció.

Siguiendo con el clásico ritmo que se baila con pañuelos, presentó una zamba que compuso hace dos meses y que está dedicada a todos sus amigos. Se titula “Venga ese abrazo” y fue recibida con fuertes aplausos y emoción por todos sus amigos presentes.

Para ir finalizando con la presentación interpretó junto al bombo la chacarera “De mis pagos” y “Una rosa para mi rosa”, una tonada sanjuanina de las más lindas que le ha tocado cantar en su carrera como músico. Esta última fue en homenaje a todas las rosas presentes de la noche.

El alegre desenlace fue de la mano del gato sanjuanino “Mi gatito pardo” y, con la ayuda de las voces de todos los presentes que cantaron con gran entusiasmo, de la cueca mendocina “Los 60 granaderos”. Una gran ovación se despertó para agasajar a Ricardo Francisco Figueroa, que repetirá el encuentro el próximo viernes 9 de noviembre en el mismo lugar.


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